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Lo que creemos saber (y lo que es) la radioterapia: más precisión y mayor tolerancia
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SALUD SIN MITOS

Lo que creemos saber (y lo que es) la radioterapia: más precisión y mayor tolerancia

Los actuales avances en el campo de la radioterapia permiten una aplicación más precisa y segura sobre el tumor, lo que se traduce en una disminución de los efectos secundarios y una mayor calidad de vida

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A pesar de ser uno de los tratamientos más eficaces frente al cáncer, alrededor de la radioterapia sigue habiendo una serie de temores o mitos, sobre todo en lo que se refiere a sus efectos secundarios, algo que queda ‘diluido’ en el escenario actual, en el que los avances conseguidos en este tratamiento permiten una aplicación más precisa, segura y con un impacto menor en la calidad de vida de los pacientes.

Así lo explica la doctora Aurora Rodríguez, jefa del Servicio de Oncología Radioterápica del Hospital Ruber Internacional, quien recuerda en qué consiste esta opción terapéutica. “Como su propio nombre indica, la radioterapia es el tratamiento que utiliza radiaciones ionizantes, solas o en combinación con otras terapias, para el tratamiento del cáncer, tanto de tumores primarios como de localizaciones metastásicas”.

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Aproximadamente el 50% de los pacientes con cáncer tiene indicación de radioterapia al menos una vez tras el diagnóstico, “y gracias a que los tratamientos oncológicos sistémicos y radioterápicos han avanzado notablemente en los últimos años, y a que la supervivencia de esta enfermedad es mayor, se ha aumentado la probabilidad de nuevas indicaciones en más de una ocasión (esto es, en retratamientos). De hecho, la avanzada tecnología disponible en los servicios de oncología radioterápica permite incluso volver a tratar zonas previamente irradiadas (reirradiaciones)”, señala la especialista.

Tres escenarios, muchos beneficios

Aurora Rodríguez describe los principales escenarios en los que se utiliza la radioterapia en el tratamiento del cáncer:

  • Como opción de tratamiento principal, curativo, cuando la radioterapia por sí sola es suficiente para controlar el tumor, como sucede en algunos tumores de próstata o de cabeza y cuello, entre otros. “Se puede usar de forma exclusiva y radical o en combinación con fármacos antineoplásicos, que ayudan a mejorar la sensibilidad de las células tumorales a la radiación”.
  • En otros casos, la radioterapia es complementaria a la cirugía. Se puede administrar antes de la intervención, para reducir el tamaño del tumor (radioterapia neoadyuvante) y facilitar la extirpación; o después, para disminuir el riesgo de reaparición del cáncer en el futuro (radioterapia adyuvante).
  • “Es también un tratamiento excelente para controlar síntomas derivados del avance de la enfermedad, como el dolor, cuadros obstructivos o el sangrado”.

“La evidencia científica, las nuevas indicaciones y los escenarios descritos sitúan el uso de la radioterapia en torno al 70% de los pacientes diagnosticados de cáncer. En este sentido, el mensaje más importante a transmitir es que la radioterapia cura”, apunta la experta, quien incide en que, si bien tradicionalmente su principal beneficio ha sido el control local del tumor, en la actualidad su impacto va más allá.

“Por un lado, aplicar dosis elevadas de radiación sobre la localización tumoral puede tener una respuesta a distancia (efecto abscopal); y, por otro, la combinación de tratamientos de quimioterapia, hormonoterapia e inmunoterapia, entre otros, con diferentes técnicas radioterápicas permite la curación de un gran número de tumores, conservando la función de los órganos”.

Efectos secundarios: locales, controlados y cada vez menores

En relación a la tolerancia a los tratamientos de radioterapia y sus posibles efectos colaterales, la doctora Rodríguez afirma que es algo que depende de la dosis de radiación recibida por los órganos o tejidos sanos situados alrededor del tumor. “Se trata, por tanto, de efectos locales (no generales), y son diferentes según la zona irradiada. Muchos efectos atribuidos erróneamente a la radioterapia no se producen si esa zona no ha sido tratada. La caída del cabello, por ejemplo, solo ocurre si se irradia el cuero cabelludo”, aclara la especialista.

Las técnicas más modernas han supuesto un avance importante en este sentido, ya que permiten conocer qué dosis reciben los pacientes y controlar que estas siempre están por debajo de la que toleran estos órganos. “Hoy día disponemos de tratamientos muy precisos, de gran exactitud y, lo más importante, seguros, lo que favorece que no se produzcan efectos severos o que alteren la calidad de vida de los pacientes de forma permanente”, apunta Aurora Rodríguez.

En cuanto al manejo de estos efectos secundarios, pueden ser de dos tipos, según su duración. “Los agudos, que se presentan durante el tratamiento o en los tres meses posteriores; y los tardíos, que se manifiestan a partir de esos tres meses”.

