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El vídeo de la vergüenza del apóstol del 'procés' y su condena en RTVE
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Rubén Arranz

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El vídeo de la vergüenza del apóstol del 'procés' y su condena en RTVE

El Confidencial publica el vídeo, en exclusiva, en el que se observa a Oriol Soler entrar en la embajada de Ecuador, en Londres, donde estaba recluido Julian Assange

Foto: Oriol Soler sale de la embajada de Ecuador en Londres, en 2017.
Oriol Soler sale de la embajada de Ecuador en Londres, en 2017.
EC EXCLUSIVO

A las 15.53 del 9 de noviembre de 2017, cruzaron el umbral de la embajada de Ecuador en Londres los empresarios Oriol Soler y Arnau Grinyó. Llegaron para entrevistarse con Julian Assange, fundador de WikiLeaks, quien permanecía escondido en esa dependencia desde el 19 de junio de 2012, en condición de asilado. Fueron muchas caras conocidas las que le visitaron en ese tiempo, desde la actriz Pamela Anderson hasta la diseñadora Vivienne Westwood. También el exjuez Baltasar Garzón, quien coincidió por allí con Eva Golinger, la asesora y confidente personal de Hugo Chávez. Aquel día de 2017, tocó el turno de Soler, quien se vio con Assange y con Stella Moris, la abogada con la que el activista contrajo posteriormente matrimonio.

El Confidencial revela ahora el vídeo en exclusiva de esa reunión, cuyos detalles publicó El País unos meses después de aquellos hechos, que probaron el nexo entre Assange y el independentismo, una causa a la que apoyó con diferentes mensajes en Twitter que difundió en agosto, septiembre, octubre y noviembre de 2017. En ellos, denunció el hostigamiento por parte de las autoridades españolas a los secesionistas y el riesgo real de que todo eso derivara en una guerra civil.

Soler aseguró entonces —según el autor— que su visita a Londres se debía a su intención de lanzar un proyecto llamado Atlas del Futuro, pero la investigación judicial le situó como un elemento clave en la intendencia del independentismo, tanto dentro como fuera de España. De hecho, El Confidencial se hizo eco de sus viajes a Estados Unidos y a Rusia en mayo y junio de 2017. José María Olmo bautizó ahí a Soler como "el apóstol del procés".

Tras los hechos acaecidos en el otoño de 2017, este empresario fue declarado investigado en la causa de Tsunami Democrático. En 2024, la Fiscalía de la Audiencia Nacional pidió la “extinción de la responsabilidad penal” de los implicados por sus presuntos delitos de terrorismo, en aplicación de la Ley de Amnistía.

Soler —quien fuera uno de los fundadores de Ara— está de vuelta. Ha comenzado a protagonizar otra vez diferentes titulares. Podría decirse que RTVE le ha devuelto a la primera plana mediática tras un tiempo en el que quienes desarrollaron la intendencia del proceso soberanista se han tenido que reiventar, ante el fracaso de su plan principal y el inicio de una era de profunda división en el independentismo.

El juicio de Soler

Hace una semana, la corporación estrenó el programa El juicio, presentado por José Luis Sastre y producido por la popular cooperativa Abacus SCCL, de la que Soler es director general. Los ocho programas contratados inicialmente por la corporación tienen un presupuesto de 2,7 millones de euros. El 'salto' a la televisión pública española de uno de los cerebros del procés —llegó a ser director de campaña de Junts pel Sí— se ha producido por 345.600 euros la edición. En principio, se barajó emitirlo en La 1, pero finalmente se estrenó en La 2 con una audiencia de 300.000 espectadores y el 2,8% de cuota de pantalla. La relación coste-resultado fue muy mala.

Foto: millones-rtve-productoras-catalanas-cerebro-proces-iniesta

El primer programa estuvo dedicado a la sanidad pública. Sastre recorrió varios puntos de la España vaciada para mostrar la dificultad de acceder a un médico o a una farmacia en lugares prácticamente despoblados; y preparó un reportaje sobre Isidre Esteve, un gran piloto de rally que quedó en silla de ruedas tras un grave accidente. Dentro del plató, montaron un juicio simulado —género tradicional en televisión— con una abogada defensora de lo público y otra partidaria de la colaboración público-privada. La primera era Ana Pardo de Vera. La segunda, Montse Nebrera.

