ANTES DE REFINANCIAR SU DEUDA

Prisa ultima una inyección de fondos para afrontar sus problemas de caja

Tensiones de liquidez, falta de caja, problemas de tesorería… Más allá de los eufemismos, el Grupo Prisa necesita dinero para la gestión diaria. Y busca fórmulas

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Prisa ultima una inyección de fondos para afrontar sus problemas de caja

Tensiones de liquidez, falta de caja, problemas de tesorería… Más allá de los eufemismos, el Grupo Prisa necesita dinero para la gestión diaria. Y busca fórmulas a contrarreloj para inyectar fondos en la sociedad. Según ha podido saber El Confidencial por fuentes próximas a la compañía, son tres las opciones que tiene sobre la mesa. En primer lugar, una ampliación de capital pura y dura, aprovechando el bajo precio de la acción. En segundo, lograr financiación de los bancos para que los accionistas de referencia ejecuten los warrants que les concedía la operación de Liberty. Y, finalmente, que Nicolas Berggruen y Martin E. Franklin, sponsors de la sociedad americana, asuman esa financiación, lo que diluiría aún más a los históricos.

La opción más novedosa es la que pasa por alentar a los nombres ilustres de Prisa a que ejecuten sus opciones sobre acciones, decisión que pueden demorar hasta el año 2014. Los gestores de la compañía se lo pondrían fácil: negociarían con la banca la financiación, cuya garantía sería las propias acciones de la sociedad. ¿Problema? Que si los accionistas históricos no pueden devolver el dinero a las entidades financieras –y muchos ya cuentan con no poder-, éstas pasarían al accionariado de Prisa. La principal ventaja es que los minoritarios no se diluyen. Sería una vía para que entrara dinero fresco en la casa, en línea con los entre 150 y 200 millones a que aspira la compañía. También facilitaría la reestructuración de una deuda próxima a las 3.200 millones.

Y es que la ejecución de los warrants no está suponiendo el flujo de efectivo que esperaba el Grupo Prisa. La transacción con Liberty incluía una ampliación de capital por la que los accionistas accedían a un warrant (contrato que da derecho a comprar a un precio concreto en una fecha futura) para suscribir a un precio de dos euros 1,1 nuevos títulos de la empresa por cada acción que tuvieran en su poder. Se prevé emitir más de 241 millones de acciones si se cubren todos los derechos comprometidos e ingresar 482 millones de euros. A día de hoy, ni siquiera se ha llegado al millón de warrants ejecutados. Los 881.566 canjeados apenas han aportado 1,76 millones de euros. No ayuda que la acción evolucione a 0,90 euros.

La familia Polanco, en el punto de mira

Los primeros que están en el foco son los Polanco. “Hemos tomado la decisión de proceder cuanto antes al ejercicio de los warrants (...) a fin de facilitar la entrada de nuevo dinero en la empresa sin diluir a los accionistas actuales”, aseguraba el presidente, Ignacio Polanco, en la última Junta General de Accionistas. Ellos son los que tienen que hacer el principal desembolso, con una inversión superior a los 340 millones de euros. También se pone en un brete a los accionistas englobados en las sociedades de cabecera de Prisa, como Promotora de Publicaciones o Zucin, que canaliza los intereses de los descendientes de Pancho Pérez, socio de Jesús de Polanco.

El propio consejero delegado, Juan Luis Cebrián, es consciente de la necesidad de hacer caja y reforzar los fondos propios. Lo dejaba claro en la citada Junta, celebrada en junio. “Creemos que el mejor camino para aumentar el capital de la compañía es el ejercicio temprano de los warrants, un 70% de los cuales está en manos del tradicional accionista de referencia (…) También desde la compañía estamos trabajando en fórmulas que permitan imaginar que el resto de warrants serán ejercidos en un plazo relativamente corto”, aseguraba. Entonces planteaba la venta de activos no estratégicos por valor de 500 millones de euros y la emisión de deuda no bancaria por valor de otros 500. Las medidas a adoptar deberían estar listas para el Consejo de Administración que tendrá lugar a finales de octubre.

La ampliación de capital es una posibilidad que también se contempla. Sobre todo teniendo en cuenta la cotización de la firma, que apenas vale en bolsa 400 millones de euros. “La compañía apenas capitaliza una vez el ebitda. Puede haber gente interesada en cubrir la ampliación a ese precio”, explican fuentes internas de la empresa. La tercera alternativa cuenta con Berggruen y Franklin, a los que se trasladaría la financiación de los warrants y podrían acceder a esas nuevas acciones. “Lo harían a título personal. Ganarían peso en detrimento de los accionistas de toda la vida”, se añade. Ambos empresarios eran la cabeza visible de Liberty, sociedad que inyectó 650 millones en Prisa, a costa de que la familia Polanco perdiera la mayoría.

Como publicó El Confidencial, la realidad financiera del grupo sigue deteriorándose pese al proceso de desinversión llevado a cabo en los últimos meses. Según los resultados del primer semestre del año, el cash flow operativo del grupo se quedaba en apenas 11 millones de euros tras reducir las variaciones de capital circulante los 220 millones de ebitda (beneficio antes de intereses, impuestos, amortizaciones y depreciaciones). Este diario ya reveló en julio que la compañía acumulaba retrasos salariares correspondientes al mes de junio en varias de sus divisiones, ya fuera por el pago de una extra o la propia mensualidad. “La gestión de circulante es la principal obsesión de la cúpula directiva”, se apuntaba desde un banco internacional.

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