La doctora Rodríguez hace hincapié en que el seguimiento médico y de enfermería continuos, antes, durante y después de la radioterapia es esencial para prevenir, reducir y tratar los síntomas que pueden aparecer, siendo por tanto la principal estrategia de la que disponen los pacientes para prevenir y/o minimizar el impacto de estos efectos.

“En la primera consulta, tanto médica como de enfermería, se explican los cuidados que hay que tener antes y durante la radioterapia, con tratamiento de soporte o preventivo en algunas localizaciones. Seguir estas pautas y consejos permite disminuir algunos síntomas locales y completar los tratamientos sin interrupción, algo que es clave para obtener los mejores resultados oncológicos”.

Con la tecnología a favor

Además de seguir estas pautas generales y otras concretas, específicas de cada tumor (“por ejemplo, recomendamos el uso de cremas adecuadas en el caso del cáncer de mama para prevenir la aparición de dermatitis”, dice la experta), la otra herramienta para hacer frente a estos efectos es la tecnología más avanzada. Como destaca Aurora Rodríguez, permite optimizar cada vez más la ventana o índice terapéutico: “Más dosis en el tumor con los mínimos efectos sobre los tejidos sanos”.

Para la especialista, estas innovaciones tecnológicas, junto a la experiencia y calidad del equipo humano que integra los servicios de oncología radioterápica y física médica, favorecen que en este momento se pueda curar más y mejor. Asimismo, analiza los tres pilares en los que se apoyan los actuales avances en este tratamiento: mejor imagen médica, planificación altamente precisa y administración guiada por imagen.

“En cuanto a la imagen, nos hemos beneficiado de los avances en Radiodiagnóstico y Medicina Nuclear no solo para realizar una mejor estadificación de la enfermedad, sino también para una mejor adquisición de la imagen, lo que sirve para delimitar los volúmenes que se quieren tratar, protegerlos y planificar los tratamientos. Así, por ejemplo, se puede hacer una TC4D (tomografía computerizada en 4 dimensiones) para ver el movimiento de un tumor en el pulmón”, explica.

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Dra. Aurora Rodríguez, jefa del Servicio de Oncología Radioterápica del Hospital Ruber Internacional

Respecto a la planificación del tratamiento, la doctora Rodríguez pone de relieve la estrecha colaboración de los radiofísicos y dosimetristas del servicio de Física Médica, con los especialistas médicos, que permite modular la intensidad de dosis con haces estáticos (IMRT) o arcoterapia (VMAT), reduciendo la dosis de los órganos de alrededor al tiempo que se trata el tumor.

“Y en relación a los avances en el momento de la administración, la radioterapia guiada por imagen (IGRT) ofrece la posibilidad de comprobar, antes de la salida de la radiación, que todo lo planificado se corresponde con la realidad. Incluso ya es posible adaptar en cada sesión el tratamiento a las condiciones de ese mismo momento, gracias a la radioterapia adaptativa online”.

En este contexto, técnicas como la radioterapia estereotáctica cerebral y extracraneal (SRS/SBRT) y la radiocirugía robótica (CyberKnife), ofrecen ventajas tan importantes como máxima precisión, poca radiación sobre los tejidos colindantes y la sincronización de la radiación con el movimiento de la lesión.

“Concretamente, los tratamientos en CyberKnife se llevan a cabo en pocas sesiones (entre una y cinco), sin necesidad de cirugía, hospitalización ni anestesia, con dosis muy altas sobre el tumor y mínimas sobre los tejidos sanos de alrededor, consiguiendo resultados excepcionales”. Afirma la doctora Rodríguez y añade que “con estos tratamientos locales es posible retrasar el inicio de tratamientos sistémicos. Además, al acortar el número de sesiones, se reducen las visitas al hospital, lo que aumenta la calidad de vida de los pacientes”.

Asimismo, según la doctora Rodríguez, el potencial y los beneficios que aporta esta terapia hacen posible utilizarla en el abordaje de muchas enfermedades no cancerígenas, como los tumores benignos cerebrales y extracraneales (neurinomas), patología vascular (malformaciones arteriovenosas), patología funcional (neuralgia del trigémino) o patología osteoarticular (artrosis o fascitis plantar), entre otras muchas.

El Confidencial, en colaboración con Quirónsalud, presenta una serie de artículos con información práctica, consejos y recomendaciones para mejorar nuestra salud y bienestar. Si tienes alguna duda sobre esta temática o quieres más información, puedes contactar con el Hospital Ruber Internacional

A pesar de ser uno de los tratamientos más eficaces frente al cáncer, alrededor de la radioterapia sigue habiendo una serie de temores o mitos, sobre todo en lo que se refiere a sus efectos secundarios, algo que queda ‘diluido’ en el escenario actual, en el que los avances conseguidos en este tratamiento permiten una aplicación más precisa, segura y con un impacto menor en la calidad de vida de los pacientes.

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