Las primeras novelas de Rodoreda ven la luz 70 años después de ser escritas
  1. Cultura

Las primeras novelas de Rodoreda ven la luz 70 años después de ser escritas

Las primeras novelas de la escritora catalana Mercé Rodoreda han sido publicadas de nuevo ahora, más de 70 años después de que fueran escritas y editadas

placeholder Foto: Las primeras novelas de Rodoreda ven la luz 70 años después de ser escritas
Las primeras novelas de Rodoreda ven la luz 70 años después de ser escritas

Las primeras novelas de la escritora catalana Mercé Rodoreda han sido publicadas de nuevo ahora, más de 70 años después de que fueran escritas y editadas por primera vez. La Fundación Mercé Rodoreda del Instituto de Estudios Catalanes (IEC) ha recuperado con cuatro ediciones críticas las primeras novelas de Rodoreda, que la autora de La plaza del Diamante no quiso rehacer ni incluir en sus obras completas. Las obras ahora reeditadas son Sóc una dona honrada? (¿Soy una mujer honrada?) y Del que hom no pot fugir (De lo que no podemos huir), que integran el primer volumen.

Con la publicación de estas dos novelas se completa la recuperación de la obra inicial de Rodoreda, que comenzó en 2002 con la edición del segundo volumen, en el que se incluían Un dia de la vida d'un home (Un día en la vida de un hombre) y Crim (Crimen).

El objetivo del proyecto, dirigido por el doctor Joaquim Molas y realizado por la especialista Roser Porta, es "recuperar para el público especializado las obras de juventud de la escritora más importante de la literatura catalana, que hasta ahora eran muy difíciles de localizar".

Porta explica que las nuevas ediciones están "limpias de los numerosos errores tipográficos de los años treinta y han sido enriquecidas con una anotación crítica que las relaciona, por un lado, con el contexto en el que fueron escritas, y por otro, con el resto de la producción de Rodoreda".

Según Porta, estas ediciones pretenden "llenar un vacío en el análisis de la escritora, siempre estudiada a partir de 'Aloma', y conocer en profundidad sus orígenes literarios y relacionarlos con la producción periodística, de ensayo y de narrativa corta desde 1932 a 1936, una época de intensa actividad para Rodoreda".

Las cuatro novelas editadas por la Fundación Rodoreda, que la propia escritora no quiso reescribir ni incluir en sus obras completas, forman, en palabras de Porta, "un conjunto unitario", porque la escritora barcelonesa "construyó estos textos inspirándose siempre en otras obras literarias y además todas tienen como tema troncal la imposibilidad del amor".

En sus páginas, añade, el lector descubre una Mercé Rodoreda "humorista, irreverente y desmitificadora", como lo fueron Francesc Trabal o Joan Oliver.

La joven Rodoreda ironiza sobre las heroínas románticas y se ríe de caballeros como Don Juan y del poema épico Paraíso perdido, del poeta y ensayista inglés del siglo XVII John Milton.

La autora de Mirall trencat (Espejo roto) parodia además el Fausto de Goethe y el género policíaco, y ejerce en estas páginas como cronista lúdica de una época y de sus protagonistas culturales.

Rodoreda "no cree en el amor"

Para Porta, al igual que en su madurez, Rodoreda "no cree en el amor y todavía menos en el amor idealizado que presentan muchos personajes de la literatura".

Con Sóc una dona honrada? (escrita en 1932, pero publicada en 1933), Rodoreda, apunta Roser Porta, inicia la primera de sus cuatro "novelas hipertextuales", en las que "imita a algunos de sus autores más admirados".

En este caso, la autora "utiliza y simplifica los esquemas de Laura a la ciutat dels sants de su admirado Miquel Llor" e intenta aproximarse a la novela psicológica sobre un triángulo amoroso.

Curiosamente, Rodoreda presentó esta primera novela al Premio Crexells, pero no pasó de la primera votación del jurado.

En Del que hom no pot fugir (1934), Mercé Rodoreda vuelve a escoger, y ya no lo hará más, un escenario rural, en el que funde diversos referentes literarios que admira profundamente, como Víctor Catalá y Joaquim Ruyra.