Víctor Urrutia reabre el cisma en Vocento al dimitir como consejero de 'ABC'
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EL FUTURO DEL QUÉ!, EN EL ALERO EN LA JUNTA DE HOY

Víctor Urrutia reabre el cisma en Vocento al dimitir como consejero de 'ABC'

Las aguas bajan de nuevo turbias en Vocento, que hoy celebra su Junta General de Accionistas con cuitas pendientes. Según aseguran fuentes internas del grupo de

Foto: Víctor Urrutia reabre el cisma en Vocento al dimitir como consejero de 'ABC'
Víctor Urrutia reabre el cisma en Vocento al dimitir como consejero de 'ABC'

Las aguas bajan de nuevo turbias en Vocento, que hoy celebra su Junta General de Accionistas con cuitas pendientes. Según aseguran fuentes internas del grupo de medios, uno de los accionistas de referencia en la casa como Víctor Urrutia, a la sazón vicepresidente de Iberdrola, dimitía la semana pasada como consejero de ‘ABC’ tras criticar abiertamente la gestión en el rotativo. Una decisión que se produce apenas dos meses después de que la compañía aparentemente cerrara el cisma abierto por el frente Bergareche-Urrutia-Castellanos, partidarios de una renovación drástica del Consejo de Administración y de cambios estratégicos en la gestión del grupo.

“El ambiente vuelve a estar enrarecido. La dimisión de Víctor Urrutia entronca con la tesis que ha mantenido desde el principio el frente opositor. Es decir, cuestionar la continuidad de ‘ABC’ en el proyecto de Vocento. La percepción en la casa es que algunas familias históricas se sentirían más cómodas en el entorno de una fusión del diario generalista”, rematan estas fuentes. No será el único tema delicado que puede marcar la Junta. Otras fuentes añaden que el futuro del diario gratuito Qué! podría estar en el alero. En plena debacle publicitaria del sector, el periódico registró unas pérdidas operativas superiores al millón de euros en el primer trimestre de 2012. Un lastre que el consejero delegado, Luis Enríquez, podría querer evitarse.

Los problemas empezaban el pasado 27 de febrero. El Consejo de la compañía se rompía en mil pedazos cuando los Bergareche y Urrutia, apoyados por otros accionistas como Manuel Jove y Félix Revuelta, esgrimían un requerimiento notarial por el que solicitaban una Junta General Extraordinaria en el plazo de dos meses con el fin de revocar el Consejo e intentar la toma de control de la compañía. Todo un golpe de Estado. La crisis se cerraba a finales de abril, apenas horas antes de la decisiva Junta. Tras meses de conspiraciones y encuentros entre bambalinas, el presidente Enrique Ybarra y las Luca de Tena lograban forjar un pacto de mínimos para renovar el cónclave y mantener al primero en el cargo. Sin el apoyo de las hermanas y sin la mayoría, los rebeldes dejaban el asalto para mejor ocasión.

"Nuestra iniciativa ha venido motivada por las deficiencias que desde hace años presenta el funcionamiento del Consejo y que han generado, por una parte, enorme inestabilidad en la gestión de la compañía, con continuos cambios en la alta dirección, provocando una clara falta de liderazgo, estrategia y determinación; y por otra, que los resultados de la sociedad se hayan deteriorado de una manera preocupante", exponía el propio Víctor Urrutia en la Junta Extraordinaria. Pese a admitir el pacto alcanzado no respondía plenamente a sus expectativas, justificaba el plácet de los rebeldes por su próposito de "contribuir a la paz social" en la búsqueda "siempre de lo mejor para Vocento".  

Apenas diez después, quedaba claro que el fuego no estaba del todo apagado. El sector crítico lanzaba un nuevo órdago en el Consejo, hasta el punto de plantear la salida del actual presidente en favor del consejero independiente Rodrigo Echenique. La propuesta llegó a votarse. Y aunque no llegó a buen puerto, escenificó un más que frágil status quo. Es más, fuentes internas del grupo de medios explicaban entonces que la guerra no tiene marcha atrás y subrayaban que el frente rebelde hasta se planteaba una dimisión en bloque de cara a la Junta ordinaria de accionistas que se celebra hoy. La sensación entre los opositores es que el Consejo sigue paralizado y quieren soluciones.

“Puede haber intervenciones más o menos duras, pero la sangre no debería llegar al río en la Junta de mañana”, aseguraban con cierto optimismo ayer fuentes internas de la firma. Entre los puntos del día, los accionistas aprobarán los resultados del ejercicio 2011, que arrojaron unas pérdidas superiores a los 17 millones de euros. Asimismo, se someterá a votación un plan de incentivos a largo plazo para los principales directivos de la casa en función del cumplimiento de objetivos entre el 1 de enero de 2012 y el 31 de diciembre de 2014. “El número máximo de acciones de la sociedad incluidas en el plan es de 2.154.600, que representa un 1,7241% del capital social”, refleja el orden del día. El desempeño se medirá en función de parámetros como el beneficio antes de impuestos, tasas y amortizaciones (ebitda) y la variación de la deuda.

¿Fin de trayecto para el gratuito?

El futuro del Qué! también estará presente en la Junta, como lo ha estado en el último Consejo de Administración. Y es que las finanzas del gratuito no han levantado cabeza desde que pasara a manos de ABC en 2007. El dramático arranque de este año se produce después de que el agujero el año pasado se situara en 2,37 millones. Llegó a dejarse 11,98 millones en ejercicios como 2008 y, pese a haberse reducido año a año, las pérdidas operativas rozan los 27 millones de euros desde la compra. Una operación ruinosa teniendo en cuenta que el financiero Jaime Castellanos colocó la cabecera a Vocento por la friolera de 132 millones. Es la última gran operación a precios de burbuja cerrada en el sector.

Hasta ahora, dos tendencias convivían en el Consejo de Administración de Vocento. Por un lado, una parte del cónclave era partidaria de deshacerse de los negocios deficitarios, con el gratuito y ABC Punto Radio en primera línea de la parrilla. Por otro, el discurso oficial pasaba por no tomar decisiones drásticas. “Después de lo que hemos pagado, perder uno o dos millones al año no es un problema. Se puede esperar a ver si se recupera el mercado publicitario”, aseguraban fuentes internas de la casa a finales de 2010. El problema es que un año largo después, la crisis se ha agravado, uno o dos millones sí pueden ser un problema y, lo que es peor, no hay trazas de que la publicidad vaya a volver en masa a la prensa en papel. Pintan bastos para el diario.

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