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"Quise señalar la injusticia y eso acabó con mi carrera"
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LITTLE STEVEN, GUITARRISTA DE LA E STREET BAND Y ACTOR EN 'LOS SOPRANO'

"Quise señalar la injusticia y eso acabó con mi carrera"

“Bruce también está siendo político ahora, pero de una forma menos específica que como lo hacía yo en los ochenta. Yo decía ‘esto es lo que

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"Quise señalar la injusticia y eso acabó con mi carrera"

“Bruce también está siendo político ahora, pero de una forma menos específica que como lo hacía yo en los ochenta. Yo decía ‘esto es lo que está mal y es culpa de este, así que vamos a acabar con ello'. Bruce simpatiza más con la gente y con el estado del mundo, lo que creo que es muy apropiado en este momento”. De esta manera recibe Steve Van Zandt –o Little Steven, como se hacía llamar durante su carrera en solitario, o Miami Steve, como le llamaba Bruce Springsteen cuando eran jóvenes, o Silvio Dante, como se le conocía en Los Soprano– a El Confidencial, apenas un día después de abarrotar el Santiago Bernabeu y realizar el concierto más largo en la historia de la E Street Band. “La gente lo está pasando muy mal, y está bien que alguien con tanta importancia como Bruce Springsteen te diga ‘no estás solo’, ya sea en España, en Italia o en Estados Unidos”.

A pesar de la fama que la ha proporcionado su programa radiofónico, su papel de escudero del Jefe y su interpretación en la serie de la HBO, Steve sigue enfrentándose con las mismas dificultades que las bandas que arrancan. Una de las razones, aduce el guitarrista, es que la industria y la infraestructura que aportaba han desaparecido. El florecimiento de las nuevas tecnologías, que ha provocado que grabar y compartir música sea más sencillo y barato que nunca, no se ha traducido en facilidades para recuperar las inversiones realizadas en el rock. Al contrario, han acabado con las estructuras que permitían desarrollar carreras a medio y largo plazo sin traer nada a cambio. “Por supuesto que fue difícil para la E Street Band salir adelante, y nos llevó trabajo, pero la música tenía una estructura que te permitía avanzar. Si alcanzabas un punto, podías ir al siguiente. Si alcanzabas este, podías subir un escalón más. Paso a paso. Y así era posible. Ahora no hay radio que difunda la música que se hace, no hay clubes, no hay dinero, la gasolina es cara, los hoteles son caros, así que no puedes viajar. Si tienes éxito en fichar por una compañía de discos, y te sacan un disco, da igual, porque nadie lo va a comprar”.

En este sentido, resulta ejemplar su experiencia como dueño de Wicked Cool, una discográfica especializada en bandas de calidad con potencial comercial, que, tras mucho esfuerzo, ha decidido poner entre paréntesis. “Tenía que tomarme un respiro y ralentizar las cosas. Vamos a dedicarnos a licenciar algunos discos y quizá a publicar descargas digitales. Si la banda quiere vinilos o cd, los haremos, pero tenía que dejar de perder tanto dinero. Lo último que hice fue con los Breakers de Dinamarca, una gran banda a la que produje el disco, escribí la mitad del álbum, y quedó muy bien. Conseguí meterlos en la gira europea de Bon Jovi, y aun así, no vendimos ni un disco. Ni uno solo. ¡No puedo hacer nada más, no se me ocurre nada! Basta, es suficiente. Tuve que dejarlo. No se me ocurría qué más podía hacer.”

Pero ello no quiere decir que esta precariedad estructural similar a la que viven otros sectores de la economía no pueda ser mitigada con nuevas iniciativas. Una de ellas es el Hard Rock Calling, su proyecto más reciente, consistente en realizar una 'batalla de las bandas' a nivel global lo cual puede convertirse en un nuevo escaparate para los grupos noveles."Aún no se ha terminado de expandir, pero presiento que el Hard Rock puede crecer, constituirse en un nuevo circuito. Estad atentos el  próximo año o los dos próximos años”.

Una nueva generación

El segundo gran elemento de esperanza tiene que ver con los cambios generacionales. Según Little Steven, la gran era del rock and roll fue “aquella que se desarrolló entre Like A Rolling Stone de Bob Dylan en 1965 y el suicidio de de Kurt Cobain en 1994, y fue como el Renacimiento, cada mes aparecía un grupo nuevo: Jimi Hendrix, Procol Harum, The Yardbirds, The Who…. ¡Y eso fue así durante meses, cada año! Dábamos por hecho que iba a durar siempre. Y de repente dejó de ser así, como si te hubieses estrellado en un muro”.

