x El Confidencial
CAPÍTULO 7
La vida secreta de tu atención: conocerla para entenderte
La atención no es algo estándar y, de hecho, existen muchos tipos. Tu atención no siempre es igual, y son muchos los factores que entran en juego a la hora de definirla: el contexto, la propia persona, la tarea… Identificar la volatilidad de la atención nos puede ayudar a entendernos mejor a nosotros mismos.
Un reportaje de Xavier Granda Revilla
Nada permanece. No nos podemos bañar dos veces en el mismo río. Hace 2.500 años, Heráclito ya entendía que nada es siempre igual. Tampoco nuestra atención. Piensa en lo que atraía tu interés hace años. ¿Es lo mismo que ahora? Probablemente no. Y lo que hoy capta toda tu concentración, mañana puede resultarte irrelevante.
Esta variabilidad no es aleatoria, sino que está determinada por factores internos y externos. Uno de los externos es el propio contexto sociocultural. Vivimos en un entorno saturado de estímulos, con información constante y múltiples demandas que fragmentan nuestra atención. Para sobrevivir en este contexto, hemos sobreentrenado la atención dividida o alternante en detrimento de la focalizada.
Para poder “llegar a todo”, hemos sacrificado en parte nuestra capacidad de concentración profunda, dejándonos una sensación de estar “en todo y en nada al mismo tiempo”. El 51% de los encuestados sienten que prestan menos atención a los detalles cuando realizan varias tareas a la vez.
Pero esto también “se trabaja”. El mecanismo de filtrado también se refina con el tiempo. A medida que nos hacemos mayores y acumulamos más experiencias vitales, entendemos mejor que la atención y el tiempo son escasos. "Nuestra atención no siempre es la misma. Pero es que, además, no queremos que sea la misma. A medida que maduramos, esta capacidad se vuelve más sofisticada: aprendemos a discriminar mejor lo que merece o no nuestra atención”, señala Susana Almeida, Strategy Director en Havas Media Network España.
Cada persona tiene su propio “patrón de atención”
Nuestra capacidad de atención no solo depende de la energía y la tarea, sino también de nuestros biorritmos. Cada persona tiene su propio ritmo atencional, como recuerda el estudio elaborado por Havas Media Network España. Para entenderlo mejor, este informe ha definido cuatro grandes perfiles atencionales. Estos no son los únicos, ni estos son sus nombres oficiales, pero ayudan a visualizar claramente las diferencias.
Cada persona tiene su propio ritmo atencional
Durante el día: perfiles en función del biorritmo|Fuente: Havas Media Network España
Fuente: Havas Media Network España
Alondra
Personas que alcanzan su máxima atención por la mañana, pero cuya concentración disminuye progresivamente a lo largo del día. Suelen estar motivadas por el sentido del deber.
Colibrí
Tienen su nivel óptimo de atención al mediodía, equilibrando la energía entre la mañana y la tarde.
Búho
Funcionan mejor cuando cae la tarde y, especialmente, por la noche. Son los clásicos noctámbulos.
Vencejo
Presentan picos de atención por la mañana y al atardecer, pero experimentan una caída en las horas centrales del día.
Nuestro estado emocional y nivel de motivación condicionan la calidad de nuestra atención
Entre los factores internos, uno de los principales es el arousal, es decir, nuestro nivel de activación o alerta. Si nuestros niveles de energía son muy bajos, por ejemplo cuando estamos somnolientos, nuestra capacidad de atención también será baja. Pero si estamos muy estresados o angustiados, pasará lo mismo, nuestra capacidad atencional seguirá sin ser buena, llegando incluso al bloqueo.
Nuestra capacidad es óptima cuando estamos en unos niveles de excitación intermedios, por tanto, en entornos y situaciones en las que recibimos una gran cantidad de estímulos, nos saturamos y dejamos de ser capaces de mantener una atención de calidad.
Además de por el nivel de activación, la atención cambia también según la tarea, ya que algunas actividades requieren un foco absoluto, mientras que otras permiten una concentración más relajada. Lo que es seguro, es que la motivación lo cambia todo. Debemos admitir que cuando algo nos interesa o nos mueve emocionalmente, nuestra atención se dispara.
Entender nuestra atención nos permite conocernos mejor
Si nuestra atención no es un recurso fijo ni constante, sino un proceso dinámico influenciado por factores internos y externos, no siempre podremos concentrarnos con la misma intensidad ni en las mismas condiciones. Aceptar esta realidad nos permite conocernos mejor a nosotros mismos y gestionarla de manera más eficaz.
Entender cómo funciona nuestra atención nos invita a ser más pacientes con nosotros mismos, aceptando que habrá días y momentos en los que nuestra capacidad será menor, y eso no significa que estemos fallando, sino que simplemente estamos funcionando dentro de nuestra propia naturaleza.
Créditos
- CoordinaciónMarina G. OrtegaFran Sánchez BecerrilSofía Fernández
- DiseñoPablo L. LearteBlanca Casanova
- DesarrolloRoberto García
- Havas Media Network EspañaAlejandra ChacónSusana AlmeidaNuria SanzCristina de PedrosoPatricia Luna
- The Cocktail AnalysisSandra GonzálezFelipe RomeroÁlvaro Marín