El presidente de Ryanair, muy sorprendido: "Ser amable con los pasajeros funciona"
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El presidente de Ryanair, muy sorprendido: "Ser amable con los pasajeros funciona"

Si en 2013 el aumento de pasajeros era de entre el 1% y el 3%, con en torno al 20% de los asientos sin vender, en 2016 el crecimiento se ha disparado por encima del 10%

placeholder Foto: El CEO de Ryanair, Michael O'Leary en una imagen de archivo. (Reuters)
El CEO de Ryanair, Michael O'Leary en una imagen de archivo. (Reuters)

El personaje más estrambótico del sector de la aviación sorprende de nuevo con una sincera declaración a los medios. Michael O'Leary, presidente de Ryanair, dice estar muy contento con los resultados de su nueva política de trato personal con los pasajeros. "Ser amables nos está funcionando muy bien. Deberíamos haberlo hecho mucho antes", asegura al 'Wall Street Journal'.

Aquellos que hayan viajado recientemente con la compañía irlandesa habrán notado un cambio de actitud por parte de la tripulación. Parece que salvo casos excepcionales, se ha acabado la política de "un solo bulto" que obligaba a los pasajeros a embutir bolsos y otras pertenencias personales en el interior de la pequeña maletita de 55x40 centímetros.

Ser amables nos está funcionando muy bien. Deberíamos haberlo hecho mucho antes

También han disminuido los peajes salvajes (muchas veces superiores al precio del billete) que debían pagar los pasajeros cuando se olvidaban de imprimir el billete. Situaciones que llevaron a la compañía irlandesa a los tribunales en varias ocasiones, pero que hasta hace poco eran la médula ósea de su política de empresa y junto a los precios bajos, las causantes de su explosivo despegue en el sector. Ryanair, con solo 32 años, se convirtió en la segunda aerolínea de Europa con más pasajeros, solo por detrás de Lufthansa.

Aumento de la competencia

Sin embargo, la fórmula se agotó cuando otras compañías de bajo coste salieron al mercado imitando el modelo de precios bajos de Ryanair, pero mejorando el trato. Presionado por este aumento de la competencia, O'Leary introdujo una nueva política de marketing.

"Cuando éramos una compañía joven y estúpida era interesante jugar con tácticas sibilinas y amenazar a los pasajeros con cobrar por usar el baño. Sin embargo, el ruido terminó por hacer olvidar a nuestros clientes otros factores como los precios bajos o la puntualidad de nuestra aerolínea", lamenta.

O'Leary cambió el "chip" y dio nuevas pautas a su tripulación con un éxito inusitado. Si en 2013 el aumento de pasajeros era de entre el 1% y el 3%, con en torno al 20% de los asientos sin vender, en 2016 el crecimiento se disparaba por encima del 10%. De hecho, Ryanair espera para este año 106 millones de pasajeros. Y todo sin perder su seña de identidad: los precios bajos.

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