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Cuando el cine se pone romántico: los diez mejores momentos de su historia
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Cuando el cine se pone romántico: los diez mejores momentos de su historia

Ningún lugar como la pantalla grande ha sabido idealizar el amor y llenar el imaginario colectivo de un buen puñado de escenas inolvidables que para cada

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Cuando el cine se pone romántico: los diez mejores momentos de su historia

Ningún lugar como la pantalla grande ha sabido idealizar el amor y llenar el imaginario colectivo de un buen puñado de escenas inolvidables que para cada mortal son la representación absoluta del sentimiento romántico. La página web de la cadena norteamericana CNN se ha atrevido a realizar una recopilación de esos instantes inolvidables en una lista que recoge los que a su juicio son los diez mejores de la historia del cine. Todo un atrevimiento en el que seguro se echa de menos algún que otro título.

En la cabeza de la lista todo un clásico imborrable: Casablanca. Todo el mundo recuerda ese final, esa despedida en la que Humphrey Bogart le dice a Ingrid Bergman que, a pesar de todo, "siempre nos quedará París". Un halo de nostalgia pigmenta estas imágenes igual que las de Luces de ciudad, una de las obras maestras de Chaplin. En ella hay también un sublime momento final que es quizá uno de los más memorables de toda la historia del cine: aquel en el que la florista recobra la visión y ve a Charlot, aquel que le tendió su mano en los momentos difíciles, con una flor en la mano que tiernamente se va deshaciendo. Irresistiblemente bello.

A continuación se nutre de otros dos títulos clásicos del cine de los cincuenta de Hollywood. Vacaciones en Roma posee una divertida a la par que tierna escena en la que los protagonistas, la atractiva pareja formada por Gregory Peck y Audrey Hepburn, visitan la Boca de la verdad y él la engaña haciéndole creer que la boca se ha tragado su mano. Más torrida y arrebatada se muestra la escena de la playa en la que Burt Lancaster y Deborah Kerr se besan tumbados en la arena mientras las olas se acercan violentamente. El momento, por supuesto, pertenecía a De aquí a la eternidad.

Para la quinta y sexta posición hay que acercarse más en el tiempo. Del 2003 es Amelie, una auténtica plasmación del encanto romántico de una imaginativa joven parisina que encuentra el amor en Nino, un joven tímido. La escena de una sonriente pareja recorriendo las calles de la ciudad de la luz en moto ha merecido la quinta posición. Por otro lado está Annie Hall, la famosa cinta de Woody Allen, con una escena en la que el personaje de Allen, tan patoso como siempre, se encuentra en el club de tenis con la arrolladora y encorbatada Annie, interpretada con un irresistible encanto por Diane Keaton.

Para las últimas posiciones queda el beso en la Fontana de Trevi de Marcello Mastroniani y Anita Eckberg en La dolce vita; las miradas que se cruzan Ethan Hawke y Julie Delphy en Antes del amanecer; el secreto que le susurra Bill Murray a Scarlett Johansson al final de Lost in Translation; y ese momento en que Harry, definitivamente, se encuentra , amorosamente hablando, con Sally en esa cinta protagonizada por Billy Chrystal y Meg Ryan que siempre fue más conocida por ese famoso orgasmo de cafetería.

Ningún lugar como la pantalla grande ha sabido idealizar el amor y llenar el imaginario colectivo de un buen puñado de escenas inolvidables que para cada mortal son la representación absoluta del sentimiento romántico. La página web de la cadena norteamericana CNN se ha atrevido a realizar una recopilación de esos instantes inolvidables en una lista que recoge los que a su juicio son los diez mejores de la historia del cine. Todo un atrevimiento en el que seguro se echa de menos algún que otro título.