Magritte y la historia de incomprensión entre el comunismo y el surrealismo
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Magritte y la historia de incomprensión entre el comunismo y el surrealismo

Antonio Hermosín Bruselas, 28 may (EFE).- El comunismo y el surrealismo vivieron una "historia de mutua incomprensión" a comienzos del siglo XX, una

Antonio Hermosín Bruselas, 28 may (EFE).- El comunismo y el surrealismo vivieron una "historia de mutua incomprensión" a comienzos del siglo XX, una relación tormentosa reflejada en la vida y obra de René Magritte y retratada en el nuevo museo dedicado al pintor belga que se abrirá el próximo lunes en Bruselas, dijo hoy su director, Michel Draguet.

Magritte abrazó el comunismo a comienzos de su carrera, aunque pronto se desencantó sobre la efectividad de esta ideología para la liberación del hombre y se volcó en el arte "como vía de revolución", explicó Draguet en una entrevista con Efe.

La expansión del comunismo y el surrealismo en Europa coincidió en el tiempo y constituyó "una historia de incomprensión", ya que muchos de los artistas de la vanguardia "depositaron grandes esperanzas" en dicha ideología política y luego se vieron defraudados, dijo Draguet.

"Los surrealistas pensaron que el comunismo mejoraría la sociedad y crearía un nuevo hombre", mientras que algunos militantes de izquierdas "instrumentalizaron el arte" para sus fines políticos, señaló.

La obra de Magritte estuvo marcada "por la voluntad de emancipación social del hombre", y en especial, "por el combate contra las convenciones sociales y el espíritu burgués", según el director de la flamante pinacoteca e historiador de Arte Moderno.

El nuevo museo, que reúne en Bruselas la colección más importante del pintor belga, tiene "una parte importante ocupada por la política", en las salas dedicadas a su obra de finales de los años 30, cuando participó "en la lucha ideológica contra el fascismo".

En esta época, diseñó carteles y pósters para el Partido Comunista Belga y para varios sindicatos de este país, algunos expuestos en el museo.

Pese a su reconocida simpatía ideológica, Magritte abandonó el Partido Comunista Belga hasta en tres ocasiones en poco tiempo tras haberse afiliado otras tantas veces, desencantado por su falta de coherencia con respecto a sus principios.

"Para él, el partido era dogmático y autocrático, y no iba hasta el final de la revolución", señaló Draguet.

Así, el espíritu "libertario" del pintor y su fe absoluta en el poder revolucionario del arte terminaron por imponerse a su interés por la militancia política.

A partir de 1948, en el período artístico conocido como "de las vacas" o neo-fauvista, la pintura de Magritte se vuelve mucho más espontánea y colorida, centrada ya en el "puro placer visual", agregó Draguet.

Irreverentes, sarcásticas y cargadas de contenido sexual, estas creaciones -como las expuestas "Titania" o "El Psicólogo"- revelan la contradicción entre "el deleite estético" y "el ejercicio vacío de contenido" que supone la pintura.

Para el director del museo, esta etapa es la "más contemporánea" de la obra de Magritte, y supone el culmen de su filosofía artística, "mucho más vigente que las ideas políticas que tomaron luego otra deriva en la Historia". EFE ahg/jms/agf