SILVER POINT Y MONARCH TOMAN EL 12%

Los primeros fondos buitre asaltan el capital de Prisa con la familia Polanco de retirada

Los fondos buitre Silver Point Capital y Monarch Master Funding 2 han comunicado la adquisición de acciones del Grupo Prisa por un 12% del capital.

Foto: El presidente ejecutivo del Grupo Prisa, Juan Luis Cebrián. (E. Villarino)
El presidente ejecutivo del Grupo Prisa, Juan Luis Cebrián. (E. Villarino)

Las estrecheces del Grupo Prisa amenazan con convertir a la editora de El País en una auténtica montaña rusa, con diversos invitados llamando a las puertas del accionariado en los próximos meses. Los primeros en dar señales de vida han sido los fondos buitre Silver Point Capital y Monarch Master Funding 2, que han comunicado la adquisición de acciones equivalentes a un 6,24% y un 5,76% del capital, respectivamente. Ambas forman parte de la constelación de firmas distressed que se hicieron en su día con deuda de la sociedad con un importante descuento y que impusieron su ley a finales de año para reestructurar el agujero de la otrora empresa de los Polanco.

Y es que para obtener su imprescindible plácet a la refinanciación, el Grupo Prisa se comprometió en diciembre a entregar a 16 fondos buitre warrants convertibles en hasta 372,6 millones de acciones de la compañía, el 17% del capital. Unas opciones ejecutables en cinco años a un precio de 0,2672 euros. Silver Point y Monarch, el primer y segundo inversor institucional con más crédito comprometido, no han querido esperar demasiado y, según información remitida a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), en estos días se hacían con 57,27 y 52,89 millones de acciones por cabeza, paquetes que al precio pactado implicarían desembolsos de 15,3 y 14,1 millones de euros en cada caso.

La operación es una auténtica bicoca para los fondos implicados a poco que la acción repunte. No en vano, los títulos de Prisa se han movido en estos días por encima de los 0,4 euros, lo que concedería a Silver Point y Monarch una plusvalía inmediata en caso de vender sus títulos. “El premio gordo está en esperar –explicaban en su momento fuentes del sector–. Prisa tiene activos magníficos para vender y tiempo para hacerlo con calma. Garantizada la supervivencia, lo lógico es que su cotización vaya al alza”. Por si fuera poco, el acuerdo incluía que esos fondos facilitaran a Prisa una línea de financiación por importe de 353 millones de euros, que reportará a esos inversores institucionales rentabilidades vía intereses en ningún caso inferiores a los dos dígitos.

Los movimientos en el capital tendrán su punto culminante a mediados de año, cuando Telefónica, La Caixa y Santander, el establishment nacional en pleno, se abra paso en el accionariado de Prisa en cumplimiento de los acuerdos alcanzados en junio de 2012. Todo a costa de la familia Polanco, que llegó a controlar un 70% de la sociedad y que la semana pasada caía por debajo del 30%, víctima de las sucesivas ampliaciones de capital. Su 25% actual –que de hecho ha abierto la puerta a Mediaset y Telefónica para que adquieran Canal+ en virtud de pactos parasociales previos– se reducirá todavía más cuando bancos y ‘teleco’ se hagan presentes en el capital al canjear deuda por capital y ejecutarse bonos por un importe total superior a los 400 millones de euros.

Núcleo duro, pero menos

Como adelantó El Confidencial y para intentar formar un núcleo duro en plena tormenta accionarial, Prisa cerraba un acuerdo la semana pasada para incorporar al empresario mexicano Roberto Rojas Alcántara, magnate del transporte aéreo low cost e incluido en la lista de los 100 principales ejecutivos del país que elabora anualmente la CNN. La operación para atraer al millonario azteca, que acto seguido sindicaba sus acciones a las de los hijos del fundador, también tenía como objetivo blindar la gestión de Juan Luis Cebrián al frente de la compañía. Según la información remitida hasta ahora al regulador, el dueño del Grupo Toluca y VivaAerobus apenas consigna haber adquirido el 0,001 de Prisa. No obstante y a la espera de que aflore un mayor esfuerzo, ya se le ha hecho un hueco en el Consejo de Administración y en la Comisión Delegada.

Además de Silver Point y Monarch, que acumulaban créditos por 26,39 y 24,43 millones, respectivamente, también obtuvieron warrants firmas más que conocidas en el sector como Knighthead, Centerbridge, Burlington o CCP Credit Acquisition Holdings Luxco, entre otros. No está claro que muchas de ellas superen el 3% de la compañía y tengan que comunicar su ejecución a la CNMV. “Su estrategia inversora no está necesariamente conectada con la marcha de la sociedad, lo que, en conexión con la necesidad de unanimidad, les otorga un poder de bloqueo altamente efectivo”, explicaba Prisa en su día para justificar el elevado peaje que abonó para reestructurar su deuda. También añadía, para buen entendedor, que esos nuevos socios aspiraban a participar en la recuperación del valor. Esto es, toma el dinero y corre.

Prisa, que publicaba recientemente los resultados correspondientes al año 2013, registró pérdidas por un montante de 648,7 millones de euros, lastrada por el enésimo deterioro de su plataforma de televisión de pago. La deuda neta total, que se incrementó hasta los 3.227,41 millones de euros, elevó en más de diez millones los gastos financieros, una carga adicional de 185,6 millones. La editora de El País, que también incrementaba sus dotaciones para hacer frente a regularizaciones derivadas de inspecciones fiscales, no conseguía salvar los muebles ni con su buque insignia. Su rotativo de referencia, históricamente generador de importantes beneficios, registraba pérdidas operativas de 2,02 millones de euros. El grupo, cuesta abajo en la rodada, parece no tener freno.

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