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Nick Cave, el genio imparable, vuelve con The Bad Seeds gracias a 'Dig, Lazarus, Dig!!!'
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Nick Cave, el genio imparable, vuelve con The Bad Seeds gracias a 'Dig, Lazarus, Dig!!!'

Es imposible que Nick Cave duerma por las noches. Viendo su ritmo de producción, el genio australiano debe pasar las madrugadas entre relatos enfermos y partituras

Foto: Nick Cave, el genio imparable, vuelve con The Bad Seeds gracias a 'Dig, Lazarus, Dig!!!'
Nick Cave, el genio imparable, vuelve con The Bad Seeds gracias a 'Dig, Lazarus, Dig!!!'

Es imposible que Nick Cave duerma por las noches. Viendo su ritmo de producción, el genio australiano debe pasar las madrugadas entre relatos enfermos y partituras llenas de tensión. Camino de los 51 años, Cave vive su mejor momento como artista; su creatividad es un torrente imparable. Acaba de editar su decimocuarto disco de estudio con The Bad Seeds, mudos desde hace tres años.

Titulado Dig, Lazarus, Dig!!!, es un trabajo menos aparatoso que el bipolar álbum Abattoir Blues/The Lyre of Orpheus (2004); está lleno de una elegancia retorcida, de garaje rock contundente y descargas eléctricas y órganos que recuerdan a los últimos Stooges del incombustible Iggy Pop.

Los críticos aseguran que las primeras escuchas despistan. Parece que los despistados son ellos. Su primer single, 'Dig, Lazarus, Dig!!!', es pegadiza como un éxito de radiofórmula. Destacan junto a este la belleza de 'Jesus of the Moon', temas oníricos y veloces como 'We call upon the Autor' o 'Midnight Man' y, como viene siendo habitual en sus últimos trabajos, sexo explícito y políticamente incorrecto en 'Today’s lesson'. “Una hemorragia de palabras e ideas”, según el propio australiano.

Dicen que Cave –guitarrista, compositor, cantante y escritor- planea cada nuevo capítulo de su carrera con meses o años de antelación. El rumor debe ser cierto: tras The Lyre of Orpheus –escuche 'Breathless', podría alegrarle muchos días- el australiano se ha sacado de la manga la banda sonora del western The Proposition (2005), en la que también ejerció como guionista; el homónimo debut de su banda paralela: Grinderman (2007) y otra banda sonora para la película El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford (2007).

Su larga andadura comenzó a principios de los años setenta, caracterizada por una música oscura y siniestra muy personal, alejada de tópicos y con una importante base de guitarras eléctricas –y piano en sus últimos álbumes- y letras cuidadas en extremo, llenas de referencias bíblicas y mitológicas. Las mismas que desplegó en su alabada novela Y el asno vió el ángel, escrita en 1989 cuando vivía en Berlín.

Nick Cave puede agruparse con grupos y cantautores como Tom Waits, PJ Harvey, Leonard Cohen y Shane MacGowan, entre otros, todos ellos seguidores de una estética bohemia y urbana, pero a la vez altamente espiritual y humana.

Es imposible que Nick Cave duerma por las noches. Viendo su ritmo de producción, el genio australiano debe pasar las madrugadas entre relatos enfermos y partituras llenas de tensión. Camino de los 51 años, Cave vive su mejor momento como artista; su creatividad es un torrente imparable. Acaba de editar su decimocuarto disco de estudio con The Bad Seeds, mudos desde hace tres años.