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Cien años del nacimiento de Carole Lombard

Esta semana se celebra el centenario del nacimiento de Carole Lombard, la indiscutible reina de la comedia romántica en la década de 1930, fallecida a los

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Cien años del nacimiento de Carole Lombard
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    Esta semana se celebra el centenario del nacimiento de Carole Lombard, la indiscutible reina de la comedia romántica en la década de 1930, fallecida a los 33 años en un accidente aéreo que convirtió a Clark Gable, su segundo esposo, en el viudo de América. Belleza clásica de gran elegancia y temperamento, a Lombard, una de las primeras actrices que hicieron frente al sistema y comenzaron a negociar sus propios contratos, la llamaban "el ángel profano", porque, en palabras del director de cine Mitchell Leisen, "parecía un ángel pero maldecía como un marinero".

     

    Lombard, cuyo nombre verdadero era Jane Alice Peters, nació en Fort Wayne (Indiana) y, después de que su familia se mudara a San Francisco (California), consiguió su primer papel para el cine a los 12 años, tras ser descubierta por el director Allan Dwan, que la contrató para A Perfect Crime (1921). Firmó su primer contrato con los estudios FOX en 1925 bajo el nombre de Carol Lombard, y cinco años más tarde, tras pasar del cine mudo al sonoro, rubricó otro con Paramount Studios, la etapa en la que a partir de una anécdota decidió añadir a su nombre la letra e.

     

    En una visita que hizo a Fort Wayne de camino a Nueva York para comenzar el rodaje de Fast and Loose, la actriz se dio cuenta de que en los anuncios promocionales se había cometido un error de imprenta al escribir su nombre como Carole. Su reacción, tras un exabrupto, fue: "Dejémoslo así... me gusta".

     

    La fama de la intérprete fue en aumento gracias a títulos como Man of the World y Ladies Man, ambas estrenadas en 1931, en estas cintas conoció a su primer marido, William Powell. La pareja se divorció dos años después pero mantuvo una relación de amistad, como lo demuestra el haber vuelto a trabajar juntos en My Man Godfrey (1936), cinta por la que Lombard consiguió una candidatura al Óscar a la mejor actriz, la única en su haber. Para entonces la joven, que a pesar de su temprana muerte tuvo una prolífica carrera con cerca de 80 títulos, era la actriz mejor pagada de Hollywood y había alcanzado el estatus de estrella, gracias sobre todo al filme Twentieth Century (1934), de Howard Hawks.

     

    "Carole, mientras hace el payaso, podía hacerte reír y al mismo tiempo desear acostarte con ella". Así fue descrita por el cubano Desi Arnaz, estrella mítica de la televisión de Estados Unidos en los años 50. Después de tres años de relación con Clark Gable (‘Pa’, como le llamaba Lombard), con quien coincidió en No Man of Her Own (1932), se casaron en 1939, formando así una de las parejas con más glamour de la industria.

     

    La última película de Lombard fue el clásico To Be or Not to Be, de Ernst Lubitsch. Pero no vivió lo suficiente para ver su estreno. La cinta se completó en 1941, justo cuando Estados Unidos entró en la II Guerra Mundial, por lo que los estudios decidieron retrasar su lanzamiento. Entretanto, Carole viajó a Indiana para asistir a un mitin relacionado con el conflicto bélico. De vuelta a California, el avión que la transportaba junto a su madre y 20 personas más, se estrelló en las montañas de Nevada, era el 16 de enero de 1942.

     

    Lombard gozó de una carrera inolvidable, pero en su vida personal no le dio tiempo a ser madre, "su deseo más ferviente", según sostiene la biógrafa Carole Sampeck en la página web del hogar donde nació la actriz y que hoy se ha convertido en pieza de exhibición y lugar para dormir y desayunar. La relación con Gable, repleta de infidelidades por parte del actor, no fue sencilla, pero la intérprete quería preservar ese matrimonio hasta el final, según Sampeck, quien definió los últimos días del matrimonio como "una relación que abarcaba amor, risas y lágrimas, los elementos de los que están hechas las leyendas".

     

    Más claro lo dejó la propia Lombard, en una de sus famosas perlas: "He vivido con un código de hombres, diseñado para encajar en un mundo de hombres, pero al mismo tiempo jamás olvido que la primera tarea de una mujer es elegir el tono correcto de pintalabios".

     

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