RIFIRRAFE ENTRE EL DIARIO Y GLENN GREENWALD

'NYT': “¿Son realmente Manning, Snowden… el futuro del periodismo?”

Glenn Greenwald y un columnista del 'New York Times' protagonizan un rifirrafe vía carta en el que debaten sobre el verdadero futuro del periodismo

Foto: Pancartas de apoyo al fundador de Wikileaks, Julian Assange, colgadas a la entrada de la embajada ecuatoriana en Londres
Pancartas de apoyo al fundador de Wikileaks, Julian Assange, colgadas a la entrada de la embajada ecuatoriana en Londres

Espionaje, WikiLeaks, filtraciones, NSA, información sensible… Desde que en 2010 la organización mediática creada por Julian Assange lanzara una verdadera bomba de informes anónimos y documentos filtrados “de interés público”, que provocó una de las crisis diplomáticas más graves de toda la historia de Estados Unidos, estas palabras han pasado a formar parte de nuestro léxico diario más mundano.

Por otra parte, el reciente macroprograma de espionaje del Gobierno de Estados Unidos no deja de regalar titulares y novedades a la prensa. Una operación que parece no tener límites y que, en estas semanas, ha desvelado la fuerte presencia que tiene en el núcleo de las potencias europeas.

Uno de los personajes que más relevancia ha obtenido en los últimos capítulos del enredo ha sido Glenn Greenwald. Abogado constitucionalista y bloguero, apoderado de los documentos del conocido exespía Edward Snowden, empezó a publicarlos en el británico The Guardian y parece ahora dispuesto a explotar el negocio de las filtraciones hasta el final. El último soplo –en lo que a España concierne– ha sido un informe compuesto de gráficos titulado “Spain-last 30 days” que contiene hasta 60 millones de llamadas telefónicas que fueron intervenidas en nuestro país durante un solo mes.

El periodista estadounidense Glenn Greenwald compareció ante una comisión del Senado brasileño
El periodista estadounidense Glenn Greenwald compareció ante una comisión del Senado brasileño
Titulares y tiranteces aparte, ‘el método Greenwald’ también ha generado un fuerte debate que reaviva la profunda herida causada por los últimos fenómenos al estilo WikiLeaks en los medios más tradicionales. Precisamente el New York Times dedica un extenso artículo firmado por el que fue su editor ejecutivo, Bill Keller, a cómo este método afecta al modelo de negocio y al futuro del periodismo. “¿De verdad es Greenwald el futuro de las noticias?”, se pregunta el periodista.

Este interrogante tiene su origen hace aproximadamente un mes, cuando Greenwald hizo unas polémicas declaraciones criticando el ‘quehacer de los periodistas’ de medios como NYT, a los que considera “totalmente partidistas y al servicio de los Gobiernos”, y anunció una nueva andanza en el mundo de la comunicación respaldada por un proyecto de 250 millones de dólares bajo la tutoría de Pierre Omidyar (eBay). Prometía una nueva práctica periodística que echaría abajo todas las “viejas reglas”. Ahora, el columnista Bill Keller reta al abogado y bloguero a un intercambio de principios e ideas para que ambos puedan comprender el punto de vista del otro.

Primera misiva: la responsabilidad del periodista. Comienza el rifirrafe. Keller reprocha a Greenward que “los críticos como usted consideraron atroz que el New York Times llevara investigando un año el caso de espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) y no publicara nada hasta doce meses después”. El diario estadounidense ratifica ternerlo claro: mientras no estuvieron seguros de que el interés público superaba los daños potenciales a la seguridad nacional, no tomaron la decisión de publicar.

Protesta a favor de snowden en berlín
Protesta a favor de snowden en berlín

La réplica no tarda. Greenwald se defiende y dice no ser contrario al hecho de que los Gobiernos, en concreto la Casa Blanca, puedan dar su opinión acerca de si se deben o no publicar informaciones “secretas o sensibles” antes de que un medio las difunda. Es más, el abogado no tarda en reconocer que los propios fundadores de WikiLeaks, “defensores de la transparencia más radical” en sus palabras, notificaron directamente al Ejecutivo estadounidense la información que poseían sobre la guerra de Afganistán y no recibieron respuesta alguna por parte de la Administración. Incluso él mismo reconoce que todo lo que ha publicado en The Guardian y otros medios sobre el espionaje de la NSA fue previamente comunicado a la Casa Blanca por los respectivos editores. Greenwald concluye así en su idea de que lo preocupante no es el proceso de informar a los poderes públicos en sí ("Entiendo que se debe hacer partícipe al Gobierno”), sino “cuando finalmente se omite y censura información que debe ser pública y todos los ciudadanos deben conocer”.

Tema sensible: ‘NYT’ arremete contra WikiLeaks

Y llegó uno de los asuntos que más polémica suscita entre los medios: WikiLeaks. El columnista del NYT aprovecha la coyuntura para mostrar “su preocupación ante algunas de las actuaciones del organismo”. La principal, la difusión de miles de cables diplomáticos estadounidenses sin ocultar las fuentes secretas que se los entregaron. “Y lo peor”, prosigue Keller, “la cruel indiferencia que mostró WikiLeaks al dejar a la vista los nombres de centenares de informantes”, haciendo referencia a las polémicas declaraciones de Assange cuando justificó su publicación: “Tuvimos que hacerlo porque no había otro modo. Los informantes tuvieron un año para prepararse”.

Canciller de ecuador revela hallazgo de micrófono en la embajada en londres
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Y el rifirrafe sobre WikiLeaks y “lo que es el verdadero periodismo de investigación” no hizo más que empezar. El periodista, decidido a zanjar el asunto, saca pecho frente a Greenwald: “Es una ardua tarea” que se consigue con estudio, perseverancia y “la cultivación de fuentes sólidas y fiables”. Y va al fondo de la cuestión: “No se trata de encomendarle a alguien que ni siquiera conoces lo suficiente una unidad de memoria repleta de secretos y datos confidenciales por el hecho de que sean personas que no tienen miedo a arriesgarlo todo (...), porque es gente que lo ha arriesgado todo". Y así Keller hace un repaso por los últimos agentes relacionados con el caso: Bradley Manning (desde agosto pide que se le llame Chelsea) debe cumplir una condena de 35 años de cárcel tras confesar haber filtrado 70.000 documentos clasificados a WikiLeaks; y Snowden, que se enfrenta a una vida en el exilio. “Las mismas herramientas digitales que facilitan la fuga de datos también hacen que sea casi imposible no ser atrapados”, apunta. Y tras esta declaración de intenciones, el periodista lanza ‘en voz alta’ la pregunta que lleva tiempo queriendo hacer: ¿realmente son ‘los Snowden, Manning y compañía’ el futuro de nuestro periodismo?  

La respuesta se la da el propio Greenwald: el periodismo de los medios como el NYT no es menos “activista, subjetivo y sesgado” que el de muchas otras voces mediáticas que a menudo este diario desprecia.

(Puede leer el artículo completo publicado en el New York Times pinchando aquí).

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