Yllana se ríe de los culpables de la crisis en ‘Brokers’
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Yllana se ríe de los culpables de la crisis en ‘Brokers’

666 fue el espectáculo que les dio fama desde su estreno en 1998, pero ellos llevaban unos cuantos años intentando hacerse un hueco en la escena

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Yllana se ríe de los culpables de la crisis en ‘Brokers’

666 fue el espectáculo que les dio fama desde su estreno en 1998, pero ellos llevaban unos cuantos años intentando hacerse un hueco en la escena con un humor gestual un tanto gamberro. De hecho, el Teatro Alfil, cuya gestión cae en sus manos en 1996 y en 2006 se convirtió en su propiedad, ya había hecho hueco a ¡Muu! y Glub, glub. Ahora, tras triunfar con Star Trip, un divertidísimo recorrido por el cine de ciencia-ficción, se sumergen en el mundo de los negocios gracias a Brokers, que tras su paseo triunfal dentro y fuera de España, recala en Madrid, donde se podrá ver hasta el 14 de febrero en los Teatros del Canal.

 

Brokers, como no podía ser de otra manera, analiza las obsesiones más señaladas dentro del mundo de los negocios. Egocentrismo, fama, lujo, consumismo y obsesión por la imagen son algunas de las debilidades de estos cuatro tiburones de las finanzas interpretados por Fidel Fernández, Antonio Pagudo, Antonio de la Fuente y Luis Cao. Todos ellos dirigidos por David Ottone, verdadero buque insignia de la compañía, que últimamente participó en proyectos como Glow.

 

Un 'sui géneris' modo de vida

 

Para Ottone, Brokers es, por extensión, una sátira de los valores e ideologías que en nombre del libre mercado han conducido a la actual crisis económica mundial. El espectáculo cuenta con siete partes en las que los ejecutivos protagonistas exhiben todos los matices de su modus vivendi: desde obsesionarse con la bolsa, buscar el camino de la espiritualidad, y juguetear con el sexo y las drogas. Las primeras seis partes desarrollan escenas asimilables a gags televisivos en los que las risas no serán enlatadas, sino que el público pondrá su granito de arena. El último cuadro “mostrará al público un revelador desenlace”.

 

Como en otras ocasiones, por tanto, la interacción con el público es uno de sus ingredientes principales, ya que las acciones se desbordan hacia la sala; algo a lo que también contribuye su juego musical a base de sonidos disco e imágenes proyectadas en pantalla grande. Todo un espectáculo para sentirse protagonista mientras se ponen en forma los músculos de la risa.

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