Es noticia
Síndrome de la canción atascada: por qué tu cerebro entra en bucle con la música
  1. Bienestar
SALUD SIN MITOS

Síndrome de la canción atascada: por qué tu cerebro entra en bucle con la música

El experimentar un bucle musical en la mente que se repite sin que intervenga la voluntad se debe, principalmente, a la necesidad del cerebro de repetir patrones. Casi siempre es inocua y tal como viene, se va. Hablamos con un experto sobre ello

Foto: Foto: iStock.
Foto: iStock.

A todos nos ha pasado alguna o varias veces: tener en la cabeza de forma continua o machaconamente un estribillo o fragmento de determinada canción que la mente repite al margen de nuestra voluntad.

Esta situación, conocida como ‘canción atascada', tiene una denominación en psicología: imagen musical involuntaria, “y a veces también se llama ‘gusano musical’ (o earworn en inglés), pero independientemente del nombre, se trata de un fenómeno muy común y normal”, comenta el doctor Sergio Benavente López, jefe del Servicio de Psiquiatría de Hospital Universitario Infanta Elena.

Pero, ¿por qué se instala esa música de una forma tan contundente en la cabeza sin que uno desee que lo haga? La respuesta está en la estructura cerebral, tal y como explica el especialista: “Nuestro cerebro está especialmente diseñado para detectar, aprender y repetir patrones, y la música es un patrón casi perfecto, porque tiene ritmo, repetición, estructura y una enorme repercusión emocional”.

Foto: envejecimiento-neuronal-cuando-preocuparse-bra

Debido a esto, como apunta Benavente, es frecuente oír a personas decir “a mí la música me transporta a otro lugar” o “la música cambia mucho mis emociones”, algo que es parte de la ‘magia’ de este arte. “Cuando escuchamos una melodía sencilla, repetitiva o inacabada, como puede ser un estribillo, el cerebro tiende a crear un bucle y repetirlo de forma automática, incluso sin que lo queramos”.

“En ello influye lo que sentimos al escucharla”, indica el doctor. “Muchas veces, la canción se asocia a un estado emocional, a un recuerdo o a un contexto concreto, como un anuncio, una película, un momento agradable…, lo que facilita que se reactive más tarde, al volver a experimentar un estado emocional similar, sin que seamos conscientes del motivo”.

Con música, sí; con otros sonidos, no

Una peculiaridad de este síndrome es que es exclusivo de las piezas musicales, ya que no se produce con otro tipo de sonidos. Según Sergio Benavente, esto es debido a que la música no es solo un sonido, sino que se trata de una experiencia cognitiva y emocional compleja.

“A diferencia del ruido ambiental, la música activa varias áreas del cerebro al mismo tiempo, concretamente las relacionadas con el lenguaje, la memoria, la emoción y el movimiento. De hecho, el cerebro procesa la música de forma parecida a como procesa el lenguaje, anticipando lo que viene después. Por otro lado, muchas canciones están diseñadas precisamente para ser memorables, con ritmos simples, frases cortas, repeticiones frecuentes… Todo esto hace que el cerebro las ensaye internamente, incluso en silencio. Por eso, no solemos quedarnos enganchados al sonido de un coche o de un microondas, pero sí a un estribillo”.

Otro dato curioso es que hay personas más propensas a ‘engancharse’ a una melodía. “Hay gente a la que le pasa de vez en cuando y ni se entera, mientras que otras personas lo viven con más frecuencia o con más intensidad. Se da más habitualmente en quienes tienen la mente muy activa, en personas que tienden a darle vueltas a las cosas o en momentos de cansancio y estrés, cuando el cerebro está más en automático y se cuela cualquier melodía”, dice el experto.

También influye el vínculo que se tenga con la música: está demostrado que les suele ocurrir más a quienes escuchan mucha música, tararean, tocan algún instrumento o se emocionan con facilidad con una canción.

Una experiencia 'inofensiva' (casi siempre)

Una buena noticia para los que experimentan este síndrome es que la mayoría de las veces es algo neutro o incluso agradable. “Incluso aunque se experimente con mucha frecuencia, es importante recordar que, por sí solo -y siempre que no suponga una molestia-, se trata de un fenómeno normal y muy común, no es una señal de enfermedad”, indica el doctor Benavente. Se produce de manera similar a un pensamiento pasajero.

“El problema aparece cuando deja de ser una curiosidad y se convierte en una molestia de verdad, en el sentido de que interfiere con la concentración, con el descanso o con la sensación de tener la mente tranquila”.

En algunas personas, puede generar ansiedad, sobre todo si aparece justo cuando se van a dormir o si lo viven como algo que no pueden controlar. De acuerdo con el psiquiatra, habría que empezar a preocuparse si este síndrome empieza a producir un malestar importante, si se vuelve muy persistente y repetitivo o si se acompaña de otros pensamientos obsesivos que produzcan ansiedad. “En este caso, sí sería recomendable consultarlo con un profesional”.

placeholder Dr. Sergio Benavente López, jefe del Servicio de Psiquiatría de Hospital Universitario Infanta Elena.
Dr. Sergio Benavente López, jefe del Servicio de Psiquiatría de Hospital Universitario Infanta Elena.

Respecto a qué se puede hacer para desengancharse de este bucle musical, el doctor Benavente aconseja tener en cuenta una cuestión clave. “Lo más importante es entender que cuanto más luchamos contra la canción, más se pega. Es lo típico que ocurre cuando intentas no pensar en algo y acabas pensándolo el doble”. En línea con esto, ofrece algunas pautas o trucos que pueden ser útiles.

“A veces ayuda escuchar la canción entera, porque el cerebro se queda enganchado justo en un fragmento, y es como si intentara cerrarlo una y otra vez”. En ocasiones, funciona mejor ocupar la mente con algo que realmente exija atención, “porque la melodía necesita un ‘hueco libre’ para repetirse, que se puede llenar con esa actividad”. También puede servir cambiar de estímulo, o poner otra música distinta.

Si se está experimentando este fenómeno coincidiendo con un periodo de estrés o de falta de sueño, cuidar el descanso y bajar el nivel de tensión puede ser la solución de fondo más efectiva. Y, otras veces, simplemente, lo mejor es aceptar que la canción estancada “está ahí” y no darle importancia, continuando con lo que se estaba haciendo. “Generalmente, cuando uno deja de pelearse con ella, se va sola al cabo de un rato”, concluye Sergio Benavente.

A todos nos ha pasado alguna o varias veces: tener en la cabeza de forma continua o machaconamente un estribillo o fragmento de determinada canción que la mente repite al margen de nuestra voluntad.

ECBrands
El redactor recomienda