PIDE "UNA REVISIÓN EN PROFUNDIDAD"

La CNMC le hace un traje a la financiación de RTVE y pide una reforma urgente

El actual modelo tiene problemas estructurales, sobre todo en la aportación que corresponde a las 'telecos'. Competencia se une a las voces que piden un nuevo cambio

Foto: Torrespaña, sede de los informativos de TVE. (EFE)
Torrespaña, sede de los informativos de TVE. (EFE)

Ni ha servido para dotar de una financiación estable a Radio Televisión Española (RTVE), que ha registrado resultados negativos desde su aplicación, ni ha dotado de estabilidad a la gestión de la Corporación pública, con cuatro presidentes distintos desde 2007 y todos con un mismo problema encima de la mesa: el de la imposibilidad de prever de forma certera los ingresos de la cadena para cada ejercicio y para cada presupuesto.

La Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC) se suma al eco de voces que, desde dentro y fuera de RTVE, piden un cambio urgente en la última reforma impulsada en 2009 por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Reforma que suprimió la publicidad en la televisión pública (se perdieron de un plumazo 480 millones en 2009) y establecer un nuevo modelo de financiación basado en las subvenciones del Estado vía presupuestos y en las aportaciones de los operadores de telecomunicaciones.

El organismo regulador se posiciona así en el último informe sobre el cumplimiento de las obligaciones de servicio público de RTVE y su financiación, relativo al año 2014 y publicado ayer. Y es que, cada año que pasa, las conclusiones no pueden ser más claras. “El legislador pretendía garantizar la estabilidad presupuestaria de la Coporación eludiendo la posibles fluctuaciones del contexto publicitario”, explica la CNMC. Sin embargo, “desde la instauración de este sistema, RTVE ha afrontado cada ejercicio desde la incertidumbre presupuestaria y, además, generando déficit” ejercicio tras ejercicio desde 2010. Se da así la paradoja de que el mismo gobierno socialista que inició en 2006 una reforma estructural de RTVE para atajar su mastodóntica deuda (6.224 millones en 2003) acabó su mandato con una reforma que llena de incertidumbres económicas el futuro de la Corporación.

José Antonio Sánchez, actual presidente de RTVE. (EFE)
José Antonio Sánchez, actual presidente de RTVE. (EFE)

Las conclusiones de la CNMC son las mismas que ya han expuesto en público casi todos los presidentes que se han sucedido al frente de la Corporación (Luis Fernández fue el primero que dimitió en desacuerdo con el nuevo modelo). “Desde un punto de vista de estabilidad presupuestaria, el sistema establecido por la Ley 8/2009 se ha revelado como un instrumento inadecuado para garantizar la financiación de RTVE dado que no cuenta con una previsión certera de ingresos en cada ejercicio”.

El principal defecto se ha producido de forma sistemática en la “insuficiente e inestable” recaudación obtenida a través de las aportacioens económicas de las 'telecos', que solo han alcanzado el 40% del máximo posible en los últimos años (32,5% en 2014). “Las previsiones que se establecieron sobre la recaudación a obtener por medio de las aportaciones eran especialmente optimistas”, señala el regulador. “Es más, como consecuencia del establecimiento de estas obligaciones, algunas empresas de telecomunicaciones variaron su estrategia y abandonaron su actividad como operadores de comunicación audiovisual (Vodafone y Jazztel), dado que dicha aportación suponía una carga tributaria muy importante en relación con los ingresos a recibir por la prestación de servicios audiovisuales”.

Estos problemas para cubrir las expectativas económicas depositadas en esta vía de recaudación se han engrosado, además, con los recortes aplicados por el ministerio de Cristóbal Montoro a la casilla de la televisión pública. De 2010 a 2014, la aportación del Estado como compensación del servicio público ha disminuido casi hasta la mitad, pasando de 579 millones en 2010 a 292 millones en 2013 y 2014. Una disminución que, además, no ha ido acompasada de una flexibilización en el cumplimiento de las obligaciones de servicio público encomendadas a RTVE. (El coste neto de la prestación del servicio público de RTVE en el año 2014 ascendió a 933,393 millones).

Desde la instauración plena del nuevo sistema de financiación, en el año 2010, RTVE ha arrojado resultados negativos en sus cuentas de forma recurrente. Una situación que, a la postre, ha condicionado “una notoria inestabilidad en la cúpula directiva de la Coporación, que ha afectado a su gestión”. Desde 2007, RTVE ha contado con cuatro presidentes distintos, y durante casi un año (2011-2012), diez consejeros asumieron las funciones de la presidencia, en turno rotatorio de un mes.

“En definitiva -concluye-, dados los problemas estructurales del modelo vigente, es necesaria una revisión en profundidad del sistema de financiación y gestión de RTVE, de cara a garantizar su estabilidad en estos dos ámbitos fundamentales de su actividad”. Sin embargo, esta hoja de ruta a seguir no ha estado encima de la mesa de las preocupaciones del primer Gobierno de Mariano Rajoy ni parece un asunto urgente en un contexto de bloqueo político y de ministros en funciones. Un tiempo precioso que 'impasse' que está teniendo también sus consecuencias nefastas sobre la televisión de todos.  

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