La cúpula de Prisa se reparte más acciones en plena caída de la compañía en bolsa
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Cebrián, polanco y sáinz compran nuevos paquetes

La cúpula de Prisa se reparte más acciones en plena caída de la compañía en bolsa

Los consejeros del grupo vuelven a hacer caja en acciones a pesar de las dificultades de Cebrián y compañía para cerrar la ampliación de capital con el millonario catarí

Foto: Juan Luis Cebrián, presidente del grupo Prisa. (EFE)
Juan Luis Cebrián, presidente del grupo Prisa. (EFE)

El grueso de los consejeros de Prisa ha vuelto a aflorar en las últimas semanas el cobro de una nueva remesa de acciones en atención al plan de retribuciones actualmente en marcha. Entre los agraciados, figuran nombres históricos de la casa como Gregorio Marañón, Agnes Noguera, Borja Pérez Arauna -hijo de Francisco ‘Pancho’ Pérez, cofundador de la firma con Jesús Polanco-, Alain Minc o el mexicano Ernesto Zedillo. Los importes no son, desde el punto de vista económico, muy significativos. Pero se han repartido en un momento muy delicado para la compañía, que cerró septiembre con un importante retroceso en bolsa (se derrumbó un 33% en solo seis sesiones) y cuando Prisa todavía no ha podido cerrar la ampliación de capital con que se pretendía dar entrada al millonario qatarí de International Media Group. Y han pasado ya casi ocho meses desde que se comunicó a la CNMV.

Los importes de estos nuevos regalos en forma de 'papelitos' son simbólicos. Por ejemplo, Marañón, Noguera y Pérez de Arauna han percibido pequeños paquetes de aproximadamente 2.000 acciones por valor de 5.833 euros. Zedillo y Minc, por su parte, han recibido algo más de 6.000 euros en títulos. Estos movimientos se complementan, a su vez, con las compras de nuevos paquetes de acciones que han llevado a cabo, a mediados de septiembre, los tres pesos pesados de la compañía. Juan Luis Cebrián, su mano derecha y consejero delegado, José Luis Sáinz, y Manuel de Polanco han adquirido entre 10.000 y 11.000 acciones por importes que oscilan entre los 45.757 euros y los 54.340.

Hace dos semanas, el valor en bolsa de Prisa se hundió un 32,5% en solo seis sesiones (incluyendo una caída del 20,68% el lunes 28), golpeada por una serie de factores negativos: la crisis emergente, un informe negativo del Santander y la aparente espantada del inversor catarí que iba a salvar el grupo de comunicación con una nueva inyección de 75 millones de euros. Desde el 1 de octubre, sin embargo, las acciones de Prisa han remontado un 39% en su valor y llegaron a cerrar el viernes en 4,65 euros.

Los importes no son significativos. Pero se han repartido en un momento delicado para la compañía, que cerró el mes con un importante retroceso en bolsa

El citado informe de los analistas del primer banco español señalaba hace unos días que el panorama es mucho más halagüeño para la compañía en España gracias a la recuperación del mercado publicitario, sobre todo en el sector de la radio. Además, la reestructuración llevada a cabo por Juan Luis Cebrián debe traducirse en una mejoría de márgenes, que pueden volver al 20% según sus estimaciones. Además, Santillana está creciendo con fuerza. Pero aquí es donde le va a hacer daño la crisis de los emergentes que afecta a todas las multinacionales españolas, ya que el 43% de su Ebitda (beneficio operativo bruto) viene de Latinoamérica, el 35% solo de Brasil. Por supuesto, siguen estando ahí las ingentes deudas del grupo, que suponen siete veces el beneficio esperado para 2016 y cinco veces su capitalización bursátil (208,6 millones), lo que "amplifica la volatilidad del valor y su perfil de riesgo".

El fuerte retroceso de Prisa en septiembre también está ligado a las dudas que la compañía ha generado en torno a la última ampliación de capital que comunicó a la CNMV en febrero y que, a día de hoy, más de medio año después, sigue sin cerrarse y sin que haya noticias del millonario catarí que la iba a suscribir. Como ha ocurrido en el caso de Abengoa, anunciar una entrada de nuevos inversores que luego no se materializa suele ser penalizado duramente por el mercado. Y es que se ha instalado una desconfianza total sobre este asunto. El propio Santander aseguraba: "No esperamos que se complete la ampliación anunciada".

Como ya informó este diario en agosto, el retraso en el cierre de la operación, una vez finalizada la 'due diligence' legal y financiera, ha alentado el temor de los principales acreedores de la compañía a que esa posibilidad se haya esfumado. De hecho, a finales de julio, una de las entidades extranjeras presentes en el capital de Prisa requirió al grupo información al respecto sin recibir una respuesta satisfactoria. Prisa siempre ha asegurado, sin embargo, que la ampliación sigue adelante, aunque su desarrollo esté siendo más lento de lo esperado.

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