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James Murdoch, el delfín que perdió un imperio
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SEMANA CLAVE PARA EL CLAN QUE DIRIGE NEWS CORPORATION

James Murdoch, el delfín que perdió un imperio

Es cinturón negro de karate, incondicional del hip hop y, según se dice, el nuevo habitante de la llamada mansión de los teleñecos -la famosa residencia

Foto: James Murdoch, el delfín que perdió un imperio
James Murdoch, el delfín que perdió un imperio

Es cinturón negro de karate, incondicional del hip hop y, según se dice, el nuevo habitante de la llamada mansión de los teleñecos -la famosa residencia neoyorquina Jim Henson, el creador de los muppets-. También es el tercer hombre más poderoso de News Corporation, uno de los imperios mediáticos más grandes del mundo, y el heredero de su jerarca, Rupert Murdoch.

James Murdoch, el hijo pequeño del magnate australiano, estaba llamado a perpetuar el apellido familiar en el cetro de News Corporation, pero el escándalo de las escuchas ilegales perpetradas por el hoy clausurado News of the World podría costarle un imperio mediático. Esta semana, James comparecía ante la Leveson Inquiry -la comisión parlamentaria designada por el Gobierno británico para investigar el escándalo de las escuchas ilegales-, antes de que lo hiciera su propio padre. Allí reiteró la versión oficialista de los hechos, según la cual el delfín de News Corporation no estaba al corriente de las prácticas del periódico ni llegó nunca a leer el célebre e-mail para Neville, pieza clave de la investigación. "Los riesgos éticos y legales", aseguró el pasado miércoles, "estaban en manos del director".

Manifestantes contra James y Rupert Murdoch, esta semana. (Efe)

Pese a lavarse las manos, el sucesor Murdoch dimitió en febrero como presidente de News Internacional, la división británica de News Corporation, y lo hizo a principios de este mes también como presidente de BSkyB, el mayor operador de televisión de pago de las Islas Británicas. Cuando la implicación del padre parece más que probable, todos los ojos están puestos en su hijo, único sucesor posible de un holding titánico del que es heredero por accidente y que, según dicen algunos, nunca llegó a desear.

El delfín que no iba a serlo

James Rupert Jacob Murdoch es el hijo pequeño de los tres que el magnate australiano tuvo con su segunda esposa y uno de sus dos únicos hijos varones. Nació en Londres pero se crió en Manhattan, donde acudió a los colegios más exclusivos mientras su progenitor construía a golpe de despacho un emporio mediático de proporciones globales. Nadie, empezando por su propio padre, apostó por Jim para heredar el negocio familiar, que estaba destinado a su hermano mayor, Lachlan Murdoch. A principios de los noventa, este joven príncipe de la jet set neoyorquina se permitió incluso abandonar Harvard, donde estudiaba cine y animación, para fundar un sello de música hip hop.

Para Rupert Murdoch, no obstante, familia y siglas corporativas son casi una misma cosa. El propio patriarca se ha casado dos veces con empleadas de News Corporation -una de ellas, la madre de James y Lachlan- y siempre quiso para su benjamín una posición, aunque fuera menor, en el emporio que lleva sus genes. News Corporation compró así Rawkus Records, el sello de hip hop de su hijo, en cuanto éste se enfrentó a su primera crisis financiera. A cambio de ver a su productora salvada de la quiebra, James accedió en 1996 a hacerse cargo de la naciente rama de internet del conglomerado, una división que su padre, por aquel entonces, consideraba menor y con poco recorrido. Su carrera se catapultó pareja a la de la red y en 2000, a la edad de 28 años, James Murdoch ya era responsable de STAR TV, el poderoso brazo televisivo de News Corporation en Asia, que al poco de su llegada empezó a arrojar algunos de los mejores resultados del grupo.

James y Rupert Murdoch comparecieron ante el Parlamento británico en 2011. (Efe)

Hip hop, internet, Asia. Dependiendo de quién lo retrate, el controvertido James es un exitoso directivo que heredó de su padre un olfato proverbial para detectar los booms poco antes de su eclosión o un simple hijo de, por el contrario, que se limitó a surfear la cresta de unas olas que su padre, menguado por la edad, infravaloró en su día y encomendó a su hijo pequeño porque lo consideraba menos apto que al mayor. Lo cierto, lecturas aparte, es que el gran patriarca de News Corporation atribuye desde entonces al menor de los Murdoch las cualidades de “un ejecutivo con talento demostrado y una rara combinación de perspectiva internacional y habilidades prácticas”.

