"Mis palabras se sacaron de contexto y sólo buscaba justicia para las víctimas del 11-M"

La mejor defensa es un buen ataque y, siguiendo esta máxima, el periodista Federico Jiménez Losantos ha tratado de convertir el juicio que afronta por injurias

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"Mis palabras se sacaron de contexto y sólo buscaba justicia para las víctimas del 11-M"

La mejor defensa es un buen ataque y, siguiendo esta máxima, el periodista Federico Jiménez Losantos ha tratado de convertir el juicio que afronta por injurias en una causa para demostrar que Alberto Ruiz-Gallardón es un “desleal” a su partido, y que obstaculizó la investigación de la masacre del 11-M. Una vez que Losantos aceptó a regañadientes la literalidad de frases pronunciadas en su programa de la COPE dirigidas al alcalde de Madrid, como “farsante redomado”, “tan redomadamente traidor al partido” o “tú eres un estorbo, una calamidad, un obstáculo para averiguar el 11-M”, la estrategia de la defensa se ha basado en justificar estas afirmaciones probando que se ajustan a la verdad. “Buscaba justicia para las víctimas del 11-M”, alegó el periodista, que reprochó a Gallardón que hubiera animado a pasar página tras el atentado, alineándose con “las tesis del PSOE y del grupo Prisa”, en lugar de con el Partido Popular.

Jiménez Losantos quiso aprovechar su presencia en los juzgados para protagonizar una peculiar revisión del juicio sobre el 11-M, de modo que, para explicar por qué había acusado a Gallardón de participar en un “mecanismo abyecto” de ocultación de pruebas, arremetió contra el magistrado Javier Gómez Bermúdez, a quien criticó no haber investigado antes de dictar sentencia ese supuesto encubrimiento: “Es decir, había la convicción de que había manipulación de pruebas y la había al más alto nivel”. En un tono sentimental, el periodista aseguró que las víctimas del atentado islamista se dirigían a él, “porque éramos los únicos que les hacían caso”. “Su última esperanza era que el PP pidiera justicia y temían que Gallardón arrastrara al PP a las posiciones del PSOE”, aseguró Losantos.

La estrategia de la defensa pasó también por convencer al tribunal de que Gallardón se merecía el calificativo de traidor. Aunque la jueza Inmaculada Iglesias cortó en diversas ocasiones esta tentativa, recordando que el sumario no versaba sobre la vida política de Gallardón, Losantos recurrió a unas declaraciones atribuidas a José María Aznar, recogidas por Pedro J. Ramírez en su libro Amarga Victoria, en las que afirmaba que Gallardón se había comportado con “deslealtad”.

Por su parte, el alcalde de Madrid sostuvo que las manifestaciones de Losantos habían sido “lo más grave e injurioso que había vivido”, y que le habían “ofendido profundamente”. No obstante, pese a ser la parte perjudicada, Gallardón pareció en algunos momentos el acusado, al ser interrogado duramente por la abogada del periodista. Así, el alcalde tuvo que manifestar en varias ocasiones que sí apoyó la investigación del 11-M, que respaldó la línea de su partido político, y hasta tuvo que relatar cómo estuvo al lado de las víctimas en el tanatorio improvisado tras los atentados. Losantos quiso amargar la mañana a Gallardón, quien tuvo incluso que leer directamente del libro de Pedro J. las opiniones que Aznar le había dedicado, al comienzo de su declaración.

Gallardón, “un verso suelto”

El resto de testigos de la mañana, José Francisco Alcaraz, de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT); Eduardo Zaplana, y los periodistas Pedro J. Ramírez, José Alejandro Vara y Luis Herrero contribuyeron a dar forma a la táctica de Losantos. Alcaráz afirmó que la recomendación de Gallardón al PP para no centrar la estrategia de oposición en el 11-M habían causado “malestar” entre las víctimas e insistió en que existen “interrogantes” sobre el atentado. Pedro J. respaldó la teoría de Losantos señalando que Gallardón era “un verso suelto en el PP”. El director de El Mundo menoscabó la figura del alcalde recordando que se opuso a la investigación del caso GAL y que participó en el secuestro judicial de la revista Cambio 16 cuando militaba en Alianza Popular. Asimismo, Pedro J. aseguró que las víctimas interpretaron las palabras de Gallardón sobre el 11-M como una forma de pasar por encima de ellas. Luis Herrero, que en su momento intentó mediar entre Losantos y Gallardón, apuntó que al alcalde le convenía políticamente aparecer como enemigo del periodista de la Cope, e incidió en que la posición de Gallardón había entrado en contradicción con las de la AVT.

Pasado el mediodía compareció el ex portavoz del Grupo Parlamentario Popular, Eduardo Zaplana, uno de los testigos que más expectación había levantado entre las decenas de medios de comunicación que están cubriendo el juicio. Zaplana, fiel a su estilo, entró a la sala con una mano en el bolsillo y se plantó ante el tribunal en posición de cowboy. Tan seguro estaba de su notoriedad que olvidó el DNI para acreditar su identidad. Después, esquivó todas las preguntas con su experiencia en infinidad de escaramuzas parlamentarias, evitando declarar contra Gallardón. Sin embargo, reivindicó la línea del PP en la pasada legislatura sobre el 11-M, y afirmó que Gallardón estaba al tanto de la estrategia, ya que participaba en las reuniones de dirección de los lunes, conocidas como maitines.

Así, con el juicio más pendiente de cuestiones políticas que de las supuestas injurias e insultos lanzados por Losantos desde la radio, se levantó la sesión, a la espera de que durante la tarde, Esperanza Aguirre, Ángel Acebes e Ignacio González, vicepresidente de la Comunidad de Madrid, testifiquen a favor del periodista de la Cope.

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