La preocupación de la población por la salud se ha incrementado en los últimos años. La prueba de ello es la gran cantidad de personas que han incorporado varios hábitos sanos a su rutina cotidiana, como el ejercicio físico o la alimentación sana. Sin embargo, existe cierta resistencia a renunciar a prácticas perjudiciales para nuestra integridad.
En este sentido, el consumo extendido de ciertas sustancias contribuye a que nuestra forma física no esté en su nivel más optimizado. Además, un contacto excesivo con las mismas en el presente puede traducirse en el desarrollo de diversas dolencias y afecciones que puedan suponer un problema de graves dimensiones en el futuro. El tabaco es un buen ejemplo de ello.
Si bien las advertencias de los riesgos que presentan para el organismo llevan advirtiéndose desde hace décadas, muchos usuarios no son conscientes del riesgo al que se exponen con cada calada. Es por ello que profesionales sanitarios como el cirujano cardiaco Jeremy London siguen concienciando de sus efectos en redes sociales. “Fumar podría ser lo peor que puedes hacer para tu cuerpo", asegura.
Graves y diversas consecuencias
El médico comenta en una de sus últimas publicaciones en Instagram el peligro que supone el consumo de tabaco para numerosas partes de nuestro organismo. Sin embargo, advierte que el mayor de los problemas no viene únicamente de la nicotina en la composición de los cigarrillos. Es la propia combustión de los mismos la que es fuente de diferentes incidencias.
“Los carcinógenos dañan directamente el ADN. Mutan genes clave y provocan cáncer de pulmón, vejiga, páncreas y esófago. Esta es la mayor amenaza. Estrés oxidativo. Los radicales libres atacan los vasos, provocando inflamación, acumulación de placa, ataques cardiacos y accidentes cerebrovasculares”, puntualiza el cirujano en el vídeo.
Por supuesto, no se olvida de otros efectos, como los generados por el alquitrán, en los que las vías respiratorias se dañan por la inflamación, lo que supone una pérdida progresiva de nuestra función pulmonar, así como las consecuencias del monóxido de carbono, disminuyendo el oxígeno y sobrecargando el corazón. Es por ello que su consumo se desaconseja de manera rotunda.
La preocupación de la población por la salud se ha incrementado en los últimos años. La prueba de ello es la gran cantidad de personas que han incorporado varios hábitos sanos a su rutina cotidiana, como el ejercicio físico o la alimentación sana. Sin embargo, existe cierta resistencia a renunciar a prácticas perjudiciales para nuestra integridad.