NO HABRÁ AYUDAS DIRECTAS

De la Vega ofrece a los periódicos un 'miniplan' para salir de la crisis

El Gobierno trabaja en un plan de ayudas a la prensa. Eso sí, será un miniplan, ni mucho menos un intento de rescate y muy lejos

Foto: De la Vega ofrece a los periódicos un 'miniplan' para salir de la crisis
De la Vega ofrece a los periódicos un 'miniplan' para salir de la crisis

El Gobierno trabaja en un plan de ayudas a la prensa. Eso sí, será un miniplan, ni mucho menos un intento de rescate y muy lejos de la apuesta de Nicolas Sarkozy en Francia, que destinará 600 millones al sector. Al menos ese planteamiento de mínimos es el que trasladó la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, a Pilar de Yarza, presidenta de la Asociación de Editores de Diarios Españoles (AEDE), con quien se reunió el pasado martes. De la Vega dejó claro en ese encuentro que no se contemplan ayudas directas, vía un aumento específico de la publicidad institucional, ni fiscales, vía reducción del IVA a un tipo mínimo. “Esa medida requeriría un consenso a nivel europeo”, le explicó.

Según ha podido saber El Confidencial de fuentes de toda solvencia, el Ejecutivo trabaja en contenidos más light, como medidas para favorecer el fomento de la lectura de diarios –reforzando el convenio ya existente-, así como en otras de apoyo a los quioscos, sobre todo para su renovación tecnológica. Asimismo, se pretende que Correos haga un esfuerzo en el caso de las tarifas postales para las suscripciones. De la Vega explicó a Yarza que el principal problema para implementar un plan integral es la variedad de ayudas a la prensa que ya contemplan las diferentes comunidades autónomas.

De hecho, matizó que ya hay autonomías, como la  catalana, que recogen medidas incluidas en el plan de Sarkozy, como ayudas a los puntos de impresión o a la digitalización de los fondos. También la subvención de suscripciones por espacio de un año cuando se cumplan los 18 años. “De la Vega intentó que las empresas periodísticas comprendan la dificultad de implementar un plan integral como el de Francia, que es un país mucho más centralizado. Explicó que el Gobierno tiene que limitarse a medidas sobre las que tiene competencia. Por eso lo que se van a poner sobre la mesa son medidas puntuales”, aseguran estas fuentes.

De la Vega acordó con la presidenta de AEDE trabajar con un calendario que permita que en mayo, o en su defecto antes del verano, pueda escenificarse un acuerdo con la presencia de los principales editores y el propio Rodríguez Zapatero. “Se trata de que al menos se pongan en marcha estas medidas más urgentes, lo que no impide que se siga negociando para que puedan adoptarse otras medidas más estructurales andando el tiempo”, exponen.

Fin de las hostilidades

Lo que sí parece que consiguió la vicepresidenta es reconducir el malestar de los editores con el Gobierno. Primero, con el presidente Zapatero, que despachó el pasado 12 de marzo una carta en la que la AEDE le solicitaba un encuentro para explicarle las dificultades que atraviesa la prensa remitiéndole a la Secretaría de Estado de Comunicación. Era ésta la que, según la misiva, debía canalizar “el tratamiento conjunto y las posibles respuestas que mediante esta vía puedan encontrarse a estos problemas”. Los editores se sintieron desairados y no entendieron que se les enviara a una Secretaría de Estado con quien hasta ahora no han tenido interlocución alguna.

Dicho esto, el primer enfado de los editores no era con Zapatero, sino con la propia De la Vega. Por eso se envió la carta a Zapatero tras las conversaciones mantenidas por los Javier Godó (La Vanguardia), José Manuel Vargas (Vocento), Juan Luis Cebrián (Prisa) y Antonio Fernández Galiano (Unedisa) en el acto celebrado por la AEDE el 17 de febrero para celebrar su 30 aniversario. Y es que en julio pasado los editores ya se reunieron con la vicepresidenta. El problema es que esperaron sentados siete meses sin obtener contestación alguna por parte de la entonces mano derecha de Zapatero. Un silencio que consideran les legitimaba para dirigirse abiertamente al presidente.

En su encuentro del martes con Yarza, De la Vega justificó la tardanza por las peculiaridades del sistema autonómico español y los problemas para recabar el conjunto de las ayudas que ya otorgan las diferentes autonomías. Además, la vicepresidenta también hizo hincapié en que el Gobierno no destinará subvenciones a empresas que no mantengan el empleo. Y en ese sentido el sector no puede sacar pecho. Sí se comprometió a estudiar la actuación de las empresas papeleras, que han recibido ayudas y, sin embargo, han subido un 10% el precio del papel.

Aunque fuentes de alguno de los medios afectados hablan de “un plan a la francesa mucho más light”, lo cierto es que ambas iniciativas no son comparables. El presidente francés apostó por duplicar la inversión publicitaria del Estado en prensa escrita, así como por otorgar beneficios fiscales a la distribución, tanto a las empresas encargadas del reparto a domicilio como a los quiosqueros. También se compromete a contribuir económicamente al proceso de reconversión industrial y, para facilitar la capitalización de las empresas editora, a otorgar beneficios fiscales a las donaciones y facilitar la entrada de capitales extranjeros en las empresas periodísticas.

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