El reparto de las licencias de canales televisivos ha puesto los pelos de punta a los principales grupos mediáticos del país y ha hecho cundir nervios en todos los despachos. Uno de los que ya da por seguro un lugar en el espacio televisivo es el Grupo Z

En la cúpula de este grupo se da por hecha la concesión de un canal televisivo y ha puesto en marcha toda una maquinaria para enfrentarse

En la cúpula de este grupo se da por hecha la concesión de un canal televisivo y ha puesto en marcha toda una maquinaria para enfrentarse a la situación. La preparación comenzó antes de las Navidades, con la contratación de Rafael Nadal, antiguo subdirector de El Periódico de Catalunya, conocedor del medio y, además, hermano del consejero de Política Territorial y Obras Públicas y Portavoz del Gobierno catalán, Joaquim Nadal.

Para apuntalar la división audiovisual, el Grupo firmó recientemente un crédito sindicado de 100 millones de euros con los que hacer frente al reto de “construir” un nuevo canal televisivo. Junto a estas iniciativas, la cúpula de Zeta ha iniciado una política de “amortización” de empleos para “adelgazar” los gastos corrientes del grupo, llegando a acuerdos pactados con empleados diversos y ofreciendo incentivos y prejubilaciones a otros con el fin de que se desvinculen de las empresas del grupo.

La intención de los gestores de Zeta, según fuentes cercanas a la dirección, es recortar los gastos corrientes en unos tres millones de euros, que pasarían a reforzar los medios disponibles para la división audiovisual, que en estos momentos ha pasado a ser una cuestión prioritaria del grupo. Dentro de estos planes también se sitúa el próximo cierre de tres revistas del grupo, Fortuna Sports, MTV y MegaTop, con el consiguiente despido de diez personas.

No hay que olvidar que, cuando se concedieron los primeros canales televisivos a finales de los 80, el Grupo Zeta se quedó fuera del reparto. Su entonces presidente, Antonio Asensio, logró más tarde hacerse con un paquete importante del accionariado de Antena 3, hasta el punto de que fue nombrado presidente de la cadena.

Con la llegada del Partido Popular al poder, las presiones políticas terminaron por desalojar a Asensio de Antena 3, lo que, de rebote, produjo dos consecuencias inmediatas: la entrada de dinero en efectivo en Zeta (como consecuencia de la venta de las acciones); y el cese de la sangría que suponían las pérdidas del canal y que en buena medida eran sufragadas por el grupo.

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