Un renovado Museo del Romanticismo abre sus puertas en Madrid

Con un nuevo nombre, el de Museo Nacional del Romanticismo, y tras ocho años de intervenciones en las que se han invertido más de nueve millones

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Con un nuevo nombre, el de Museo Nacional del Romanticismo, y tras ocho años de intervenciones en las que se han invertido más de nueve millones de euros, abre sus puertas el reformado museo dedicado al siglo XIX.

En el nuevo museo se ha realizado una rehabilitación integral, tanto del edificio como del equipamiento museístico. El plan museológico llevado a cabo contempla una remodelación de los itinerarios internos y la racionalización de los servicios, que se han adaptado a las nuevas necesidades.

En cifras, el Museo del Romanticismo cuenta con una superficie construida de 3.414,87 metros cuadrados, de los cuales 2.819,50 son útiles. La exposición permanente ocupa 710 metros cuadrados y la temporal 66.

 

Renovación en muchos aspectos

El Romanticismo, que supuso una importante revolución, no sólo artística, sino también política y económica, se recrea a través de las 1.400 piezas que se exhiben en estos espacios, un cuarenta por ciento de las cuales no se han exhibido con anterioridad, mientras que otras 6.360 obras se conservan en el almacén.

Situado en el Palacio del Marqués de Matallana, el antiguo Museo Romántico se creó en 1921 al aceptar el Estado español la donación por el Marqués de la Vega-Inclán de una serie de pinturas, muebles y ajuares, procedentes en su mayoría del siglo XIX.

A partir de lo que fue el Museo Romántico, y respetando su esencia, se ha intervenido en diversos aspectos de la institución para transformarla en un nuevo museo, con un nuevo discurso expositivo en el que se ha querido subrayar su condición de casa museo.

 

Estilo de vida, costumbres y artes

El objetivo del museo, según su directora, Begoña Torres, es ofrecer una interpretación lo más rica posible del periodo, de forma que el público visitante se acerque, aún más, no solamente al estilo de vida y las costumbres del momento, sino también a lo que es el Romanticismo, qué logros tuvo y cómo se desarrollaron en él la literatura, la pintura, la ciencia, el arte, la vida cotidiana, la política y las ideas.

Por ello, y con un claro sentido didáctico, el recorrido por sus veintiséis salas permitirá tener un conocimiento global del periodo romántico, que en España se sitúa durante el reinado de Isabel II (1833-1868).

Para llevar a cabo este recorrido temático por el siglo XIX "se ha realizado un trabajo de documentación e investigación muy grande" con una exigencia de meticulosidad extrema con las reconstrucciones realizadas, documentando de forma exhaustiva lo que se muestra, ha señalado la directora, para quien la institución "se ha convertido en el centro de referencia de lo que ha sido el siglo XIX. Hacía falta este tipo de museo".

Cuadros de Goya y muebles de Isabel II


La colección del museo se caracteriza por su riqueza y heterogeneidad. La de pintura cuenta con obras de importantes autores como Goya, José Aparicio Inglada o Vicente López Portaña, destacando en el campo del retrato Federico de Madrazo o Antonio María Esquivel, el pintor romántico por excelencia.

La colección de miniaturas posee unas 275 piezas y la de dibujos cuenta con piezas de gran calidad, mientras que la colección de estampas es una de las más importantes del museo, con casi tres mil piezas. La de fotografía la forman más de cuatro mil fondos.

A estas se suman las de mobiliario, con 600 piezas desde Fernando VII hasta Isabel II, y las de las artes decorativas, con cerámicas, porcelanas, barros, abanicos, joyería, así como esculturas, juguetes, objetos de ajuar doméstico y personal, armas, numismática o de devoción y religiosos, que recrean los usos y costumbres de la época.

 

Menú romántico en la zona

Entre las joyas de estas colecciones figuran el San Gregorio Magno, Papa, de Goya; la Sátira del Suicidio Romántico, de Leonardo Alenza, el cuadro más representativo de los excesos románticos; la sillería del Salón de Baile; el piano Pleyel o el retrato de Mariano José de Larra, pintado por José Gutiérrez de la Vega.

La rehabilitación, que contempla también la incorporación de espacios nuevos para el uso público, una sala de exposiciones, y la habilitación de un patio y un jardín interior, responde "a una idea arriesgada e innovadora", según Begoña Torres, ya que se ha decidido apostar por el visitante: "Queremos que se encuentre aquí a sus anchas, que venga y disfrute del museo, de la tienda o del salón de té", ha dicho.

Para celebrar la inauguración del museo, que ya ha dado lugar al "menú romántico" en algunos restaurantes de la zona, se realizarán unas jornadas de puertas abiertas hasta este domingo día 6 de diciembre.

 

 

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