Guerra abierta entre Pedro J. Ramírez y sus 'capos' italianos apenas días después del cese
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ataques mutuos en un cruce de entrevistas

Guerra abierta entre Pedro J. Ramírez y sus 'capos' italianos apenas días después del cese

Pedro J.Ramírez no va ser un inquilino amable en la Avenida de San Luis. No había que ser un lince para intuirlo, bastaba con conocerle. La guerra es total

Foto: El exdirector de 'El Mundo', Pedro J. Ramírez. (E. Villarino)
El exdirector de 'El Mundo', Pedro J. Ramírez. (E. Villarino)

Pedro J. Ramírez no va ser un inquilino amable en la Avenida de San Luis. No había que ser un lince para intuirlo, bastaba con conocerle. Apenas dos semanas después de su destitución como director de El Mundo, el periodista cargaba ayer sin ambages contra el Gobierno del PP y las empresas del Ibex, para él responsables más o menos indirectos de su salida, durante una entrevista con el Il Corriere della Sera. En paralelo, su todavía jefe, el consejero delegado del gigante italiano RCS Mediagroup, Pietro Scott Jovane,intentaba templar gaitas, descargaba de toda culpa al Gobierno Rajoy y apuntaba a las frías cifras. Se confesaba en el diario El País para consumar un embrollo fenomenal.

Y es que lo sucedido ayer resulta especialmente llamativo si se tiene en cuenta que empieza y acaba en la propia estrategia comunicativa de RCS. No en vano, son los dueños italianos de Unidad Editorial, propietarios de El Mundo y del propio Corriere, quienes deciden explicar los hechos acontecidos en la casa en un periódico de la competencia y quienes el mismo día conceden a Ramírez, ya degradado, un faldón en su buque insignia para que se despache a gusto. Todo sin pararse a pensar –o sí– en el mensaje tan opuesto que transmitirían y en la capacidad del exdirector para torpedear las tesis de la matriz. En vez de cerrar la crisis, el de ayer parece un esfuerzo por darle alas.

Mención especial merece la elección de El País como altavoz. Jovane, cuyo currículum no le revela precisamente como un ejecutivo torpe, sabe que su entrevista concede al diario de Prisa una preeminencia contra la que su diario lleva luchando un cuarto de siglo. También es consciente de que no transmite la mejor señal a sus huestes. Frente a esos debes, tampoco se le oculta el haber que supone expresarse en un diario que lleva semanas jaleando los aún menores logros económicos del Gobierno Rajoy. Un diario que cada vez más tiene grabado en su piel el sello del establishment y cuyo capital recibirá en breve a Telefónica, Santander y La Caixa. Son ellos quienes tienenla publicidad que Jovane busca y que –según dice– Pedro J. ya no le traía.

¿Contenidos o publicidad?

Más inquietud puede alentar si cabe cómo el consejero delegado de Rizzoli plantea traerla de vuelta. “En el artículo de este domingo de Casimiro García Abadillo, decía muchas cosas que clarifican cuál es la dirección y hay una muy relevante. Un director tiene que comprender que, junto a las múltiples cosas que tiene que gestionar, tiene que tener en cuenta el equilibrio económico como parte de la toma de decisiones. Porque vivimos en tiempos duros. (…) Si pierdes ejemplares y no eres rentable, el mensaje está claro: tienes que dar paso a otros y, en este caso, ese otro es alguien del equipo”. Y va más allá, al ser preguntado por si el director es responsable sólo del contenido o también de la estabilidad financiera.

Casimiro García Abadillo (i) y Pedro J. Ramírez. (EFE)“Tradicionalmente, ha habido una fuerte distinción, pero creo que la organización tiene ahora un equipo más fuerte. Antonio Fernández-Galiano, Casimiro García Abadillo y los otros directores gestionan un negocio que tiene que ir rápidamente a un mundo nuevo. No es posible esa separación igual que en el pasado, porque no permite la supervivencia que esperamos y necesitamos. Así que Casimiro no es responsable por sí solo, pero creo que si hablas con él te dirá que lo tiene en cuenta al tomar sus decisiones sobre el contenido. (…) Es una habilidad obligatoria”. Eso sí, tras ese discurso, evita pronunciarse sobre si hay “correlación” entre la pérdida de publicidad con Ramírez y presiones del Gobierno a las empresas para que la recorten.

El hasta hace dos semanas director de El Mundo sí lo tiene claro. Para empezar, recuerda los boicots de Rajoy yCospedal, así comoel desplante delGobierno en pleno a los Premios Periodísticos de El Mundo. “La concatenación de tres indicios hace una prueba, así como la caída de la publicidad”, subraya. Un último revés que también tiene culpables. “Todos lo sabemos. Los grupos empresariales españoles más grandes, losque pertenecen al Ibex 35 de la Bolsa de Madrid”, zanja. En suma, un asesinato plagado de complicidades, sobreentendidos y sin autor material. De fondo, los malos resultados económicos, tras años de pérdidas. Para unos, la justificación última. Para otros, la mejor coartada.

Ante concepciones del mundo tan dispares y ataques recíprocostan evidentes, hay realidades que parecen obvias. Si Pedro J. Ramírez, como dice, permanece en la compañíacomo guardián de las esencias y puede romper el acuerdo alcanzado para su salida si la empresa cambia de manos ose modifica la línea editorial, tendrá argumentos de sobra para partir. Los recabará pronto. Al final, la fidelidad al modelo no deja de ser una cuestión muy subjetiva que, llegado el caso, ambas partes podrán defender o recusar.

Por otra parte, el rifirrafe de ayer también parece probarque RCS y Unidad Editorial han cerrado en falso la madre de todas las crisis, esto es,la salida de su director durante casi 25 años. El culebrón tendrá ahora más capítulos, pero se imponeque lo acertadoera cortar por lo sano. Y es que no tiene demasiado sentido que RCS soporte durante mucho tiempo en la casauna figura como la del periodista riojano, con una capacidad de desestabilizar proporcional a su legado como figura icónica de la Transición. Dentro y fuera descuentan que tendrá un proyecto en la calle a no mucho tardar. Conlas autonómicas a la vista.

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