SASTRERÍA CORNEJO VISTE A TRES NOMINADAS Y TRABAJÓ CON PACO DELGADO EN 'LOS MISERABLES'

El armario de Hollywood está en San Blas

He visto cosas que no creerías. Legiones romanas en llamas más allá de San Blas… Cuando uno visita la Sastrería Cornejo, en el madrileño barrio de

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    He visto cosas que no creerías. Legiones romanas en llamas más allá de San Blas… Cuando uno visita la Sastrería Cornejo, en el madrileño barrio de San Blas, espera encontrarse cualquier cosa en sus gigantescas plantas: salvajes armados, guerreros medievales, sabuesos victorianos... Uno entra aquí vestido de civil y puede acabar mutado en cualquier personaje histórico de la gran pantalla. Esto no es una sastrería, es un túnel del tiempo cinematográfico. El guardarropa y las tijeras de Hollywood, pero también del cine francés contemporáneo y del español de todos los tiempos: Blancanieves El artista y la modelo son dos de sus últimas películas.

    Cornejo arrastra una historia muy antigua que vive ahora otro momento de gloria: la sastrería ha vestido a tres de las nominadas al Oscar al mejor documental, incluido Los miserables. Paco Delgado, que el domingo podría ganar la estatuilla al mejor vestuario, fue el encargado de convencer al director Tom Hooper de que debía contar con ellos. Algunos de los trajes de Blancanieves y la leyenda del cazador y Ana Karerina, otras dos nominadas, también han salido de aquí.

    Pero empecemos por el principio. Madrid, 1920. Humberto Cornejo regresa a España a hacer la mili. Llevaba unos años en Cuba, donde fue enviado tras quedar huérfano. Su cuñado le presta una colección de trajes para que se pueda buscar la vida. Humberto los guarda en una habitación de su casa, en la Cava Baja (La Latina), y arranca el negocio. En 1926 se trasladan (trajes y familia) a una casa del barrio de al lado, en la calle de la Esgrima (Lavapiés), y de ahí se moverán unos metros hasta el número 2 de la calle Magdalena, su sede histórica hasta 2001.

    “En 1936 el edificio de Magdalena fue incautado por la CNT, pero seguimos trabajando. Había compañías de zarzuela y teatro que seguían funcionando y había que vestirlas”, cuenta Humberto Cornejo, nieto del fundador y encargado de una sastrería familiar con 50 empleados.  

    De tener un piso (el tercero derecha) en el bloque de Magdalena pasaron a tener dos, tres y finalmente el edificio entero. Los trajes se acumulaban y había que almacenarlos en algún lado: en un sinfín de habitaciones. Hasta que en el siglo XXI se trasladaron a un mucho más funcional almacén en Suanzes.

    El negocio familiar había crecido de la mano de Hollywood. Su primer gran salto se produjo cuando el productor Samuel Bronston desembarcó en España para rodar Rey de reyes (1961), El Cid (1961) 55 días en Pekín (1963) y La caída del Imperio Romano (1964), entre otras. Cornejo surtió a todas ellas. Luego vinieron títulos como Doctor Zhivago (1965), Dune (1984), Juana de Arco (Luc Besson, 1999) o la saga de Piratas del Caribe (2003/2011).

    En los últimos meses han estado muy liados. Para Los miserables confeccionaron 500 trajes y alquilaron 300 para vestir a los estudiantes y a las prostitutas. “Le estoy muy agradecido a Paco”, cuenta Cornejo. Paco Delgado, que lleva un año loco tras ganar el Goya por Blancanieves y ser nominado al Bafta y al Oscar por Los miserables, se alió con Cornejo para crear los 500 trajes que, tras pasar por el plató de Los miserables, han vuelto al almacén de Suances. Podrán ser utilizados por otra cinta en el futuro. Las pieles diseñadas para La caída del imperio romano, por ejemplo, visten medio siglo después a los guerreros de Juego de tronos. Debe ser ropa buena, a la fuerza.

    “Este año estoy nominado para muchos premios, pero éste es el que más ilusión me hacía recibir, porque es el de nuestra cinematografía, a la que debo toda mi carrera”, aseguró Paco Delgado el domingo pasado tras recoger el Goya por el vestuario de la Blancanieves de Pablo Berger. “Hay muchas diferencias entre Hollywood y España, la forma de llegar al resultado es distinta, pero, al final, los problemas del día a día son los mismos”, añadió el diseñador.

    La sastrería también es la misma aquí y allí: Cornejo, tomando las medidas a Hollywood desde 1920.  Hasta en las circunstancias más bizarras. Arnold Schwarzenegger no pudo pasarse por San Blas cuando rodó Conan, el bárbaro (1982). Ningún problema: el estudio envío a Cornejo un molde de escayola de Gobernator. La familia Cornejo tomó las medidas del molde y confeccionó unos bonitos trajes de pieles a Arnold. Sastrería Cornejo, legendarios profesionales del oficio.

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