La 'oportuna' memoria de Julio Caro Baroja, en el Conde Duque
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La 'oportuna' memoria de Julio Caro Baroja, en el Conde Duque

Más de doscientas piezas entre cuadros, dibujos, fotografías, manuscritos, cartas y libros, y más de la cuarta parte de ellas inéditas, componen la exposición que el

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La 'oportuna' memoria de Julio Caro Baroja, en el Conde Duque

Más de doscientas piezas entre cuadros, dibujos, fotografías, manuscritos, cartas y libros, y más de la cuarta parte de ellas inéditas, componen la exposición que el Centro Cultural Conde Duque acoge desde el ivernes en torno a la obra del escritor y antropólogo Julio Caro Baroja, en el X aniversario de su muerte. Organizada por la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales (SECC), la exposición, que podrá visitarse hasta el 15 de enero, está comisariada por Pío Caro Baroja, hermano de Julio, y muestra, según él, "lo mucho que trabajó y lo mucho que se divirtió" este erudito.

Para el director de la SECC, José García Velasco, Caro Baroja fue "un buen exponente de la tradición liberal española y uno de los últimos institucionistas (por la Institución Libre de Enseñanza)", que resulta hoy muy oportuno recordar, además de por cumplirse los diez años de su desaparición, "por su tolerancia, su visión de una España plural, su amor al conocimiento y su falta de prejuicios".

La exposición, de la que han sido vicecomisarios Joaquín Alvarez Barrientos y los hijos de Pío Caro, Carmen y Pío Caro-Baroja, conserva en su montaje "mucho sabor de este intelectual poco beato y poco ortodoxo, de su amor por el enciclopedismo y la ilustración, su paganismo y su epicureísmo", dijo también el director de la SECC.

Para Pío Caro, su hermano "está presente" en este viejo cuartel del Conde Duque, situado en el barrio de su infancia y en el que el escritor desaparecido, de niño, "esperaba para ver a los alabarderos hacer la parada hasta Palacio, al son de pífanos y tambores y seguidos por los chiquillos del barrio y los repartidores de pan".

Exposición muy completa

La exposición es muy completa, "no por exhaustiva sino porque hay en ella muestras de todas las facetas de la obra de Caro Baroja, desde los dibujos minuciosos de sus trabajos de campo como antropólogo hasta su mundo fantástico, de fabulación, con el que tanto se divertía", afirmó el comisario.

Dividida en cuatro grandes apartados, la exposición arranca con el dedicado a su vida, donde pueden verse fotografías de la familia -muchas inéditas y tomadas en la huerta de Vera de Bidasoa en 1917, con Pío Baroja presente- o de amigos y maestros -Ortega, Unamuno Valle-Inclán o Azorín-; el catálogo de la editorial Caro Raggio, la primera edición de Los Baroja, memorias familiares, o chistosos dibujos de infancia como los titulados Los niños rusos pasan mucha hambre.

'El estudio de la vida tradicional española', con dibujos, maquetas y fotos, entre ellas las que tomó en el Sáhara, o el plano de Sidi Ifni que hizo a mano; y sus 'Estudios de la Historia de España', en la que indagó "el mundo de los judíos, el mundo de los vascos, de los moriscos" y en la que se metió "por todo tipo de andurriales, pero no a través de las monarquías, sino de sus pueblos y sus gentes" -recordaba Pío Caro- son los siguientes apartados.

La muestra se cierra con 'Marginalia', cajón de sastre que contiene desde autorretratos al óleo, pinturas burlescas y el belén que la familia ponía todos los años en Vera y que había comenzado el propio Julio Caro "con el dinerito de la abuela", completan esta interesante exposición.

Según explicó su hermano, de Julio Caro no queda nada por editar, mientras que de su tío, Pío Baroja, hay previsto publicar el año que viene 'Las miserias de la guerra' y, tal vez, "algunos fragmentos sueltos" restantes.