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Mas prepara un ERE de 400 personas en TV3 ante la debacle de sus finanzas
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ERC, PRINCIPAL FRENO, SE RESISTE A TOCAR LA CADENA PÚBLICA

Mas prepara un ERE de 400 personas en TV3 ante la debacle de sus finanzas

Las estrecheces económicas que afronta la Generalitat de Cataluña podrían llegar en 2013 a la plantilla de su televisión autonómica, hasta ahora a resguardo de los

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Mas prepara un ERE de 400 personas en TV3 ante la debacle de sus finanzas

Las estrecheces económicas que afronta la Generalitat de Cataluña podrían llegar en 2013 a la plantilla de su televisión autonómica, hasta ahora a resguardo de los ajustes. Según aseguran diferentes fuentes vinculadas con la sociedad, la Corporació Catalana de Mitjans Audiovisuals (CCMA), accionista único de Televisió de Catalunya (TV3), prepara un expediente de regulación de empleo que afectaría al menos a 400 profesionales de la cadena, una quinta parte del plantel. No obstante, el plan depende de que CiU logre vencer la resistencia de sus socios de ERC, que hasta ahora han considerado estratégica –e intocable- la cadena autonómica.

No es la única alternativa que tienen sobre la mesa los directivos de la Corporación. “Disponen de un estudio elaborado por una consultora que contempla tres escenarios, véase la salida de 400, 700 y 1.200 personas, respectivamente. El más factible es el que supone menos bajas, en tanto permitiría mantener la parrilla. El resto ya implicaría perder calidad en la programación. Eso sí, todo pasa por lograr el sí de ERC, que hasta ahora no ha sido partidaria de tocar TV3”, aseguran fuentes próximas a la casa. No en vano, el partido republicano condicionó su apoyo a la investidura de Artur Mas al mantenimiento de la política lingüística, con la televisión autonómica como pieza clave en ese esfuerzo. 

Fuentes internas de la Corporació también apuntan al ajuste de plantilla como opción más viable para contener los costes en la sociedad, e incluso aseguran que el escenario más benigno de despidos permitiría a ERC salvar la cara y vender su oposición como factor clave para evitar una purga mayor. Otras opciones también contempladas, como externalizar servicios o privatizar el Canal 33, están descartadas. No en vano, la segunda cadena autonómica soporta el peso de la programación infantil en catalán, clave para la formación lingüística. Sin contar con que los ingresos que supondría el arrendamiento de la cadena tampoco solventarían de raíz el problema económico del grupo. 

El Gobierno catalán ha destinado más de 1.100 millones a financiar su cadena autonómica desde que empezó la crisis. Según consta en las últimas cuentas remitidas al Registro Mercantil, correspondientes al año 2011, Televisió de Catalunya se apuntó subvenciones públicas por importe de 278 millones de euros, una cifra a la que cabe sumar los 839,6 millones desembolsados desde 2008 para garantizar la supervivencia de la sociedad. El problema de fondo es que el balance está comprometido de origen. La empresa facturó en ese ejercicio 85,9 millones de euros –básicamente por la venta de publicidad- cuando solo en salarios afrontó una carga de 127,1 millones. El número medio de empleados en 2011 se situó en 2.000 personas, frente a los 1.959 de 2010. Fuentes oficiales de TV3 no respondieron al requerimiento de este diario para conocer su versión.

Las tesis de Roures 

Paradójicamente, Jaume Roures, dueño de Mediapro y buen conocedor de la cadena autonómica, aseguraba el martes que TV3 es “insostenible” y que resulta imprescindible realizar un ajuste para recortar los gastos fijos que supone tener una plantilla formada por 2.000 personas. “Las cadenas públicas reciben una subvención de los presupuestos públicos, pero si destinan el 80% de esa subvención a pagar los gastos fijos, sólo reservan un 20% para comprar contenidos, rebajan la calidad y pierden cuota de pantalla y ya no llegan al público masivamente, de forma que así pierden la función pública para la que se crearon", explicó durante una conferencia en el Círculo Ecuestre de Barcelona, recogida por El Economista.

No obstante, la cadena autonómica es una gota en el océano de problemas económicos que afronta el Ejecutivo de Mas. Como publicó ayer El Confidencial, el Gobierno de Mariano Rajoy destinará entre 2012 y 2013 un total de 20.760 millones de euros para salvar a la Generalitat de la quiebra. Solo este año, Mas ya ha solicitado, y obtendrá, 9.073 millones a costa del Fondo de Liquidez Autonómico (FLA). En esta línea, el propio conseller de Economía del Gobierno regional, Andreu Mas-Colell, admitía la semana pasada que Cataluña incumplirá el objetivo de déficit marcado por el Gobierno central para 2012 –del 1,5% del PIB-, al cerrar el año con un déficit del 2,3% del PIB. Todo pese a que el gasto se redujo en 3.484 millones de euros y la Generalitat ya ha anunciado ajustes para 2013 de otros 4.000 millones.

TV3 –que al menos puede presumir de un share mayor que el de sus partners autonómicos- seguirá la senda marcada por otras cadenas autonómicas si finalmente forma parte de esos recortes. Telemadrid empezaba el año comunicando su despido a 829 profesionales –el 80% de la plantilla-, afectados por un macroexpediente de regulación de empleo. De hecho, ya trabaja en el diseño del concurso que servirá para externalizar la mayor parte de su producción y operativa. La Radio Televisión Valenciana (RTVV) también tiene en marcha un ERE que, según el informe remitido a la autoridad laboral, plantea un máximo de 916 salidas.

Las estrecheces económicas que afronta la Generalitat de Cataluña podrían llegar en 2013 a la plantilla de su televisión autonómica, hasta ahora a resguardo de los ajustes. Según aseguran diferentes fuentes vinculadas con la sociedad, la Corporació Catalana de Mitjans Audiovisuals (CCMA), accionista único de Televisió de Catalunya (TV3), prepara un expediente de regulación de empleo que afectaría al menos a 400 profesionales de la cadena, una quinta parte del plantel. No obstante, el plan depende de que CiU logre vencer la resistencia de sus socios de ERC, que hasta ahora han considerado estratégica –e intocable- la cadena autonómica.