Su verdadera oportunidad, no obstante, vendría en 2005. Para sorpresa de todos, su hermano mayor, Lachlan, renunció a su posición en News Corporation, dimitió de su cargo ejecutivo y se mudó a Australia, donde emprendió una carrera en medios más modestos y completamente desvinculados de los de su padre. La heredad formal del imperio recayó en James, que por aquel entonces ya dirigía BSkyB, aunque los analistas coinciden en señalar que el treintañero ganó su primogenitura en 2006, cuando timoneó la tortuosa operación por la que BSkyB adquirió un 17,9% de INT y bloqueó, contra todo pronóstico, la capacidad de maniobra de su rival directo, el gigante Virgin Media.

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La pequeña -y descarriada- oveja negra de la familia acabó por ganarse así el favor de su padre, que lo llamó para el consejo pequeño de News Corporation y lo atribuyó de poderes plenipotenciarios, entre otros la dirección del emporio en Europa y Asia. También encomendó su educación al presidente del grupo, Chase Carey, y lo hizo vicepresidente de su oficina, lo que todos los analistas interpretaron como una litúrgica designación formal como heredero del imperio. A la par, James adquirió el control de News International, el paraguas editorial británico de News Corp que engloba al The Times, The Sunday Times, The  Sun y el difunto News of the World.

Perder un imperio por los pelos

Hoy, no obstante, James Murdoch es el siguiente en la lista judicial, después de que su subdirectora ejecutiva en News International, Rebekah Brooks, confesara haber pagado a policías por información privilegiada cuando era directora del The News of the World. Junto a ella han sido detenidas decenas de periodistas, en una escalada jerárquica que ha llegado esta semana a la mismísima puerta de la mansión Murdoch.

Para muchos, James ya está condenado. Hace unas semanas, el Gobierno británico vetaba la operación por la que News International pretendía adquirir el 61% de BSkyB y hacerse así con el control total de la televisión, de la que ya poseía el 39% y en cuya dirección había sentado al heredero de los Murdoch. Para muchos analistas, el premier David Cameron quiso así desvincular su imagen de la del imperio Murdoch, cuyas cabeceras lo apoyaron a él y su partido en las elecciones de 2010 y, sobre todo, después de que uno de los asesores de su Gabinete -Andy Coulson, el que fuera director del The News of the World después de Brooks- haya sido detenido.

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No obstante, la comisión Leveson hacía públicas este mismo martes 163 páginas de e-mails que demuestran que el ministro de cultura, Jeremy Hunt, confió a James Murdoch información que muchos consideran privilegiada para facilitar la operación corporativa. Se ha publicado que el propio David Cameron fue en tiempos "amigo y confidente" del joven Murdoch, pero hoy el primer ministro se esfuerza por hacer ver que le ha retirado sus simpatías. De su ministro de Cultura ha dicho que "cuenta con su total confianza" y de James Murdoch, que "tiene preguntas que responder ante el Parlamento". Para muchos analistas, ha sido la pérdida de apoyo institucional lo que ha precipitado las sucesivas dimisiones de Murdoch tanto de BSkyB como de News International.

La pregunta que todos se hacen es quién tomará el timón del holding si las dos generaciones Murdoch son procesadas judicialmente. La mayoría de analistas apuntaban hace meses a Chase Carey, y el propio Rupert lo invistió sucesor ejecutivo el año pasado, asegurando que era "su socio" en la dirección. Pero en esa misma intervención anunció que su hijo James contaba "con su total confianza", y a nadie se le escapó que designar al primero era posicionar a su propio hijo -segundo de la oficina de Carey- en la línea sucesoria. El escándalo del phone hacking ha venido a frustrar la estrategia y muchos creen que el anciano, obsesionado con que los Murdoch no pierdan el control de News Corporation, podría revisar sus prioridades. Incluso se ha especulado con el regreso del hijo pródigo, Lachlan Murdoch, que abandonaría su dorado retiro en Australia para tomar las riendas como improvisado consejero delegado -de momento ocupa un puesto poco menos que simbólico en la cúpula corporativa-. Sólo el tiempo dirá si los Murdoch, encarnados por uno u otro integrante, consiguen pasar de clan a dinastía y conservar así el poder ejecutivo de News Corporation. El tiempo y, claro está, la justicia. 

Es cinturón negro de karate, incondicional del hip hop y, según se dice, el nuevo habitante de la llamada mansión de los teleñecos -la famosa residencia neoyorquina Jim Henson, el creador de los muppets-. También es el tercer hombre más poderoso de News Corporation, uno de los imperios mediáticos más grandes del mundo, y el heredero de su jerarca, Rupert Murdoch.