LAS DISPARA EL CAMBIO EN EL MODELO DE RTVE

Las subvenciones a las televisiones públicas se duplican desde el inicio de la crisis

Los políticos españoles lanzan sus anuncios a bombo y platillo para ser puestos en evidencia por la realidad apenas meses después. Y es que el consenso

Foto: Las subvenciones a las televisiones públicas se duplican desde el inicio de la crisis
Las subvenciones a las televisiones públicas se duplican desde el inicio de la crisis

Los políticos españoles lanzan sus anuncios a bombo y platillo para ser puestos en evidencia por la realidad apenas meses después. Y es que el consenso respecto al despilfarro que suponen las televisiones públicas no se ha traducido en recortes decididos de ese gasto durante los años de crisis. Al menos así se desprende del Informe Económico y Sectorial publicado ayer por la CMT, que consigna un dispendio de 2.334,5 millones de euros por parte de las diferentes administraciones durante el año 2011. Una cifra que supera con creces los 2.264,8 millones del año anterior y casi duplica los 1.268,5 millones desembolsados en 2008, con la crisis económica dando sus primeros pasos.

El primer señalado por la evolución de los números es el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, que en agosto de 2009 hacía las delicias de las cadenas privadas y aprobaba una nueva ley de financiación para RTVE que eliminaba la publicidad. El modelo entraba en vigor el 1 de enero de 2010 y precisamente ese año se producía un incremento exponencial en las subvenciones. De hecho, las ayudas públicas totales en 2009 se situaban en sólo 1.430,5 millones de euros; la factura aumentaba 830 millones un año después. No es de extrañar que el PP incluso se planteara, antes de acceder al Gobierno, recuperar parte de la publicidad en la televisión pública para aligerar la carga en subvenciones.

Hasta la reforma Zapatero/De la Vega, aproximadamente la mitad del dinero que recibía RTVE procedía de los Presupuestos Generales del Estado y el resto dependía de los anuncios. El nuevo modelo establece que los cuantiosos ingresos que se pierden por publicidad se compensan con tasas a las telecos y a las televisiones privadas, así como entregando a la Corporación un porcentaje de la recaudación por el pago del espectro radioeléctrico. Es decir, más subvenciones para garantizar a la televisión pública una facturación anual de 1.200 millones. La perspectiva del tiempo permite al menos cuestionar el atrevimiento de renunciar a ingresos seguros en plena crisis económica. Eso sí, las privadas se embolsaron el botín liberado y lucharán sin duelo para que no se revierta un modelo también cuestionado por Bruselas.

A la vista de los datos, tampoco parece que las autonómicas hayan dado pasos decididos para corregir la situación. La CMT relaciona las medidas de contención adoptadas por los gobiernos regionales, en apariencia sólo paliativas. Por ejemplo, el supervisor expone que Castilla-La Mancha cerró su segundo canal y que otros operadores como la Corporación Extremeña, la Corporación Aragonesa, la Radio Televisión del Principado de Asturias o la Radiotelevisió Valenciana prescindieron de la emisión por satélite de sus canales. Sólo ayuntamientos grandes como el de Madrid o Mallorca “optaron por cerrar sus televisiones municipales como medida de recorte de gastos presupuestarios”.

La lentitud en poner en marcha los procedimientos tampoco ayuda a la toma de decisiones. Aunque ya figuraba en su programa electoral, el Gobierno esperó a finales de abril para remitir al Congreso el proyecto de ley que da luz verde a la privatización de las cadenas autonómicas. La reforma de la Ley Audiovisual planteada por el PP avala “la cesión total o parcial a terceros de la producción y edición de toda su programación, incluidos los servicios informativos”. Precisamente ayer el Senado votaba un cambio legislativo que los responsables autonómicos utilizarán mas para externalizar servicios que para acometer una privatización de las cadenas en sentido estricto, en parte por la situación financiera actual y la dificultad de encontrar socios que asuman empresas deficitarias y con elevadas plantillas.

Mediaset y Antena 3, el 85% del mercado

La CMT también constata el duopolio publicitario hacia el que camina el sector audiovisual, con Mediaset y Antena 3 como operadores de referencia. De hecho, entre ambos controlan tres cuartas partes del mercado. “De un análisis de la concentración de la inversión publicitaria en el medio televisivo, se deriva que, en conjunto, Mediaset España (que cuenta actualmente con siete canales de programación), que gestiona su negocio publicitario a través de Publisespaña, y Antena 3 (con cuatro canales), que canaliza esta actividad desde Atres Advertising, captaron el 75,3% del total de los ingresos publicitarios”, refleja el documento. Si el grupo de José Manuel Lara suma La Sexta –cuyo proceso de compra debería cerrarse en semanas-, el porcentaje de concentración se eleva hasta el 85,8% de la facturación de las televisiones en abierto. Los dos grandes habrían sumado 1.633,5 millones de los 1.914,1 en liza.

La configuración en ciernes del sector ya está bajo la lupa de la Comisión Nacional de Competencia (CNC). Como publicó recientemente El Confidencial, Antena 3 negocia sin duelo con ese organismo para evitar unas condiciones demasiado duras que desaconsejen la adquisición de La Sexta. Entre las principales dudas del supervisor se encuentra el modelo de pauta única que aplica Antena 3 para emitir la publicidad de forma simultánea en todos sus canales. El endurecimiento de la CNC con la cadena de Planeta coincide con el expediente sancionador abierto contra la editora de Telecinco en junio por incumplir las condiciones que se le impusieron para la adquisición de Cuatro. Competencia sospecha que Mediaset lleva a cabo una estrategia de vinculación de facto de la venta de publicidad de sus canales”.
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