Las palabras de Irène Némirovski suben a las tablas del Valle-Inclán
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Las palabras de Irène Némirovski suben a las tablas del Valle-Inclán

Los señores Kampf se pueden encuadrar en este tipo de personas que gracias a un golpe de suerte se convierten en nuevos ricos empeñados en hacerse

Foto: Las palabras de Irène Némirovski suben a las tablas del Valle-Inclán
Las palabras de Irène Némirovski suben a las tablas del Valle-Inclán

Los señores Kampf se pueden encuadrar en este tipo de personas que gracias a un golpe de suerte se convierten en nuevos ricos empeñados en hacerse notar. Sobre todo ella, hipócrita y despreciativa con el resto de féminas; tiránica con su hija, a la que no quiere tener presente en el baile que prepara por más que la joven sueñe con estar allí. Esta era la historia de un contundente relato creado por la autora de Suite Francesa, Irène Némirovsky, que volcó en él muchas de sus propias experiencias sobre todo en cuanto a su relación con una madre fría y materialista. El texto subió a las tablas catalanas y ahora llega al teatro Valle-Inclán de Madrid con ganas de seguir cosechando una buena acogida.

 

Sergi Belbel se ha encargado de adaptar y dirigir el texto transformándolo en un montaje en el que se mezcla teatro y danza gracias a la ayuda de las muy talentosas actrices Anna Lizaran y Francesca Piñón, y la bailarina y coreógrafa Sol Picó. Buscando “los límites de la teatralidad”, Belbel ha querido alejarse del “teatro clásico” para conseguir “la creatividad máxima en un espacio más simbólico que realista”.

 

Parece que fue la propia Lizaran la que regaló la obra de Nemirovski a Belbel, ya que “tenía ganas de hacer algo diferente”, pero sin pensar que el director del Teatro Nacional de Catalunya acabaría adaptándolo. Éste reconoce la admiración que le provoca Nemirovsky, a la que describe como “muy inteligente, culta y sensible”.

 

Como un combate de boxeo

 

El montaje se plantea en seis escenas parecidas a “seis rounds de un combate de boxeo” en los que se explica la relación entre la madre y la hija, una chica con esos tremendos conflictos que separan la adolescencia de la edad adulta. Lizarán es una progenitora que abusa de su poder, mientras que Sol Picó interpreta Antoniette, la joven en conflicto. Para ésta última ha sido un reto expresar el mundo perverso e interno de Antoniette con el movimiento”, además del hecho de tener que “hablar y bailar al mismo tiempo”. Picó se alterna con Xaro Campo en el papel debido a los riesgos de su coreografía, que ha de interpretarla sobre un suelo “muy inestable”

 

Por último, hay una tercera actriz que se encarga de los demás personajes. Francesca Piñón interpreta a la institutriz, al padre y a la prima, caracteres a los que se suma la presencia del agua del Sena, un elemento importante dentro de una escenografía  que es “un espacio simbólico más que realista en el que se emplean elementos de forma metafórica”.

 

La obra es todo un experimento digno de descubrir que estará en la capital hasta el 14 de febrero. Una renovadora forma de ver el teatro.