Echenique presenta a Montoro un plan de mínimos y complica el rescate a RTVE
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hacienda aún no ha tomado una decisión

Echenique presenta a Montoro un plan de mínimos y complica el rescate a RTVE

El juego del gato y el ratón que se traen desde hace semanas el Ministerio de Hacienda y los gestores de RTVE aún no tiene desenlace. De hecho, se complica.

Foto: Acto de campaña electoral en Vilanova i la Geltrú
Acto de campaña electoral en Vilanova i la Geltrú

El juego del gato y el ratón que se traen desde hace semanas el Ministerio de Hacienda y los responsables de RTVE a resultas del agujero económico en la Corporación aún no tiene desenlace. Según aseguran fuentes conocedoras del proceso, Cristóbal Montoro tiene sobre la mesa desde hace días el plan de viabilidad que solicitó a la televisión pública para activar la operación rescate, sin que de momento haya adoptado decisión alguna sobre la entrega de fondos. Un retraso que amenaza con tensar cada vez más las relaciones con el presidente, Leopoldo González-Echenique, que gestiona ahora mismo una empresa en el umbral de la quiebra técnica.

Fuentes internas de la cadena explican que el documento presentado por RTVE al Ministerio no contiene medidas drásticas, sin dar más precisiones. Desde luego, nada que afecte a la plantilla, en línea con los compromisos asumidos en el pasado por Echenique. Y es que el presidente está atado de pies y manos en este punto, tras el pacto alcanzado con los sindicatos en julio de 2013 para mantener el empleo en la casa hasta diciembre de 2015. Es más, el proyecto apenas contiene posibles medidas de ahorro, sin tener en cuenta tampoco los imprescindibles ajustes de financiación.

El impasse actual remite a la negociación que en su día Echenique mantuvo con los sindicatos para renovar el convenio, bajo la atenta mirada de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), principal accionista de la Corporación. El feeling expresado entonces sotto voce en el entorno de Hacienda era que se habían hecho demasiadas concesiones y, de paso, perdido una bala de oro para cuando llegaran los verdaderos problemas económicos. No en vano, el Gobierno sabe que la única forma de adelgazar los costes de la casa es reducir la plantilla. Incluso se sugería la salida de 1.500 personas para garantizar su estabilidad a futuro.

El nuevo escenario nace de la reunión mantenida a primeros de abril en Alcalá 9, la sede del Ministerio, entre Montoro, Echenique y la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría. El ministro de Hacienda pidió entonces a Echenique una hoja de ruta para la Corporación que garantizase su solidez financiera a medio plazo. A cambio, él se comprometía a liberar los fondos que la cadena pública necesita para sufragar las pérdidas acumuladas y reestablecer su equilibrio patrimonial. Aunque no había trascendido, ese documento llegó al Ministerio a los pocos días y ahora la pelota está en el tejado de Montoro.

Los números obligan a medidas de calado. No en vano, la Corporación bordea la causa de disolución, si es que no está en ella. A 31 de diciembre de 2012, la firma contaba con un capital social de 1.510 millones de euros y un patrimonio neto de 934. Las pérdidas de 113 millones en el pasado ejercicio lo dejan en el umbral de los 800 y de la línea roja de los 755 millones, que constituye la mitad del capital social, la quiebra y la necesidad de reducir o inyectar capital. De no tomarse medidas, ese límite se rebasará en 2014 y supondrá el cese del Consejo de Administración y del presidente. Es más, la firma ya se salva de milagro en 2013, al aprovechar un indulto contable que le permite no contabilizar 380 millones de deterioro de sus inmuebles.

Un silencio doloroso

En el actual estado de cosas, el silencio desde el Ministerio de Hacienda pesa como una losa en RTVE, donde no se entiende bien la demora en responder. Aunque la campaña electoral de las elecciones europeas sirvió durante días como justificación interna para explicar la inacción del Gobierno, ese toro ya se lidió y ahora se insiste en que no hay razones para mantener a la sociedad en una incertidumbre que la hace ingobernable. El propio presidente afrontó la semana pasada una reunión con representantes sindicales en la que apenas acertó a dar ninguna clave sobre el punto en que se encuentra la negociación. Sin contar con el papel que podrían jugar en la liza otras instancias del Gobierno.

Desde luego, las conversaciones no son fáciles, en tanto también se ven trufadas por los problemas del día a día. Esta misma semana, Congreso y Senado daban la razón a Hacienda respecto a que es posible ejercer un mayor de control de costes en la Corporación, al hacer pública una resolución en la que constataban “las numerosas deficiencias en la gestión” y pedían a los responsables de la cadena pública una veintena de reformas para poner freno al derroche en la sociedad, un dictamen adoptado tras el informe del Tribunal de Cuentas correspondiente a los años 2010 y 2011. Pese a todo, lo lógico es que Hacienda terminará rascándose el bolsillo, ya que dejar caer a la televisión pública no es una opción concebible. Otra cosa es que, por el camino, Echenique tenga que sufrir un poco. Al fin y al cabo, sus telediarios no le han hecho merecedor de un club de fans en el Gobierno y en el PP.

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