LA SOCIEDAD, DE NUEVO EN QUIEBRA TÉCNICA

Ignacio González paga otra factura de 115 millones para sostener Telemadrid

Telemadrid ha sido durante todos los años de Esperanza Aguirre al frente del gobierno autonómico un auténtico pozo sin fondo

Foto: El presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González. (EFE)
El presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González. (EFE)

Telemadrid ha sido durante todos los años de Esperanza Aguirre al frente del Gobierno autonómico un auténtico pozo sin fondo. Y el año del macroexpediente de regulación de empleo que supuestamente va a cambiar la faz de la cadena pública no ha sido una excepción. Según consta en las cuentas del ejercicio 2012 remitidas al Registro Mercantil, la sociedad registró ese año unas pérdidas de 115,14 millones de euros, factura que el Ejecutivo madrileño de Ignacio González ya se ha comprometido a cubrir y que eleva las subvenciones aprobadas para compensar los agujeros de la firma en la última década por encima de los mil millones.

“Con posterioridad al cierre del ejercicio 2012, el Ente Público Radio Televisión Madrid ha expresado por escrito al Administrador Único de la sociedad su compromiso de aprobar una compensación por importe de 115.099.000 euros para compensar pérdidas de ejercicios anteriores”, expone el informe de gestión. Una asistencia económica imprescindible para garantizar el futuro de la empresa. No en vano, y como se admite en la propia Memoria y subraya la auditoría de KPMG, la sociedad se encontraba en causa de disolución, al anotarse un patrimonio neto negativo de 97,81 millones de euros, inferior a la mitad del capital social.

No es el único motivo de inquietud debido a los pleitos que amenazan el programa de recortes planteado por la Comunidad. Es más, la auditoría considera que existe una “incertidumbre significativa sobre la capacidad de la sociedad para continuar sus operaciones, lo que dependerá de la implantación final y éxito del plan de viabilidad”. Y centra ese riesgo en la actual encrucijada judicial, después de que la empresa y los representantes de los trabajadores recurrieran en casación la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, que el pasado mes de abril declaraba improcedente el despido colectivo de 745 profesionales, con una indemnización de 20 días por año y un límite de 12 mensualidades.

La propia Telemadrid admite el impacto que tendría un fallo contrario a sus intereses. “En estas circunstancias, una resolución desfavorable que pudiera declarar la nulidad del ERE con la readmisión de los trabajadores despedidos, podría comprometer seriamente la viabilidad del nuevo modelo de programación y de estructuración organizativa, actualmente contemplado en los presupuestos para 2013 aprobados por la Comunidad de Madrid”. De hecho, el Gobierno regional ya ha consignado 70,97 millones para este año, un importe que podría quedarse corto si la cadena pública tiene que abonar 45 días por año trabajado con 42 mensualidades de tope para no readmitir a los trabajadores.

“El coste actual de las indemnizaciones registrado por la sociedad hasta el 31 de marzo de 2013 de 22.919 miles de euros podría llegar a un importe máximo de 55.582 miles de euros, de declararse no ajustado a derecho el procedimiento de despido colectivo por resolución judicial firme”, subraya el Informe de Gestión. Como publicó El Confidencial, el impasse en que se encuentra la casa por el litigio laboral también tiene paralizado el grueso de las externalizaciones previstas por la cadena, con las principales productoras al acecho. El calendario de la Comunidad para empezar a inquietarse enlaza con los próximos comicios autonómicos, previstos para 2015. Por tanto, tiene todo un año de margen para relanzar su televisión.

Horas perdidas por huelgas

El conflicto laboral marcó también a la cadena el año pasado en términos de audiencia –cerró con apenas un 5,3% de media- y su repercusión parece tener continuidad en el tiempo. “En el ejercicio 2012, debido a las huelgas laborales convocadas por las centrales sindicales ha habido 370 horas de no emisión que han tenido un impacto en la imagen de la cadena y en el volumen de contratación de los anunciantes que ha afectado, incluso, al primer trimestre del ejercicio 2013”, se expone en las cuentas. Un hecho que se agrava por la caída de la facturación por anuncios, que la cadena sitúa en torno a un 20% en los cinco años de crisis publicitaria.

Este dato prueba un año más que la sociedad no es viable con el antiguo modelo. Y es que los números no salen. Por ejemplo, la compañía registró una cifra de negocios de 12,69 millones, cuando sólo en salarios se le fueron 52,56. Esto es, los sueldos quintuplicaron la facturación. Y la comparación deteriora aún más la fotografía si se tienen en cuenta el coste de aprovisionamientos (30,82 millones) y los gastos de explotación (34,08). Si se suman esos guarismos, las ventas de la sociedad apenas sirven para cubrir una décima parte de lo que cuesta poner en marcha la cadena. Una ruina aplicable a otras televisiones autonómicas e inexplicable sólo a partir de criterios empresariales.

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