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'Oblivion' o el gran engaño de Tom Cruise
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DESPLIEGUE VISUAL EN LA CINTA DE JOE KOSINSKI, QUE NO CONSIGUE IMPRESIONAR

'Oblivion' o el gran engaño de Tom Cruise

En el año 2077 la Luna no es más que una inmensidad de escombros en órbita y la Tierra, un solar devastado donde solo quedan ruinas,

Foto: 'Oblivion' o el gran engaño de Tom Cruise
'Oblivion' o el gran engaño de Tom Cruise

En el año 2077 la Luna no es más que una inmensidad de escombros en órbita y la Tierra, un solar devastado donde solo quedan ruinas, radiación y algunos scavengers –carroñeros– sueltos. Esta raza alienígena declaró la guerra a la humanidad hace décadas y fue expulsada del Sistema Solar, pero el hombre perdió en el envite a la propia Tierra y su satélite. Los supervivientes viven evacuados en Titán, la mayor luna de Saturno, y extraen del planeta materno lo único que le queda de valor: el agua de los océanos. Unos mortíferos drones protegen las plantas de extracción de agua y Jack Harper –Tom Cruise– protege y repara estos drones. En la tarea le asiste su mujer Victoria –Andrea Riseborough– y Sally –Melissa Leo–, su comandante, que opera desde una gigantesca estación espacial que orbita la Tierra. Sally contacta con ellos todas las mañanas directamente en su casa, una plataforma que mantiene a Jack y Victoria a salvo de los scavengers a más de mil metros de altura, hasta que un día una antigua nave espacial se estrella en la Tierra y con ella una desconocida mujer –Julia Rusakova–, que protagoniza las enigmáticas pesadillas de Jack desde hace un tiempo.

Dos pecados más o menos graves afean Oblivion, una de las superproducciones más esperadas del 2013, que esta semana se estrena en los cines de España. En primer lugar, la cinta de Joe Kosinski –la segunda del director tras Tron: Legacy– aburre y lo hace al inicio, que es peor que al final, postergando el arranque de la verdadera acción hasta conseguir, cuando por fin acontece, que el espectador se esté preguntando ya cuánto va a durar la película si lo interesante empieza tras una hora de metraje. El segundo pecado tiene lugar entonces y lo es en particular para los aficionados a la ciencia ficción, cuando el espectacular giro de los acontecimientos en el guión revela, a la par, la tragedia fundamental de esta película. Que copia y mucho a la fenomenal Moon que firmó Duncan Jones en 2009.

El paralelismo es claro desde el planteamiento –con dos personajes destinados en soledad a un inerte cuerpo celeste donde custodian el progreso de trabajos energéticos– pero se revela evidente al final, cuando el personaje de Cruise tendrá que enfrentarse a una realidad descaradamente similar a la que tenía que digerir el de Sam Rockwell en la ópera prima de Jones. Para su desgracia y para la desgracia del espectador que haya visto Moon, Oblivion no alea siquiera esta película con alguna de sus otras influencias reconocibles –entre ellas 2001 Una odisea en el espacio, los apocalipsis spielberguianos en I.A. Inteligencia Artificial y La guerra de los mundos y la obra literaria de Philip K. Dick y Orson Scott Card– para componer en la mezcla algo con un cierto grado, el que sea, de novedad. De hecho, ni siquiera lo intenta. Oblivion se presenta ante el espectador con aires de totalidad y revolución, obviando la existencia de las películas a las que se debe y procediendo, quién sabe por qué, como si contara algo que no está ya contado.  

Excusatio non petita, accusatio manifesta

En la propia documentación promocional que la distribuidora entrega a la prensa se explica que Kosinski ideó el guión de Oblivion en 2005 y que lo plasmó después en una novela gráfica homónima, certificando así –y sin que nadie lo pregunte, extremo este revelador– la originalidad de su historia. Sin embargo, y por más que la idea original de Kosinski se remonte, según él, a 2005, el cómic de Oblivion se editó a principios de 2010, casi un año después del estreno de Moon

Fuera de esta imitación, la película brilla particularmente en su retrato de la devastada superficie terrestre y recibe la bendición, como suele serlo, del chileno Claudio Miranda. Asistido por el espectacular escenario islandés, el director de fotografía –responsable de la competencia en trabajos como El club de la lucha, El curioso caso de Benjamin Button o La vida de Pi– compone un certero retrato de un planeta que ha regresado a la Edad de Piedra y consigue la cerrazón de este mundo sembrado de cicatrices, extremo necesario para un guión que se empeña una y otra vez en evocar Estados Unidos como una Arcadia perdida en el tiempo.

Más allá, la película patina en casi tanta pendiente encuentra por el camino y consigue en su chapucero empeño poético que el espectador europeo –posiblemente también el estadounidense– se pregunte qué le pasa a esa historia en la que el protagonista ha sufrido un borrado de memoria y se calza, sin embargo, una gorra de los New York Yankees para practicar lanzamientos de béisbol en las ruinas de un estadio, o por qué lleva un preparado  traje de inspiración militar pero ella, sin embargo, se va de misión a un planeta desolado en tacones.

Oblivion (Estados Unidos, 2013)

Dirección: Joseph Kosinski.

Guion: Karl Gajdusek y Michael DeBruyn; basado en una novela gráfica de Joseph Kosinski.

Género: Ciencia-ficción, acción.

En el año 2077 la Luna no es más que una inmensidad de escombros en órbita y la Tierra, un solar devastado donde solo quedan ruinas, radiación y algunos scavengers –carroñeros– sueltos. Esta raza alienígena declaró la guerra a la humanidad hace décadas y fue expulsada del Sistema Solar, pero el hombre perdió en el envite a la propia Tierra y su satélite. Los supervivientes viven evacuados en Titán, la mayor luna de Saturno, y extraen del planeta materno lo único que le queda de valor: el agua de los océanos. Unos mortíferos drones protegen las plantas de extracción de agua y Jack Harper –Tom Cruise– protege y repara estos drones. En la tarea le asiste su mujer Victoria –Andrea Riseborough– y Sally –Melissa Leo–, su comandante, que opera desde una gigantesca estación espacial que orbita la Tierra. Sally contacta con ellos todas las mañanas directamente en su casa, una plataforma que mantiene a Jack y Victoria a salvo de los scavengers a más de mil metros de altura, hasta que un día una antigua nave espacial se estrella en la Tierra y con ella una desconocida mujer –Julia Rusakova–, que protagoniza las enigmáticas pesadillas de Jack desde hace un tiempo.