CON LA SUCESIÓN DEL CONSEJERO DELEGADO EN EL HORIZONTE

Fernando Abril-Martorell deja Credit Suisse para convertirse en el 'número dos' del Grupo Prisa

Tiempos de mudanza en Prisa con la llegada de Liberty. Fernando Abril-Martorell, 48, actual presidente del banco de negocios Credit Suisse en España, asumirá la dirección general financiera del grupo,

Foto: Fernando Abril-Martorell deja Credit Suisse para convertirse en el 'número dos' del Grupo Prisa
Fernando Abril-Martorell deja Credit Suisse para convertirse en el 'número dos' del Grupo Prisa
Tiempos de mudanza en Prisa con la llegada de Liberty. Fernando Abril-Martorell, 48, actual presidente del banco de negocios Credit Suisse en España, asumirá la dirección general financiera del grupo, tras aceptar la oferta que le ha sido formulada por el consejero delegado, Juan Luis Cebrián. El puesto le convertirá en número dos de Prisa, justo por debajo del propio Cebrián, puesto desde el que acometerá el saneamiento de las precarias finanzas del grupo. Fuentes internas de la compañía dan por sentado que ese nombramiento le abre las puertas para convertirse en primer ejecutivo de la empresa a medio plazo, cuando venza el contrato del actual hombre fuerte del grupo mediático. 

Abril-Martorell, ex consejero delegado de Telefónica, cumplirá en agosto seis años como cabeza visible para España y Portugal de Credit Suisse, donde también ha afrontado una importante reorganización. Su designación no sólo cumpliría las expectativas de los nuevos compañeros de viaje de la familia Polanco (las firmas de inversión hasta ahora integradas en Liberty o la teleco de César Alierta), sino del sistema financiero y los bancos acreedores de la compañía, que verían cubiertas las carencias de gestión que en los últimos años ha arrastrado el grupo de medios. Según ha podido saber este diario, Cebrián formuló la oferta a Abril-Martorell a finales del año pasado. Aunque la operación no está cerrada al 100%, el banquero estaría actualmente cerrando los flecos de su salida del banco de inversión.

Como ha publicado El Confidencial, Prisa prepara un duro plan de reestructuración, que supondrá la salida de 3.000 personas, el cierre de los proyectos que pierdan dinero y la optimización de la estructura de costes de la compañía. Según anunció el propio Cebrián en una reunión con analistas a finales de noviembre, se habrían reservado 95 millones de euros para acometer este proceso. Además, el saneamiento de las finanzas de Prisa no ha hecho sino comenzar. De hecho, la deuda de la sociedad aún superará los 3.300 millones de euros cuando se complete todo el proceso de desinversiones comprometido.

La inyección de capital de Liberty, sumada a la venta de un participación de Media Capital, de un 25% de Santillana, de un 44% de Digital+ y el 100% de Cuatro, reportará a la compañía unos 1.960 millones de euros. Adecuado para lograr el plácet de los bancos para la refinanciación de la deuda hasta 2013, pero insuficiente para liquidar el problema. Los gestores de Liberty ya dejaron claro, incluso antes de ser accionistas de la compañía, que en un año revisarán la evolución del grupo y decidirán si hay que vender más activos. Sin ir más lejos, en doce meses cumple el lock-up impuesto a la participación del 17,3% que Prisa tiene en Telecinco. No cabe duda de que Abril-Martorell habla el mismo idioma que la nueva aristocracia financiera que ha tomado el Consejo de Prisa.

Más complejo es calcular los tiempos para su entronización en la compañía, si es que primero logra llevar a buen puerto el plan de reestructuración. Cebrián ha negociado con Liberty su permanencia en el cargo durante al menos tres años. Según la información remitida en su día por Prisa al regulador estadounidense (SEC), el acuerdo entre los fondos americanos y el grupo de medios español estaba condicionado a que la compañía alcanzara un acuerdo laboral con el actual consejero delegado. “Este acuerdo laboral será de un plazo no inferior a tres años y contemplará otras condiciones pactadas de mutuo acuerdo entre Prisa y Cebrián”, subrayaba la nota.

Vivir en Nueva York

Sin embargo, fuentes del entorno del actual primer ejecutivo de Prisa no descartan que adelante su salida. O que se la adelanten. “Por lo pronto, él ya ha decidido que se irá a vivir a Nueva York, donde reside su esposa”, aseguran. Claro que si son los fondos de Liberty quienes fuerzan su salida, tendrán que hacer frente a una importante penalización. El contrato con Cebrián contempla una retribución de hasta nueve millones de euros año si cumple la hoja de ruta que le marque Liberty. Un salario, eso sí, en que el fijo apenas constituye un 20% y en el que el resto es variable en función de objetivos.

En una entrevista con The Guardian, el consejero delegado dejaba claro que su salida de la compañía está concertada. “Necesitamos un cambio importante en la gestión -aseguraba Cebrián, que el 30 de octubre pasado cumplió 66 años-. Yo puedo poner en marcha la mayor parte. El final del cambio es cambiarme a mí. Ese es el pacto”. Fuentes financieras ya insistían entonces en que la gestión sería vital en la Prisa posterior al acuerdo con Liberty, con los nuevos inversores enfocados en impulsar la estrategia empresarial para sacar rendimiento a una inversión poco altruista. Los movimientos en la cúpula de la compañía en los últimos tiempos han ido en línea con la internacionalización de la compañía. Sin ir más lejos, el pasado viernes se anunciaba el nombramiento de Stephen Dove, ex Google, como director general del área digital. La pregunta es cuánto aguantará el actual consejero delegado en esa estructura globalizada.

Los accionistas de Prisa daban luz verde el pasado 27 de diciembre a una ampliación de capital por la que los inversores de la sociedad americana Liberty Acquisition Holdings Corp. pasaban a ser accionistas de la compañía. Los Polanco perdían la mayoría, pero a cambio obtenían 650 millones de euros con los que complacer a la banca. El nuevo Consejo de Administración formado al abrigo de la nueva estructura accionarial revelaba un clara ‘despolanquización’ de la empresa. A históricos como Alfonso López Casas o Adolfo Valero les relevaban ejecutivos de hedge funds integrados en Liberty como Emmanuel Román o los propios sponsor de la sociedad americana, Nicolas Berggruen y Martin E. Franklin. Todo un símbolo del final de una era.
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