FALLECE EN MADRID 'PANCHO' PÉREZ GONZÁLEZ

Prisa pierde al cofundador de Santillana, el embrión del imperio de los Polanco

Argentino, hijo de españoles emigrados, Francisco Pérez González, más conocido como Pancho Pérez, falleció ayer en Madrid a los 84 años de edad. La figura del

Foto: Prisa pierde al cofundador de Santillana, el embrión del imperio de los Polanco
Prisa pierde al cofundador de Santillana, el embrión del imperio de los Polanco

Argentino, hijo de españoles emigrados, Francisco Pérez González, más conocido como Pancho Pérez, falleció ayer en Madrid a los 84 años de edad. La figura del que fuera socio de Jesús Polanco, con el que creó la editorial de libros de texto Santillana a finales de los años 50, permaneció siempre en un segundo plano, discreto, eclipsada por la de su otra mitad empresarial. Casado con Celia Arauna, con la que tuvo cinco hijos (Pancho, Celina, Oliva, Jorge y Borja) y de la que enviudó en 1996, el empresario vivió sus últimos años vinculado sentimentalmente con la diseñadora madrileña Rosa Bernal.

Hombre sencillo que gozó de muchas simpatías dentro y fuera de Prisa, fue pieza clave del imperio que se construyó a lo largo de los 50 años de relación que mantuvo con Polanco, que falleció en 2007. Mientras el personalísimo y determinación de su socio marcaron la línea para abordar y desarrollar las distintas áreas de negocio del grupo, la cordialidad de Pancho Pérez, más leído y con mejores formas que su socio, hizo que no acumulara una nómina de agraviados como Don Jesús, hasta el punto de que alguno de sus compañeros y antiguo accionista de su grupo se refiriera a él como "lo único que se salva de aquella casa".

El papel de Pancho Perez, junto al de Polanco, obviamente, fue fundamental para el éxito inicial de Santillana. Juntos dieron forma a la editorial de libros de texto durante la década de los 60, hasta que llegó su golpe de suerte o fortuna diez años después, cuando la enciclopedia despareció y la recién nacida EGB impuso un la creación de un libro por asignatura. Supieron estar en el momento adecuado en el lugar preciso, después de conocer y trabajarse, para el buen futuro de su causa, a Eduardo Diez Hochleitner, el responsable del Ministerio de Educación y Cultura que contribuyó a su despegue.

A pesar del buen hacer, España no era mercado suficiente. El mundo hispano hablante era su destino. Juntos dieron el salto a Colombia para llevar sus libros de texto a todo el continente Sudamericano. La buena marcha del negocio de los libros de texto permitió asumir una ola de compras de editoriales de diverso tipo -Alfaguara, Taurus, Aguilar, Mangold, Diagonal, Altea, Asuri…- para dar forma a lo que resultaría siendo el Grupo Santillana. Uno ponía  las relaciones, es decir, Polanco, y el otro, Pérez, dotaba de contenido intelectual a las nuevas empresas constituidas.

La complicidad de la pareja Polanco-Pérez se consolidó a lo largo de los 70. Uno de lo sellos que fundaron en esa época -Timón- serviría para dar nombre en los ochenta al Grupo Timón, el holding del que colgarían todos los negocios en común del ya emergente emporio editorial y de medios. Y como siempre, el accionariado del grupo reflejaba la relación de poder existente. A través de Rucandio, Jesús Polanco controlaba el 54% del grupo, mientras que desde la instrumental Zucin, Pancho Pérez poseía un 31,5% del holding desde el que controlaban Prisa y Santillana.

A la sombra de Polanco

A lomos siempre del caballo que dirigía Jesús Polanco, la fortuna y poder que amasaron a través del negocio editorial y de medios estuvo siempre por encima de cualquier régimen político. Supieron trabajar con dictaduras y reconvertirse a los tiempos de la democracia. Precisamente, convirtieron al diario El País en el referente del progresismo en plena transición, supieron ganarse el favor y simpatía del felipismo durante 13 años, con los que consolidaron su imperio e irrumpieron en el mercado audiovisual, y salieron ilesos de los ocho años de aznarato, a pesar de los envites de la Agencia Tributaria o del Caso Sogecable.

El papel secundario de Pancho quedó de manifiesto tras la muerte del propio Polanco, punto de inflexión a partir del cual, paralelamente, comenzó el declive económico de Prisa. Dada su avanzada edad, el eterno número dos no estaba en condiciones de asumir el vacío de liderazgo. Ese papel recayó, paradójicamente, en Juan Luis Cebrián, consejero delegado plenipotenciario, que ha sido el encargado de vender el grupo a un grupo de inversores de Nueva York agrupados bajo la firma Liberty. Cualquiera que pueda ser el destino del grupo, Francisco Pérez fue protagonista de sus mejores años.

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