nace una nueva asociación profesional

Los periodistas públicos de Cataluña denuncian el control político de los medios

Convergència y Esquerra Republicana se están repartiendo los organigramas de los principales medios públicos para íntimo provecho. Es lo que internamente llaman “reparto en cremallera”

Foto: Debate en TV3 de los candidatos por Barcelona a las elecciones generales. (EFE)
Debate en TV3 de los candidatos por Barcelona a las elecciones generales. (EFE)

“Se consolida el control del Govern sobre los medios públicos al servicio de toda la sociedad”. Así de contundente se muestra un comunicado conjunto de los comités de empresa de TV3 y de Catalunya Ràdio, las dos emisoras (televisiva y radiofónica) de la Generalitat de Cataluña. Hace referencia este comunicado a los últimos cambios en el organigrama de los medios públicos tras la investidura de Carles Puigdemont como nuevo ‘president’.

La primera decisión del nuevo mandamás catalán tras llegar a su actual puesto fue nombrar a un exsocio suyo, Saül Gordillo, como nuevo director de Catalunya Ràdio. Una decisión que habla por sí sola de lo que será el mandato futuro: el control de sitios clave y cargos para los amigos. Y no solo eso: control ideológico y control económico.

Pero hay más: Convergència y Esquerra Republicana se están repartiendo los organigramas de los principales medios públicos para íntimo provecho. Es lo que internamente llaman “reparto en cremallera”. Consiste este reparto en intercambiarse los puestos directivos entre la radio y la televisión: si el director de informativos de uno de los medios es de un partido, el director de informativos del otro medio debe ser del otro partido. Y así con todos los resortes. Con ello, se culminaría el control político total de la radio y la televisión públicas.

Que tienen intención de controlar, nadie lo duda ya entre los trabajadores de los medios públicos. Antes de las elecciones autonómicas del 27 de septiembre, hubo intensos contactos de los respectivos comités de empresa de TV3 y Catalunya Ràdio con los partidos políticos para encarar una reestructuración de la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales (CCMA), el ente del que dependen los medios de comunicación públicos. Tras las elecciones, hubo una segunda ronda de contactos y las rosas se volvieron puñales: por parte de Junts Pels Sí (JxS) se presentaron un representante de CDC y otro de ERC en la reunión y dijeron a los comités que los cambios tendrían que esperar. No se van a acometer en esta legislatura. El consenso parlamentario y la creación de una ponencia para la reforma de la Ley de la CCMA pasó de ser una promesa a ser una utopía.

“Lo que queremos es dar un toque de atención porque no nos gusta lo que estamos viendo entre bambalinas. Exigimos que haya una desgubernamentalización de los medios. Algunos incluso hablan de una 'despartidización'. Pero lo que quiere el Gobierno es 'controlar el relato', como le gustaba decir al anterior portavoz de la Generalitat, Francesc Homs. O sea, controlar el mensaje, utilizar los medios públicos en beneficio propio. Y eso es muy peligroso. Los medios no deben ser instrumentos de un partido que gobierne”, explican a El Confidencial fuentes de los comités de los medios públicos.

ERC copa cargos

En su comunicado de ayer, TV3 y Catalunya Ràdio se quejan de que “es conocido que CDC y ERC han pactado la continuidad de Brauli Duart al frente de la CCMA y se están repartiendo los principales cargos” de las dos entidades. Y añade: “No es esto lo que corresponde en esta nueva etapa política, porque así no se resuelven los problemas planteados a los medios de la CCMA, sino que pueden empeorar, y de esta manera se consolida el control del Gobierno sobre lo que han de ser los medios públicos al servicio de toda la sociedad”. Pero salvo ese cargo, los demás están abiertos a cambios, aseguran a este diario fuentes de los comités de empresa.

Los empleados públicos solo quieren dos cosas: la reforma de la Ley de la CCMA para que deje de ser una herramienta del Govern y que se firme un contrato programa de varios años, con dotación presupuestaria y un plan de contenidos, independientemente del Gobierno de turno, algo altamente improbable por las circunstancias políticas actuales.

El presidente de la Corporació catalana de Mitjans Audiovisuals (CCMA), Brauli Duart. (EFE)
El presidente de la Corporació catalana de Mitjans Audiovisuals (CCMA), Brauli Duart. (EFE)

En primer lugar, porque ERC no está dispuesta a dejar de tomar el control de la propaganda. Ya lo hizo en el primer Tripartito y lo ha hecho ahora: le ha colocado a Carles Puigdemont uno de sus puntales: esta semana ha sido nombrado nuevo secretario de Comunicación Miquel Martín Gamisans, que fue responsable de prensa del expresidente republicano Joan Puigcercós y director de Comunicación de Òmnium Cultural. Y el jefe de prensa de Puiogdemont será Pere Martí, que había sido jefe de comunciación de Josep Lluís Carod-Rovira. Es decir, que la comunicación del Gobierno catalán no está en manos de convergentes, sino de republicanos, que dependen orgánicamente del ‘president’ pero ideológicamente, del vicepresidente Oriol Junqueras. La estructura de Comunicación de la Generalitat, pues, será republicana en su totalidad, pero lo cierto es que esa es una de las condiciones de la 'pax política' pactada en el seno de JxS para permitir a CDC seguir al timón del proceso.

Traición a la democracia

La alerta de los trabajadores de TV3 y Catalunya Ràdio se produce, paradójicamente, el mismo día en que se presentaba en Barcelona el Grupo de Periodistas Pi i Margall, una plataforma presidida por Sergi Fidalgo cuyo objetivo es trabajar “para la convivencia dentro de Cataluña y con el resto de España”. Fidalgo comenzó con una queja: incluso antes de la presentación de la asociación, un diario independentista publicó la noticia y el foro se llenó de insultos a cada cual más altisonante y duro contra los promotores. “Hay un problema de convivencia cuando media Cataluña habla así de la otra media”, subrayó Fidalgo en el acto.

El presidente honorífico de la nueva asociación es el veterano Tomás Guasch, y a su presentación acudió también Arcadi Espada, que recordó que el grupo lleva el nombre de uno de los políticos “de memoria más limpia de Cataluña” y quien alertó de que “el nacionalismo es una mentira y el periodista ha de buscar la verdad”. Recordó también que algunos profesionales catalanes “han traicionado a la democracia” y denunció una “turbia operación de ingeniería social” en los medios públicos, para controlar los mensajes a los ciudadanos. Las quejas de los comités de TV3 y Catalunya Ràdio alimentan la contundencia de esa denuncia.

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