TRAS PEDRO J. RAMÍREZ, SALDRÁ jAVIER MORENO

'El País' imita a 'El Mundo' en su volantazo pro-Gobierno Rajoy en pleno año electoral

Juan Luis Cebrián ya ha decidido la destitución del director, Javier Moreno, y su relevo por el corresponsal en Washington, Antonio Caño.

Foto: El director del periodico 'El Pais', Javier Moreno Barber. (EFE)
El director del periodico 'El Pais', Javier Moreno Barber. (EFE)

El diario El Mundo anunciaba hace apenas días la destitución de su director, Pedro J. Ramírez, por el desplome de la difusión y de las ventas. El periodista prefería señalar al PP y a las principales empresas del Ibex como responsables de su salida. En el caso de su principal rival, El País, esas compañías no tendrán que ejercer su influencia entre bambalinas. Telefónica, Santander y La Caixa, el establishment nacional en pleno, asoman ya en el accionariado de Prisa, augurando una nueva etapa en el diario. Al punto que su presidente ejecutivo, Juan Luis Cebrián, ha decidido facilitarla. Según fuentes internas de la casa, la destitución de Javier Moreno y su relevo por el corresponsal en Washington, Antonio Caño, es inminente.

“El relevo está sobre la mesa desde que se llevó a cabo el expediente de regulación de empleo (ERE), que deterioró la relación de Javier Moreno con la redacción de forma irreparable. La cuestión es de timing”, aseguraban recientemente a este diario fuentes conocedoras de los planes de la matriz. Todo se disparaba este fin de semana después de que un informe de Caño para Cebrián sobre la situación del diario acabara por error en los ordenadores de decenas de profesionales de la casa. Hasta entonces, la decisión del primer ejecutivo de Prisa estaba tomada. Nada hace pensar que vaya a modificarla. Caño, que ya aspiró al cargo cuando el escogido fue Moreno, es el elegido.

Prisa –y por extensión El País, muy generoso en las últimas fechas con los logros económicos del Gobierno– tienen mucho que agradecer a las grandes empresas españolas“Escribe en el informe como director in pectore –explican fuentes con conocimiento del citado informe–. Aunque el planteamiento original de Cebrián era optar por una mujer, las candidatas posibles se han ido cayendo porque no daban el perfil. Existe el convencimiento en la redacción de que esta misma semana habrá nombramientos, se hablaba incluso del miércoles. Claro que esto puede precipitarlo todo”. Otras fuentes de la redacción muestran su preocupación por que el documento exponga que el diario está demasiado escorado a la izquierda. “Lo deben pensar Caño y cuatro más por aquí, pero…”, rematan.

Prisa –y por extensión El País, muy generoso en las últimas fechas con los logros económicos del Gobierno– tienen mucho que agradecer a las grandes empresas españolas, que difícilmente se atreverían a contrariar al Ejecutivo. Corría junio de 2012 y Telefónica, Santander y La Caixa daban un paso al frente para entrar en el capital de Prisa en una suerte de operación rescate de las grandes multinacionales patrias para una compañía acuciada por una deuda de 3.500 millones. Los bancos, después de años de refinanciaciones imposibles, cambiaban cromos: 334 millones de deuda por capital. En paralelo, la compañía de César Alierta se comprometía a comprar 100 millones de euros en bonos. Los acuerdos entran en vigor este año.

Una red de intereses y relaciones que el director de El Mundo, ya degradado, no puede ver más clara. En una entrevista con el Corriere della Sera, Ramírez denunciaba la semana pasada que su destitución se había producido por el boicot y las presiones del Gobierno de Mariano Rajoy, “tras haber publicado importantes revelaciones sobre el extesorero del partido, Luis Bárcenas, y la contabilidad B de la formación”. ¿El brazo ejecutor? “No hace falta dar los nombres. Todo el mundo lo sabe. Las grandes empresas españolas que operan en la Bolsa de Madrid”, apuntaba. Ellas son, no cabe duda, las que atesoran el grueso la publicidad. Y su relación con el Ejecutivo, a través de instancias como el Consejo Económico de la Competitividad (CEC), no puede ser más estrecha. Además y en virtud de este análisis, todo hace pensar que los nuevos capos en ambas redacciones serán más sensibles a los intereses empresariales.

Pedro J. Ramírez, exdirector de 'El Mundo'. (EFE)
Pedro J. Ramírez, exdirector de 'El Mundo'. (EFE)

Los otros cambios

El esperpento de este fin de semana en El País se acompaña de otros movimientos en el periódico que también se han visto con extrañeza por la redacción. “El miércoles se ponía a José Manuel Romero al frente de Nacional –exponen fuentes internas de la casa–. Es subdirector y nunca ha tenido buen feeling con Moreno. De hecho, estaba dedicado a sus temas de investigación, un poco por libre. El juego de las fichas de dominó lleva a Javier Casqueiro [el actual responsable] a la corresponsalía del Magreb, destino que abandona Ignacio Cembrero, que en estos momentos está inmerso en un conflicto de calado con el Gobierno marroquí. No falta quien ha visto presiones políticas en esta última decisión”. En realidad, es el primer ministro de Marruecos, Abdelilá Benkirane, quien ha puesto una denuncia al periodista y al diario ante la Audiencia Nacional por enaltecimiento del terrorismo.

El País registró en 2012 unas pérdidas operativas (ebit) de 54,54 millones, después de acometer un doloroso expediente de regulación de empleo (ERE) que supuso la salida de 129 personas. Era el primer año en que el buque insignia del grupo de los Polanco registraba un saldo negativo, después de un progresivo deterioro del beneficio y olvidados los años de bonanza con ganancias por encima de 100 millones de euros. Al desplome publicitario se unía un hundimiento en las ventas que no parece tener fin. Hasta septiembre de 2013, el rotativo registra pérdidas operativas de 3,5 millones. El grupo no parece en condiciones de rechazar ayuda alguna.

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