en plena venta de la plataforma de pago

Prisa y Mediaset avistan mayores pérdidas por Canal+ si caen los abonados o su cuota

Una caída de los abonados de Canal+ o del dinero que pagan como cuota podría provocar un agujero adicional en su valor, con impacto en Prisa y Mediaset

Foto: El presidente del Grupo Prisa, Juan Luis Cebrián. (Efe)
El presidente del Grupo Prisa, Juan Luis Cebrián. (Efe)

Canal+ es una bomba de relojería para su futuro comprador. Y es que, según admiten sus accionistas, el Grupo Prisa y Mediaset, su cuesta abajo financiera podría no haber terminado. De hecho, una caída de los abonados o del dinero que pagan, por pequeña que fuera, podría provocar un agujero adicional en el valor de la plataforma de pago superior a los 380 millones de euros en las cuentas de Prisa en los próximos años. En el caso de la editora de Telecinco, una mala evolución del activo –que ya vio desplomarse su ebitda en 2013 por el coste del fútbol– tendría un efecto en sus cuentas de hasta 90 millones adicionales.

“Una variación adversa en las hipótesis clave individualmente consideradas empleadas en la valoración podría suponer el reconocimiento de un deterioro en el futuro”, expone el Grupo Prisa en el análisis de sensibilidad de su impairment, recientemente remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). En concreto, una reducción del 5% de la cuota que pagan los abonados –el conocido como ARPU– durante los próximos cinco años implicaría un deterioro adicional del fondo de comercio de 103 millones de euros. Si es el número de abonados el que cae ese 5% en un lustro, el impacto sería de 73 millones. Y si, finalmente, aumenta un 0,5% la tasa de descuento, el efecto alcanzaría la friolera de 205 millones. En total, 381 millones en liza.

Prisa ya ha transitado ese camino y lo conoce bien. En el primer semestre de 2013 registró un deterioro de 208 millones de euros “debido a la ampliación del período de tiempo necesario para absorber el incremento en los costes asociados al cambio en el modelo de comercialización del fútbol”. Durante el segundo, la rebaja adicional llegó a los 637 millones debido a la irrupción de Telefónica –vía Movistar TV– como adversario por los contenidos premium. En 2012, el grupo registraba pérdidas de 255 millones de euros, motivadas por la provisión de otros 294 millones por el deterioro del fondo de comercio de la plataforma de pago. En total, casi 1.140 millones. Como telón de fondo, el desplome del consumo y la subida del IVA durante la crisis.

Después de los ajustes referidos y según explicó la compañía en la conferencia con analistas celebrada tras los resultados, el valor en libros actual de Canal+ se sitúa en 1.850 millones, una cifra más acorde con las eventuales ofertas que Prisa podría recibir por el activo. Como publicó este diario la semana pasada, Telefónica –el principal aspirante a cobrarse la pieza– y la otrora firma de los Polanco habrían acercado posturas en las últimas fechas, después de una etapa de fricciones. La cuantía en torno a mil millones que corteja la editora de El País por su 56% casaría perfectamente con la actual valoración oficial de la plataforma. Eso sí, la teleco no está dispuesta a ir tan lejos.

De una forma o de otra, la posición de Telefónica es privilegiada. En primer lugar, la caída del porcentaje del grupo accionarial de control de Prisa por debajo del 30% abría el pasado 21 de febrero a la teleco y Mediaset –ambas con un 22% de la sociedad– la posibilidad de adquirir el 56% de Canal+ a un precio fijado por bancos de inversión designados ad hoc. Pero es que, incluso aunque dejara pasar ese plazo, que vence el próximo día 12, la compañía de César Alierta –y la propia Mediaset– tienen derecho de tanteo ante cualquier oferta al estar ya en el capital. De una forma u otra, todo queda en casa. Si le cuadran los números, el activo será de la multinacional española. Todo con permiso de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).

El impacto en Mediaset

Los resultados de la televisión de Prisa invitan a la inquietud. No en vano, su ebitda cayó por encima del 80% en 2013, por “el incremento del coste de los derechos del fútbol” y los abonados se redujeron en casi 100.000, por el impacto “del entorno económico y del consumo”. En esta línea, la tasa de cancelaciones se fue por encima del 18%, desde el 14,1% de 2012. Razones suficientes para que Mediaset haya echado cuentas, después de que el mal comportamiento de Canal+ haya ensombrecido sus resultados en 2013. Y es que un beneficio operativo (ebit) más que notable, superior a los 70 millones de euros, se quedó en un beneficio neto de apenas cuatro por el impacto de la plataforma de pago. Ahora prefiere ponerse la venda antes que la herida, tras la provisión de 84,64 millones ya consignada en 2013.

“Se estima que modificaciones equivalentes a un punto porcentual que afecten a cualquiera de los parámetros básicos de negocio incluidos en las proyecciones realizadas (WACC, número de abonados, ARPU o tasa de crecimiento en perpetuidad) implicarían la recuperación del valor original de adquisición en el caso de movimientos al alza y una desvalorización adicional no superior a los 90 millones de euros en el caso de reducción de cualquiera de ellos, teniendo en cuenta que, bajo esa hipótesis de reducción (1%), alguno de los parámetros de negocio revierte su tasa de crecimiento, que pasa a ser negativa”, expone Mediaset en su memoria. Para ponerse a rezar por un cambio en la gestión.

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