Alierta corteja un botín de créditos fiscales en Canal+ al comprar la parte de Mediaset
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le ofrece 355 millones por su participación

Alierta corteja un botín de créditos fiscales en Canal+ al comprar la parte de Mediaset

Canal+ tiene premio extra para Telefónica. Y es que la multinacional de César Alierta corteja con la operación un jugoso botín en créditos fiscales.

Foto: El presidente de Telefónica, César Alierta (d), durante la junta de accionistas del grupo. (EFE)
El presidente de Telefónica, César Alierta (d), durante la junta de accionistas del grupo. (EFE)

Canal+ tiene premio extra para Telefónica. Y es que, según explican fuentes conocedoras del proceso, la multinacional de César Alierta corteja con la operación un jugoso botín en créditos fiscales, un rédito que afianzará si da un paso al frente y toma el 100% de la plataforma de pago del Grupo Prisa. Para ello, la teleco, que llegará al 78% de la compañía una vez se cierre la compra de su cuota a la editora de El País, necesitará el plácet de Mediaset, que atesora el 22% restante. De hecho, la firma italiana celebra hoy un consejo de administración en la cumbre para decidir el futuro de su participación en el activo, con la venta como una posibilidad cierta.

De hecho, Telefónica comunicaba esta mañana a la CNMV la presentación de una oferta por la participación de Mediaset que alcanza los 355 millones de euros. En concreto, le ofrece 295 millones por el citado 22%, además de una serie de variables en función de objetivos. Por ejemplo, la editora de Telecinco se embolsará 10 millones más si la teleco cierra su transacción con Prisa y otros 20 en función de la evolución de los clientes de la plataforma en los próximos cuatro años. Finalmente, la renuncia al derecho de tanteo le reportaría 30 millones extra.

Las pérdidas y la generación de bases imponibles negativas permiten aligerar en los años siguientes la carga del Impuesto de Sociedades, una vez la empresa gane dinero. Son los llamados créditos fiscales. Según consta en las últimas cuentas consolidadas de Distribuidora de Televisión Digital (DTS), sociedad que cobija Canal+, la firma acumulaba a 31 de diciembre de 2012 bases imponibles negativas pendientes de compensar por importe de 2.541 millones de euros. Solo DTS reconocía activos por impuestos diferidos, en esencia créditos fiscales, por una cantidad de 752,2 millones de euros.

El propio Grupo Prisa, en sus balances consolidados, admite la existencia de bases imponibles negativas por importe de casi 3.750 millones de euros al cierre de 2013, y apunta a Canal+ como su principal generador. "Las más significativas son las pérdidas incurridas durante el lanzamiento del negocio de televisión de pago por satélite, siendo registrados, principalmente, por DTS Distribuidora. (...) Su recuperación está razonablemente asegurada dada la evolución histórica de los negocios de televisión de pago y las previsiones que se desprenden del plan de negocio", expone en su informe anual.

Según explican diversos expertos consultados por El Confidencial, Telefónica ya podría integrar en su grupo fiscal las bases imponibles negativas de la plataforma de pago con el 78% que obtendrá tras cerrar la transacción con Prisa. Sin embargo, alcanzar el 100% le daría mucho más margen de maniobra desde el punto de vista tributario, clave teniendo en cuenta que no se trata de cuantías baladíes. Por ejemplo y llegado el caso, el movimiento le abriría opciones como llevar a cabo una fusión impropia por absorción de DTS. Los créditos fiscales de la todavía firma de los Polanco vencen en el año 2029.

Vasile y Competencia

En este escenario, el 22% de Mediaset en Canal+ es una auténtica joya. A 24 horas del consejo de administración decisivo, las sensibilidades en la firma italiana eran dispares. Por un lado, no faltaba quien apostaba por vender, una decisión que supondría una importante inyección de fondos sin duda bienvenida por la matriz de Silvio Berlusconi. Mediaset España valora en libros su participación en 385 millones de euros, si bien adquirirla le supuso un desembolso más cercano a los 500. El progresivo deterioro del activo, en parte por la incapacidad de sus gestores para rentabilizar el fútbol, avalaría medidas conservadoras. La oferta de Telefónica vence el pulso en esa dirección.

Por otra parte, también los había partidarios de, al menos, conservar ese 22% y negociar con el nuevo propietario un statu quo similar al que la compañía dePaolo Vasile mantenía con Prisa, con parcelas de poder que en lo posible tocaran la gestión publicitaria. Ese paso se compadecía bien con el margen de desarrollo que la firma italiana aún atisba para la televisión de pago. Sin contar con que, desde el punto de vista de Telefónica, el concurso de Mediaset también podría haber sido un alivio para las restricciones que sin duda las autoridades de Competencia fijarán a la operación, se intuye que draconianas si la teleco se presenta ante ellas con un 100% de la sociedad.

En este sentido debe entenderse que la multinacional apueste por que la operación de concentración sea revisada por la española Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) y no por las autoridades comunitarias, como procede por el tamaño de la integración. Una mudanza del expediente a España favorecería sin duda a Telefónica, en tanto el lobby en contra que puedan efectuar las Vodafone o Orange parece más efectivo en las instancias europeas. El proceso, que puede demorarse durante un año, tiene un baldón clave en las próximas horas con la toma de postura de Mediaset, que también podría ejercer su derecho de tanteo. Todas las puertas están abiertas.

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