INTERECONOMÍA INTENTA RESISTIRSE A SU OCASO COMO SUEÑO MEDIÁTICO

Los últimos amigos de Julio Ariza: Correa, Crespo, Conde, Vera y Losantos

Abandonado a su suerte por el Gobierno de Mariano Rajoy, que ha girado su pulgar hacia el suelo para certificar el fin del grupo mediático más

Foto: Los últimos amigos de Julio Ariza: Correa, Crespo, Conde, Vera y Losantos
Los últimos amigos de Julio Ariza: Correa, Crespo, Conde, Vera y Losantos

Abandonado a su suerte por el Gobierno de Mariano Rajoy, que ha girado su pulgar hacia el suelo para certificar el fin del grupo mediático más a la derecha de la derecha y sin prestarle soporte de ningún tipo, Intereconomía intenta resistirse a su ocaso como sueño mediático de quien quiso ser guía y timonel del sector más conservador del Partido Popular.

Con la empresa en preconcurso de acreedores, con sus trabajadores en la Castellana al grito de “Julio Ariza ni paga ni indemniza” y con una fuga de estrellas hacia su competidora directa en la televisión de la Iglesia, el empresario navarro y expolítico del PP atraviesa sus días más negros  al frente de Intereconomía en compañía de una pléyade de variopintas amistades que han convertido la sede de la compañía, junto al histórico ABC de Serrano, en refugio y epicentro de curiosas operaciones. Son los últimos amigos de Julio Ariza

Del cabecilla de la trama Gürtel, Francisco Correa, al ex secretario de Estado de Interior condenado por  los crímenes del GAL, Rafael Vera. Ambos, extremos opuestos que se tocan en esta historia por intereses no muy claros, se han convertido en visitadores habituales del despacho de Ariza en la planta noble de su edificio de la Castellana. Visitas que, en el caso del principal imputado en la red que creció al amparo de los contratos a dedo concedidos por administraciones del PP, siempre tienen una misma intención: morir matando y tratar de llevarse por delante, si se puede, la pieza genovesa del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.

En medio de lo que se presupone como la crónica de una muerte anunciada, estas amistades de Ariza se han convertido en su último auxilioQuienes le han visto frecuentar la sede de Intereconomía coinciden en señalar que Correa llega siempre hasta las puertas del edificio, presididas por una imagen del papa Juan Pablo II, a bordo de un BMW Mini desde el que es escoltado, después, por el jefe de seguridad de la Casa hasta el mismo despacho de Ariza. Lo hace solo o en compañía, otras veces, de su otro compinche Pablo Crespo, también imputado en Gürtel como número dos de la organización y encargado de la organización de los eventos del PP de Galicia, para entregar pequeños bombazos que, en forma de exclusiva, pueden poner en aprietos a la familia popular.

Cada visita suele ir acompañada, tarde o temprano, de una portada de La Gaceta que constituye todo un aviso a navegantes sobre lo que saben o sobre lo que callan. La última, por ejemplo, fue la que se publicó el pasado 3 de marzo bajo el titular: “A Rajoy también le pagaron los viajes”. El propio Correa fue el encargado de llevar hasta la redacción los billetes de avión a Canarias pagados por la Gürtel a Mariano Rajoy y su mujer, Elvira Fernández. La información no era nueva, de hecho este diario ya la publicó hace años, en pleno estallido del caso, pero lo que no se había visto hasta ahora era los billetes exactos de aquel viaje con el que se agasajó al líder del PP.

El papel de Rafael Vera entre las amistades peligrosas de Ariza es, en cambio, más difuso y difícil de perfilar, pero no por ello de menor importancia. Quien fuera número dos de José Barrionuevo en Interior durante la truculenta etapa en el que se combatía a ETA mediante el crimen de Estado es otro “brujo visitador”, como diría Juan Luis Cebrián, de la planta noble de Intereconomía y de la cafetería El Plató, ubicada junto a los estudios de El Gato y Punto Pelota y en donde desayuna muchos días entre semana. 

En medio de lo que se presupone como la crónica de una muerte anunciada, al menos del periódico La Gaceta, que acaba de comunicar otro ERE para casi el total de su plantilla (se quedará solo con una veintena de redactores, en la televisión se despedirá casi a un centenar), estas amistades de Ariza se han convertido en su último auxilio para llamar la atención de los despachos del poder  gobernados por el PP y susceptibles de ser atacados con munición pesada si no echan una mano a un grupo de medios que, aunque pequeños en tamaño, tanto hicieron para movilizar al votante más conservador en los años de oposición a cara de perro frente a los gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero.

Mucho ha cambiado de entonces ahora y ya ni siquiera las caras más emblemáticas de Intereconomía están a salvo de los impagos de Ariza, razón que ha llevado a una fuga de tertulianos y colaboradores y a que rostros emblemáticos de la cadena, como Antonio Jiménez, hayan puesto los pies en polvorosa y abandonado El Gato para firmar con 13 Televisión. Las hostilidades se desataron por completo cuando Jiménez inició su nueva andadura en la competencia con una entrevista a María Dolores de Cospedal que terminó por certificar que las altas esferas del PP habían abandonado a su suerte a Ariza y los suyos. El navarro contratacó accediendo a los contratos que Cospedal y su marido, Ignacio López del Hierro, firmaron con los espías de Método 3 tanto en la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha como en los negocios particulares de López del Hierro.

En este río revuelto, económico y mediático, Ariza trata de levantar cabeza, como ha puesto de manifiesto el acuerdo que acaba de firmar con Federico Jiménez Losantos para que su tertulia mañanera en Es Radio se pueda ver también en Intereconomía Televisión, cuya parrilla, también por falta de liquidez, está en alquiler después de haber finiquitado los programas matinales que se emitían hasta ahora. El acuerdo con Federico incluye también su presencia, dos días por semana, en la tertulia de El Gato, donde campa a sus anchas desde hace tiempo –y más desde que se fue Jiménez- el peculiar exbanquero Mario Conde. La  aparición este jueves de Losantos duplicó la audiencia, disparó el share e hizo soñar a Ariza al menos por una noche. Sus últimas amistades ‘peligrosas’ están dispuestas a echarle una mano.

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