La dimisión de Cristina Garmendia vuelve a 'revolver' Mediaset
Los ingresos y la audiencia del grupo han descendido y se encuentra muy lejos de su mejor momento, cuando era líder de la TDT y registraba el mayor beneficio del sector mediático
Hay un dato que ilustra a la perfección sobre la crisis que vive Mediaset España: durante 2025, tan sólo superó el 10% de audiencia en marzo, abril y junio; mientras que entre enero de 1991 y octubre de 2023, nunca había caído por debajo del doble dígito. La herida por la que se desangra esta compañía parece lejos de cerrarse y hechos como la dimisión de Cristina Garmendia como presidenta ejecutiva no ayudan a dar una sensación de estabilidad.
Fuentes internas del grupo llaman la atención sobre el hecho de que esta marcha se produzca en un momento en el que 'no se da con la tecla'. Esa frase se repite de forma habitual en sus pasillos y en sus despachos; y no ayudan a desmentirla ni los datos de audiencia ni la evolución del negocio televisivo.
Durante los nueve primeros meses del pasado ejercicio, los ingresos de la compañía ascendieron a 529,2 millones de euros, frente a los 573,8 millones que registró entre enero y septiembre de 2024. La facturación publicitaria descendió el 7,7% en ese período, dentro de un año, en el que la inversión en la televisión cayó el 4,4% en global, en España, y en las cadenas comerciales en abierto, el 9,4%.
Mediaset es una empresa rentable, pero la evolución de sus variables ha sido negativa durante esta última etapa, en la que se han multiplicado las incertidumbres.
Los motivos de Garmendia
La compañía ha anunciado la salida de Garmendia mediante una nota de prensa en la que se aclara que se va por iniciativa propia. “Tras un importante periodo de reflexión, siento la convicción de que es el momento de iniciar una nueva etapa, en la que pueda focalizar toda mi atención y esfuerzo en otros ámbitos de mi actividad profesional, siempre relacionados con la innovación y el impacto positivo en la economía y la sociedad de mi país”.
La exministra socialista también ha expresado su satisfacción por haber contribuido a completar la integración de Mediaset España dentro de Media for Europe, es decir, el conglomerado mediático europeo de los Berlusconi, con sede en Países Bajos y presencia en Italia y Alemania. Ahora bien, el cese de su función coincide con el peor momento de la historia de este negocio en España, tanto por la crisis de la televisión convencional como por la distancia que existe entre Telecinco y Antena 3 (líder) y La 1.
Oficialmente, desde Mediaset se remiten a la nota y declinan hacer comentarios sobre el proceso de sucesión y sobre sus plazos. Otros informantes vinculan su salida directamente al mal momento de la compañía.
Sede de Mediaset España, en Fuencarral. (Mediaset)
Toda esta crisis comenzó durante la última etapa como consejero delegado de Paolo Vasile, quien fue durante más de dos décadas el más destacado representante de la familia Berlusconi en España y quien garantizó dividendos multimillonarios a Fininvest, el brazo inversor de la familia.
Una de las claves de su éxito fue el estrecho control de los costes, a lo que ayudó la arquitectura de la programación de su canal principal, que era muy homogénea. Se dedicaba fundamentalmente al corazón y a los programas de tele-realidad, que convirtieron en líder a la cadena durante varios años. Entre 2012 y 2021, fue la cadena más vista sin oposición.
Los negros nubarrones aparecieron en 2022, tras lo peor de la pandemia, cuando los Berlusconi lanzaron una oferta (OPA) sobre sus accionistas minoritarios para conseguir el 44,3% de las acciones que no estaban en su poder, como parte de un plan mayor para crear un conglomerado televisivo europeo, Media for Europe, con el que querían ganar fuerza para poder competir contra los gigantes audiovisuales internacionales.
La propuesta no convenció a todos los socios. De hecho, casi el 40% de los pequeños socios la rechazó.
