El Festival de Salzburgo, con poco Mozart, busca "el lado nocturno de la razón"
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El Festival de Salzburgo, con poco Mozart, busca "el lado nocturno de la razón"

El prestigioso Festival de Salzburgo de Ópera, Música y Teatro inaugura este viernes, su 87 edición bajo el lema El lado nocturno de la razón, con

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El Festival de Salzburgo, con poco Mozart, busca "el lado nocturno de la razón"

El prestigioso Festival de Salzburgo de Ópera, Música y Teatro inaugura este viernes, su 87 edición bajo el lema El lado nocturno de la razón, con un programa concebido como "contrapunto" al del año pasado, que estuvo centrado en el 250 aniversario del nacimiento de Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791). El nuevo director artístico del certamen, el alemán Jürgen Flimm, anticipó recientemente, en declaraciones a la agencia APA, que "en 2007 haremos una pequeña dieta de Mozart".

Su antecesor, Peter Ruzicka, concluyó su mandato en 2006 con un festival dominado por Mozart, el hijo más ilustre de la ciudad de Salzburgo, y ofreció al público la totalidad de las creaciones escénicas del genio austríaco de la música. A pesar de que el programa previsto para esta edición no intenta siquiera competir con la originalidad y la osadía del ofrecido en 2006, la expectación no ha decaído en absoluto y los organizadores han confirmado que el 90 por ciento de las 220.000 entradas previstas, para las 180 funciones que se ofrecerán hasta el 31 de agosto en doce escenarios distintos, ya están vendidas desde la semana pasada.

Artistas anunciados para esta edición como Daniel Barenboim, Plácido Domingo, Anna Nebretko, Rolando Villazón, Maurizio Pollini, Alfred Brendel, Zubin Mehta o Simon Rattle prometen exquisitas experiencias musicales a los asistentes a los distintos espectáculos. Para Flimm, a la hora de escoger el programa lo importante fue la calidad de las piezas "y encontrar textos y óperas que tengan una relación con nuestro lema El lado nocturno de la razón. No hay tantas obras que lo traten. Los temas de la antigüedad, y también del modernismo, lo obvian en general".

Así las cosas, la mayoría de las óperas programadas constituyen una novedad para Salzburgo: Armida, de Hadyn; Eugene Oneguin, de Tchaikovski; Benvenuto Cellini, de Berlioz, y Réquiem para una metamorfosis, de Jan Fabre. También se puede calificar de novedad la presentación el 3 de agosto de "Der Freischütz" (El cazador furtivo), de Carl Maria von Weber, puesto que la última vez que se interpretó fue en la edición de 1954.

Por lo que se refiere al repertorio mozartiano solo se han previsto tres títulos: Le nozze di Figaro (Las Bodas de Fígaro), Der Schauspieldirektor (El empresario teatral) y Bastien und Bastienne (Bastián y Bastiana). Otra novedad es que el Festival no se abre esta vez como todos los años, con Jedermann, el tradicional auto sacramental de Hofmansthal, sino con la pieza de Thomas Bernhard Ein Fest für Boris ("Una fiesta para Boris").

Esa obra fue escrita especialmente para el festival de Salzburgo y concebida por su autor como una pieza "anti-Jedermann", pero hasta ahora nunca se había interpretado, por lo que este viernes se ofrecerá su estreno mundial en el Landestheater. Paralelamente, y después de la ceremonia de inauguración, la Filarmónica de Viena, dirigida por Franz Welser-Möst y con Alfred Brendel como pianista solista, ofrecerá en la Grosses Festspielhaus el concierto de apertura con obras del recientemente desaparecido compositor húngaro György Ligeti (1923-2006), Beethoven y Mahler.

Jedermann se representará al día siguiente, como es costumbre al aire libre en la plaza de la Catedral, en medio de una fiesta de dos días que se celebrará en la ciudad con motivo del evento. La fiesta culminará con el estreno de "Eugene Oneguin", con puesta en escena de Andrea Breth, interpretada en su texto original en ruso (con subtítulos en alemán e inglés) y con dirección musical de Barenboim al frente de la Filarmónica de Viena.