Pero el vacío que ha reinado desde entonces está comenzando a llenarse. “Esta gira con la E Street Band me ha hecho sentirme esperanzado, porque he empezado a ver el fruto que nuestra tarea está empezando a dar”. Para el guitarrista americano hubo una primera generación, la de Chuck Berry, que inventó el rock. La segunda “la llevó al nivel musical más alto posible, y nosotros somos la tercera, la que convirtió del rock en un estilo de vida. Era más que una forma artística, era la vida en sí misma”.

Según Little Steven, “en este contexto de holocausto económico, el papel del rock and roll es intentar hablar de la realidad de una manera más profunda, que no tenga que ver con el show business, que tampoco sea algo teórico, sino que sea el retrato de algo que está sucediendo delante tuyo. Y afortunadamente es lo que está influyendo a la nueva generación”.

Pero esa actitud también genera problemas. Se los ha provocado a Springsteen, quien ha tenido que soportar ataques relativamente frecuentes por parte de aquellos que no ven bien que participe en política o que trate temas sociales en sus canciones, y se los provocó a Little Steven, quien los sufrió en los ochenta. “En ese momento no estaba de moda ser abiertamente político, así que me situé en una situación radical, usar esta forma de arte con efecto máximo en términos de comunicación. Quise señalar el sufrimiento y la injusticia. Esa fue mi elección. ¿Mató mi carrera? Probablemente. ¿Ayudó a mis amigos a politizarse? También. Y eso es bueno, porque la influencia de esos años está tomando forma ahora”.

Retorno a la televisión

Uno de los proyectos más importantes en los que Van Zandt seha visto envuelto en los últimos tiempos es Lilyhammer, una serie producida por Netxflix y rodada en Noruega que se ve en peligro debido a la previsible prolongación de la gira de la E Street Band durante el año 2013. “Como un tonto, pensé que estaba haciendo bien cuando firmé por dos años con Netflix, y entonces Bruce llamó y me dijo, ¡vámonos de gira! ¿Por qué siempre tiene que esperar a que me salga un trabajo para llamarme?”, bromea Little Steven sobre la incompatibilidad de sus proyectos. “Pasó lo mismo con la gira de reunión en el 1999, que fue justo el año que empecé en Los Soprano”. Lilyhammer es  "el sueño dorado de cualquier actor, lo que en el mundo de apuestas de caballos se llama ‘trifecta’, acertar por los tres primeros caballos. Es decir, la protagonizo, la escribo y la produzco, y dispongo de un gran control sobre la misma”, señala orgulloso de su serie, aunque matiza que “si la gira continúa en 2013, que es bastante probable, puede que tenga que perderme algún concierto”.

Y Van Zandt concluye fantaseando con la posibilidad de extender Lilyhammer a otros países. “Por primera vez en la historia, una serie de otro país ha sido vendida a Estados Unidos, pero no para hacer un remake, sino tal cual fue rodada. Así que a lo mejor es buena idea trasladar el formato de Lilyhammer a otros países, por ejemplo a España o a Francia. ¿De qué otra forma podrían los americanos conocer cómo son estos lugares? Sería como trasladar toda vuestra cultura a Estados Unidos”.  Uno de esos planes soñados que tantos quebraderos de cabeza le han dado al bueno de Miami Steve...

“Bruce también está siendo político ahora, pero de una forma menos específica que como lo hacía yo en los ochenta. Yo decía ‘esto es lo que está mal y es culpa de este, así que vamos a acabar con ello'. Bruce simpatiza más con la gente y con el estado del mundo, lo que creo que es muy apropiado en este momento”. De esta manera recibe Steve Van Zandt –o Little Steven, como se hacía llamar durante su carrera en solitario, o Miami Steve, como le llamaba Bruce Springsteen cuando eran jóvenes, o Silvio Dante, como se le conocía en Los Soprano– a El Confidencial, apenas un día después de abarrotar el Santiago Bernabeu y realizar el concierto más largo en la historia de la E Street Band. “La gente lo está pasando muy mal, y está bien que alguien con tanta importancia como Bruce Springsteen te diga ‘no estás solo’, ya sea en España, en Italia o en Estados Unidos”.