LOS ARIZA DEFIENDEN LA VIABILIDAD DE LA EMPRESA

Intereconomía pide el concurso voluntario con unas deudas de al menos 70 millones

El Grupo que preside Julio Ariza se ve abocado a solicitar el concurso voluntario de acreedores tras no poder cerrar en 2014 un nuevo plan de refinanciación ni vender su participación en NET TV

Foto: El diario 'La Gaceta' cerró su edición en papel en diciembre de 2013. (EFE)
El diario 'La Gaceta' cerró su edición en papel en diciembre de 2013. (EFE)

El Grupo Intereconomía, que preside el empresario navarro Julio Ariza, entró ayer en una nueva fase de su particular descenso a los infiernos al entrar en concurso voluntario de acreedores (antigua suspensión de pagos), tal y como ha declarado el juzgado de lo Mercantil número 11 de Madrid. La sociedad, que aglutinó hasta 2013 un pequeño imperio mediático en torno a medios como La Gaceta y, sobre todo, con el canal de TDT Intereconomía TV, se ha visto abocada al concurso tras no poder cerrar un nuevo mapa de su deuda bancaria y con los proveedores. Según las últimas cuentas enviadas al Registro Mercantil, la deuda del Grupo alcanza casi los 70 millones de euros.

En un comunicado remitido a este diario, Intereconomía ha manifestado que continuará su actividad "con total normalidad" y hace especial hincapié en que la sociedad conserva las facultades de administración y disposición de su patrimonio, pero sometidas a la intervención de la administración concursal. El grupo mediático de Ariza cerró 2013 con una deuda con las entidades bancarias que ascendía entonces a 47,4 millones de euros y que estaba constituida principalmente por pólizas de crédito (12,2 millones de euros) y un préstamo sindicado de 14,8 millones de euros formalizados para financiar las adquisiciones societarias del antiguo diario La Gaceta de los Negocios y Radio Intercontinental y también –según su propia versión– como consecuencia de las necesidades operativas del Grupo ante la negativa evolución del sector.

A esos datos se une también su otra deuda comercial con sus proveedores que, en ese ejercicio, llegaba a los 21,8 millones de euros. En 2013, Ariza cerró las ediciones impresas de sus diarios, se volcó en sus versiones digitales, y empezó a vislumbrar el ocaso de su canal de TDT, que llegó a tener, en sus años de mayor apogeo como altavoz contra el Gobierno del PSOE, cuotas de audiencia de hasta el 1,4% de share gracias a programas como El gato al agua o Punto Pelota. En ese año, sus ingresos cayeron drásticamente un 56% y su resultado de explotación fue negativo tras perder otros 22,16 millones de euros.

Según publicó ayer el Boletín Oficial del Estado, los acreedores del concursado comunicarán sus créditos en el plazo de un mes desde el día que en que se les realice la comunicación por la administración concursal o, en el caso de que no se haya realizado, desde el día siguiente a la publicación en el BOE del auto de declaración de concurso.

El presidente de Intereconomía, Julio Ariza.
El presidente de Intereconomía, Julio Ariza.

Fuentes de la compañía han señalado que el concurso es la "herramienta adecuada" para que el Grupo Intereconomía tenga viabilidad en el futuro, además de subrayar que el actual marco de la ley concursal permite "refinanciar la deuda con más garantías". E inciden, igualmente, en que otras empresas del sector han entrado en concurso y, sin embargo, a día de hoy, son viables.

A lo largo del 2014, la suerte tampoco ha acompañado a Julio Ariza. Intereconomía ha intentado sin éxito vender la participación que la sociedad ostenta en NET TV y cuyo precio oscilaría –según sus propios cálculos– entre 20 y 25 millones de euros. El cierre de varios canales de TDT por el Tribunal Supremo y la sentencia todavía pendiente sobre otros 9 canales han jugado en contra de esta operación vital para la compañía.

A ello se suma también que el 31 de enero de 2014, Intereconomía firmó un expediente de regulación de empleo por causas económicas por el que se redujo la plantilla en 139 personas. El impacto económico de ese ERE ascendió a 2,1 millones de euros.

El ocaso de Intereconomía ya se atisbaba en 2012 y se corroboró a lo largo del ejercicio del 2013. Al menos esa es la conclusión que se desprende del informe de la auditoría externa de Intereconomía, que se lavó las manos en gran número de aspectos clave de los balances al no haber tenido acceso a datos fidedignos y auditados de forma independiente. Audalia, la firma auditora, entendía que no había dispuesto de la información suficiente como para acreditar el valor neto contable de determinados activos, de parte del inmovilizado inmobiliario o de la estimación que la firma hacía de sus participaciones en otras sociedades. Todo dentro de un variado catálogo de salvedades que estiraban el documento de objeciones hasta las cuatro páginas. Con la entrada en el concurso voluntario de acreedores, la empresa inicia una nueva etapa en este largo epílogo del imperio mediático de los Ariza.

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