de la mano de antonio navalón

Cebrián acude a millonarios mexicanos para blindar un núcleo duro en el Grupo Prisa

Prisa negocia en las últimas fechas para incorporar al capital inversores latinoamericanos amigos con el objetivo de formar un núcleo duro con los Polanco

Foto: El presidente del Grupo Prisa, Juan Luis Cebrián. (EFE)
El presidente del Grupo Prisa, Juan Luis Cebrián. (EFE)

La reestructuración financiera del Grupo Prisa puede estar completada. Sin embargo, este año es clave para rematar la fotografía del accionariado. Y según aseguran a este diario fuentes internas de la compañía, la firma negocia en las últimas fechas para incorporar al capital inversores latinoamericanos amigos con el objetivo de formar un núcleo duro en torno a la familia Polanco y blindar la gestión de Juan Luis Cebrián. No en vano, los descendientes del fundador quedarán en clara minoría con la inminente llegada a la sociedad de los bancos y grandes multinacionales españoles, así como de los fondos buitre que participaron en el proceso de refinanciación de la deuda.

De acuerdo con estas fuentes, las conversaciones se concentrarían especialmente en México, donde Prisa habría puesto en el foco a empresarios de primer nivel. Entre ellos, Roberto Alcántara Rojas, magnate del transporte aéreo low cost e incluido en la lista de los 100 principales ejecutivos del país que elabora anualmente la CNN. Propietario del Grupo Toluca y VivaAerobus, es fácilmente rastreable la vinculación de esta familia con el grupo político del estado de México al que pertenece el actual presidente del país, Enrique Peña Nieto (PRI). No faltaba quien ayer daba por segura su inversión y posterior incorporación al Consejo de Administración de Prisa, con presencia importante en sus órganos internos de decisión.

Detrás de las operaciones de la compañía que preside Juan Luis Cebrián en este país está la figura de Antonio Navalón, histórico lobbista del grupo de medios. No por casualidad, el rotativo lanzaba en junio de 2012 su propia edición web exclusiva para México. La apuesta americana de la compañía alcanzará al propio director de su buque insignia. No en vano, es inminente el relevo al frente de El País de Javier Moreno por Antonio Caño, corresponsal del rotativo en Washington, según han confirmado ya de manera oficial fuentes del diario. Sin contar con que Prisa ya ha alcanzado en los últimos meses acuerdos puntuales con otras familias mexicanas vinculadas a medios de comunicación.

El director del diario El País, Javier Moreno. (EFE)
El director del diario El País, Javier Moreno. (EFE)
Los escarceos del grupo con empresarios latinoamericanos no son ni mucho menos nuevos. Por ejemplo, ya en el año 2009 se hacía imprescindible una inyección de capital para salvar al grupo de la quiebra, que finalmente llegó de las firmas de inversión y hedge funds integrados en Liberty. Entonces se sondeó a la familia Santo Domingo, dueña de un imperio agroalimentario y que ya había sido socia de Prisa en Radio Caracol. Más tarde, en 2011, el siempre cortejado y a menudo esquivo Carlos Slim, propietario de Telmex y América Móvil, afloraba la compra de un 3,2% de la compañía de los Polanco. Lo hacía a través de Inmobiliaria Carso, vehículo a través del cual el magnate de los medios mantiene su participación en The New York Times.

El rompecabezas de Prisa

El puzle que es actualmente el accionariado de Prisa empezará a resolverse este año. Como publicó El Confidencial allá por noviembre de 2013, la compañía cerraba su enésima refinanciación, y lo hacía con luces y sombras. Entre las primeras, el logro de arrancar tres años para vender sus activos y cumplir con los acreedores. Entre las segundas, sin embargo, la entrega a una constelación de fondos buitre de warrants convertibles por el equivalente al 17% de la firma. El desenlace de este episodio se puede demorar hasta en cinco años, el tiempo que tienen los Silver Point, Monarch Master Funding o Knighthead para ejercer sus derechos.

Antes, en junio de 2014, otro hecho capital afectará a la propietaria de la Cadena SER. Y es que será entonces cuando la crème del establishment nacional, con Santander, Telefónica y La Caixa como principales exponentes, entren en el accionariado de acuerdo con los acuerdos alcanzados hace dos años. El movimiento convertirá a los bancos –HSBC, entidad de cabecera de la sociedad, también canjeó deuda por capital- en el principal accionista de la compañía. Los Polanco, que aún atesoran más del 30% de una sociedad en la que llegaron a contar con más del 70%, verán entonces cómo su participación se reduce de forma drástica, prácticamente a la mitad. En ese contexto deben entenderse los movimientos para reforzar ese núcleo duro.

El propio Cebrián daba un paso en esa dirección el pasado mes de octubre al aportar 2,5 millones de acciones –en torno a un millón de euros– al pacto de accionistas históricos que tiene su participación vinculada a los Polanco. La decisión tomada por el factótum de El País permitía a la familia fundadora mantener un porcentaje de control –por encima del 30%– y no arriesgarse a accionar un mecanismo automático que le obligaba a vender en ese momento Digital+. Según aprobaron los accionistas, el actual presidente de El País continuará al frente de la compañía al menos hasta diciembre de 2015, momento en el que superará con creces los 70 años. Entretanto, el viraje latinoamericano del grupo parece irreversible. Con un pie en España. 

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