La invitada que testificó en primer lugar fue la ministra de Sanidad, Mónica García, que da la casualidad de que pocas horas antes había anunciado su intención de regresar a la política madrileña. Después, aparecieron los periodistas Martín Caparrós —enfermo de ELA— y Fernando Peinado. Este último habló de la infrautilización en el Hospital de La Paz de 'el pepino', una máquina cedida por Amancio Ortega a la sanidad pública hace un lustro. Durante el programa, llamaron a Esperanza Aguirre, que defendió su gestión de la sanidad mientras fue presidenta autonómica.

¿Por qué se centró tanto el tiro en esa comunidad, cuando el programa versaba sobre el sistema público de salud? Es evidente. Desde luego, a Mónica García no le vendrían especialmente mal las constantes alusiones a Quirón y a Ribera Salud. Hasta el juez tuvo que llamar la atención al respecto.

placeholder Mónica García y Ana Pardo de Vera.
Mónica García y Ana Pardo de Vera.

El día de su emisión, desde su casa, observaba la escena Antonio Burgueño, el antiguo director general de Hospitales de la Comunidad de Madrid —otra vez Madrid—, a quien se considera como el ideólogo del modelo de los centros de Alzira y Valdemoro; y, por tanto, uno de los grandes defensores de la colaboración público-privada.

"No me sacaron"

En una llamada telefónica con este periódico, Burgueño cuenta que acudió a la grabación del programa hace unas semanas. El plató estaba en Terrasa (Barcelona), dentro de las dependencias de un antiguo sanatorio de tuberculosos rehabilitado. “Yo esperé mi turno en una habitación, cómoda, que en su día sirvió para los pacientes, sin saber lo que se decía durante la grabación, ya que estaba aislado”, explica.

Durante su intervención, defendió sus posiciones y recuerda que el público le aplaudió. Unos días después, mientras estaba en su domicilio, recibió una llamada de una señora llamada Elisenda, del equipo del programa, que le transmitió una mala noticia: su testimonio no iba a emitirse porque RTVE había decidido estrenar El juicio en La 1 y la franja horaria asignada era menor, de ahí que tuvieran que hacer un corte en el metraje. Finalmente, se emitió en la segunda cadena. Burgueño no apareció. Aun así, le pagaron el viaje y -espera- el importe de la colaboración. Algo es algo.

Foto: el-juicio-la-2-audiencia-dicta-sentencia-estreno-tve

En la parte final del programa, se aprecia cómo el jurado popular del programa delibera sobre el tema en cuestión. Su dictamen, por 9 votos a favor y ninguno en contra fue el siguiente: “Es necesario invertir en más sanidad pública”. Digamos que fueron nueve hombres (y mujeres) con piedad por las tesis de Mónica García. Nada que sorprenda en RTVE.

Tampoco extraña especialmente la presencia de Soler en la parrilla de programación de la corporación, pese a sus pasadas amistades peligrosas. Desde que Miriam Nogueras anunció el pacto entre el Gobierno y Junts para crear La 2 en catalán, los grandes productores audiovisuales de esta comunidad autónoma han facturado unos cuantos millones de euros con proyectos de alcance autonómico o nacional. En ese grupo hay otro Soler, Toni, otro de los impulsores de Ara y otro de quienes, como Oriol, ha recibido un importante apoyo institucional durante su carrera empresarial.

Ahora coinciden como contratistas en RTVE. El mundo es un pañuelo y el de la televisión pública es especialmente atractivo para quienes emprendieron ciertas aventuras empresariales y políticas.

A las 15.53 del 9 de noviembre de 2017, cruzaron el umbral de la embajada de Ecuador en Londres los empresarios Oriol Soler y Arnau Grinyó. Llegaron para entrevistarse con Julian Assange, fundador de WikiLeaks, quien permanecía escondido en esa dependencia desde el 19 de junio de 2012, en condición de asilado. Fueron muchas caras conocidas las que le visitaron en ese tiempo, desde la actriz Pamela Anderson hasta la diseñadora Vivienne Westwood. También el exjuez Baltasar Garzón, quien coincidió por allí con Eva Golinger, la asesora y confidente personal de Hugo Chávez. Aquel día de 2017, tocó el turno de Soler, quien se vio con Assange y con Stella Moris, la abogada con la que el activista contrajo posteriormente matrimonio.

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