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Hacia la cura operacional del mieloma múltiple: de la intervención precoz a las nuevas dianas terapéuticas
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NUEVO PARADIGMA EN ONCOHEMATOLOGÍA

Hacia la cura operacional del mieloma múltiple: de la intervención precoz a las nuevas dianas terapéuticas

La hematología vive una etapa disruptiva que permite aspirar a remisiones funcionales. La Dra. Mª Jesús Blanchard analiza cómo los últimos avances logran que los pacientes convivan con la enfermedad preservando una mayor calidad de vida

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Durante décadas, el mieloma múltiple se consideró una enfermedad inevitablemente mortal, pero hoy el objetivo clínico es la "cura operacional o funcional". Según explica Mª Jesús Blanchard, hematóloga del Hospital Universitario Ramón y Cajal, este estado se define como la "ausencia sostenida de progresión clínica y bioquímica de la enfermedad con una supervivencia libre de progresión comparable a la de la población general".

A diferencia de la remisión simple, la cura operacional "implica la negatividad sostenida de la enfermedad mínima residual siendo un concepto mucho más amplio que la remisión como tal que hace únicamente referencia a la respuesta de la enfermedad". Se trata, en esencia, de lograr periodos de remisión tan largos que la patología deje de impactar en la vida del paciente.

El gran indicador para predecir quiénes pueden alcanzar este estado es la Enfermedad Mínima Residual (EMR) negativa, que "impacta positivamente en la supervivencia libre de progresión y es aceptado por la FDA como una variable subrogada de supervivencia global por lo que es nuestro principal objetivo cuando iniciamos un nuevo esquema terapéutico", afirma la doctora.

Para lograr estos resultados, la medicina actual emplea los llamados cuadrupletes, una estrategia que combina cuatro fármacos de distintas familias para atacar el tumor simultáneamente desde cuatro ángulos diferentes. Gracias a este enfoque de ataque múltiple en la primera línea de tratamiento, se alcanzan tasas de EMR negativas del 75% en pacientes candidatos a trasplante. No obstante, Blanchard subraya que el requisito indispensable es la persistencia: “No solo es importante alcanzar una EMR negativa, sino mantenerla en el tiempo que es lo que realmente impacta en la supervivencia del paciente”.

El imperativo de la intervención temprana

Existe un consenso creciente sobre la importancia de actuar con las terapias más potentes desde la primera recaída para eliminar el mayor número de células tumorales antes de que muten. La Dra. Blanchard advierte sobre los riesgos de esperar: "A medida que un paciente sufre recaídas la probabilidad de controlar la enfermedad disminuye drásticamente, aumentando las resistencias clonales, y adquiriendo la enfermedad mayor agresividad".

Si se reservan las innovaciones para líneas avanzadas, las células adquieren alteraciones que las vuelven refractarias. Además, aumenta el riesgo de sufrir "comorbilidades, mayor probabilidad de deterioro orgánica y funcional y menor reserva medular lo que puede limitar muchas de las opciones terapéuticas disponibles".

La revolución del BCMA: biespecíficos y conjugados

La herramienta principal para lograr estas respuestas profundas son los nuevos tratamientos dirigidos, especialmente aquellos diseñados frente al receptor BCMA. Este antígeno es una proteína que se encuentra casi de forma exclusiva en las células plasmáticas (las que se vuelven cancerosas en el mieloma), funcionando como un "identificador" que permite a los fármacos atacar únicamente a las células enfermas.

Entre estos tratamientos destacan dos estrategias principales:

  • Anticuerpos biespecíficos: estos actúan como un "puente" de doble enganche. Según explica la especialista, "son capaces de unirse a un antígeno de la célula tumoral (como BCMA o GPRC5D) y por otor lado se unen al CD3 del linfocito T, activando su capacidad citotóxica y redirigiendo nuestro sistema inmune para contribuir a la muerte de la célula tumoral".
  • Anticuerpos conjugados: a diferencia de los anteriores, estos funcionan como un "caballo de Troya". El anticuerpo localiza el receptor BCMA en la célula cancesora y libera directamente en su interior una carga de fármaco citotóxico para destruirla, minimizando el daño de los tejidos sanos. "Supone un cambio en el mecanismo de acción y están demostrando (los anticuerpos conjugados en combinación) en los diferentes estudios realizados, presentar una alta tasa de respuestas, profundas y duraderas".

Aunque actualmente están indicados en pacientes altamente pretratados, Blanchard destaca que "se están llevando a cabo estudios en líneas más tempranas en combinación con resultados muy prometedores".

Más allá de la eficacia, el principal propósito es mejorar la calidad de vida. La inmunoterapia actual presenta menos toxicidad sistémica que la quimioterapia convencional, aunque Blanchard recuerda que tiene un "perfil de toxicidad tolerable y manejable pero que sin embargo es importante conocer, de cara a establecer las mejores estrategias de monitorización y prevención".

Mirando al futuro, el reto es que la cura operacional sea el estándar. Para ello, Blanchard apuesta por adaptar la terapia al riesgo biológico e incorporar estrategias para "evitar el sobretratamiento y reducir la toxicidad". Todo ello sin olvidar que "más allá del abordaje farmacológico, es importante un abordaje integral del paciente, con especial interés en un adecuado apoyo psicológico".

Durante décadas, el mieloma múltiple se consideró una enfermedad inevitablemente mortal, pero hoy el objetivo clínico es la "cura operacional o funcional". Según explica Mª Jesús Blanchard, hematóloga del Hospital Universitario Ramón y Cajal, este estado se define como la "ausencia sostenida de progresión clínica y bioquímica de la enfermedad con una supervivencia libre de progresión comparable a la de la población general".

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