En el primer trimestre de ese año, Mediaset anunció que el empresario español Borja Prado sustituiría a Alejandro Echevarría como presidente no ejecutivo del grupo. Su figura contaba con el favor de los Berlusconi y era quien estaba llamada a 'gestionar' el proceso de sucesión de Vasile y de transformación de la empresa, pero durante los meses siguientes se produjeron tensiones entre ambos directivos.
Fuentes del equipo directivo de Vasile recordaban este viernes que su salida de la compañía trascendió el mismo día en que le iban a someter a una pequeña intervención quirúrgica, lo que fue tomado en su entorno casi como una traición. A finales de 2022, se confirmó su marcha. Fue sustituido por un triunvirato encabezado por el todavía consejero delegado, Alejandro Salem.
La retirada de Sálvame
Borja Prado dejó la presidencia en diciembre de 2023, después de que el nuevo equipo directivo le dejara sin responsabilidades editoriales. Cabe destacar que a este empresario se le atribuyó el 'mérito' de haber retirado Sálvame de la parrilla de programación. El propio Jorge Javier Vázquez llegó a ironizar al respecto en alguno de los últimos programas. Sea como sea, conviene subrayar que la decisión surgió después de que trascendiera la 'operación Deluxe', una trama de presunta revelación de secretos de decenas de famosos que todavía está por juzgar.
Unos meses antes de la salida de Prado, se produjo un acontecimiento histórico para la compañía y para la propia Italia contemporánea: fue el fallecimiento de Silvio Berlusconien el hospital de San Raffaele milanés. A partir de ese momento, fue su hijo Pier Silvio quien tomó las riendas del negocio, con el histórico Fedele Confalonieri como presidente. Lo hicieron con pleno conocimiento de que el sector televisivo europeo no volvería a ser el mismo que en sus tiempos de máximo esplendor, cuando gozaba de una cuota de mercado envidiable.
Presidenta no ejecutiva
Mediaset España anunció a Garmendia en mayo de 2024. Su nombramiento generó suspicacias, dada su pertenencia pasada al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Pese a todo, su perfil era más profesional que político, dada su larga trayectoria empresarial.
Desde entonces y hasta hoy, en los pasillos de Mediaset se ha repetido una y otra vez la frase: “no damos con la tecla”. Una persona vinculada a sus informativos expresaba recientemente la dificultad de remontar una situación, en audiencia, que está marcada porque la gente de izquierdas que veía Telecinco ahora se ha ido a La 1, mientras que los programas de tele-realidad o los magacines que antes conseguían resultados sobresalientes, ahora no brillan tan a menudo.
Su crisis es mucho menor que la de los grupos de prensa a partir de 2005-2010. La compañía todavía es rentable. Pier Silvio Berlusconi reconocía hace unos meses que el mercado televisivo es “muy complicado”, aunque subrayaba que Media for Europe mantiene su crecimiento y supera sus expectativas en cuanto a su rentabilidad, que en los primeros nueve meses del año pudo apreciarse a través de un beneficio neto de 243,1 millones de euros (+152,7%).
Sea como sea, las variables del negocio en España han empeorado y dentro del grupo se busca mejorar esos resultados. En las próximas semanas, se espera la resolución del 'concurso' que se ha convocado por una nueva licencia de TDT. Mediaset podría obtener una licencia, aunque en el proceso se mide a un grupo de empresarios, afines al Gobierno, que intentaron iniciar ese proyecto dentro del grupo Prisa, sin éxito ni apoyo de su Consejo de Administración.
Hay un dato que ilustra a la perfección sobre la crisis que vive Mediaset España: durante 2025, tan sólo superó el 10% de audiencia en marzo, abril y junio; mientras que entre enero de 1991 y octubre de 2023, nunca había caído por debajo del doble dígito. La herida por la que se desangra esta compañía parece lejos de cerrarse y hechos como la dimisión de Cristina Garmendia como presidenta ejecutiva no ayudan a dar una sensación de estabilidad.