¿Existe realmente la alergia al frío o es solo un mito?
Picor, ronchas, enrojecimiento… La presencia de estos síntomas en zonas de la piel expuestas a bajas temperaturas es un posible indicador de urticaria por frío, una afección cutánea cuyo manejo requiere medidas en la rutina diaria
Las bajas temperaturas pueden producir alteraciones en la piel de aquellas zonas que quedan expuestas a los efectos adversos de la climatología. Y una de las más típicas en este momento del año es lo que se conoce como ‘alergia al frío’, un problema que, en realidad, no es tal, como aclara la doctora Estefanía Quílez, especialista del Servicio de Alergología de Policlínica Gipuzkoa: “La llamada ‘alergia al frío’ no existe, sino que el término correcto sería urticaria por frío. Se trata de una reacción cutánea que se manifiesta principalmente con picor, enrojecimiento y habones (pequeñas ronchas) en las áreas de la piel que han estado expuestas a bajas temperaturas”.
El origen de esta afección se encuentra en las células de la piel de algunas personas, que tienen la peculiaridad de ser hipersensibles al frío: “Cuando estas células entran en contacto con temperaturas bajas, liberan mediadores químicos, que son los mismos que participan en otras reacciones alérgicas cutáneas. Esto provoca la aparición de ronchas, picor e inflamación localizada”.
Según explica la alergóloga, la urticaria por frío pertenece al grupo de las urticarias inducibles, que son aquellas provocadas por estímulos físicos específicos y, por tanto, las bajas temperaturas y/o el frío ambiental pueden no ser las únicas causas implicadas en su aparición.
En palabras de la especialista: “Además del frío, hay otros factores que pueden desencadenar una reacción similar, como la presión sobre la piel, el calor excesivo, el ejercicio físico intenso, la vibración o incluso el agua fría”.
En los casos en los que el frío es el principal factor desencadenante, la temperatura a partir de la cual puede desarrollarse esta urticaria depende de cada paciente: “No existe un umbral de temperatura universal que provoque la urticaria por frío. En algunas personas, la reacción puede aparecer incluso con temperaturas apenas frescas, mientras que otras necesitan un contacto prolongado con ambientes muy fríos”.
“Además -continúa la especialista- la duración de la exposición al frío es un factor que también influye, es decir, no es solo la temperatura, sino cuánto tiempo la piel permanece expuesta. Por eso, en este tipo de reacción alérgica, la prevención y la identificación de los límites personales resultan determinantes”.
Tipos de piel y zonas más proclives
Como ya ha comentado la doctora Quílez, los síntomas característicos de la urticaria por frío son picor intenso (prurito) y habones o ronchas que suelen ser evanescentes, es decir, que aparecen y desaparecen relativamente rápido. A veces también puede haber inflamación local.
“No afectan a toda la piel, sino que hay zonas más proclives a su aparición, dado que esta reacción alérgica afecta preferentemente a las áreas más expuestas, como manos, brazos, cara y piernas, especialmente cuando estas tienen una menor protección térmica o son más vulnerables a la pérdida de calor. También pueden aparecer síntomas en zonas en las que la piel es más fina o presenta una menor grasa subcutánea, debido a que retiene menos calor corporal”, apunta la alergóloga.
Respecto a si hay personas que sean más vulnerables que otras a esta reacción alérgica, Estefanía Quílez explica que no existen factores de riesgo claros que indiquen una mayor predisposición a desarrollar urticaria por frío: “Puede afectar a cualquier persona, aunque algunos estudios sugieren que suele aparecer en adultos jóvenes y en adolescentes”.
Cómo controlarlo
El diagnóstico de la urticaria por frío es principalmente clínico, basado en la historia médica del paciente y la observación directa de las lesiones en la piel. “También puede realizarse el ‘test con el cubito de hielo’, que consiste en aplicar frío durante unos minutos sobre una pequeña zona de la piel y observar si, al retirarlo, aparece enrojecimiento, hinchazón o una roncha”, comenta la experta.
La prevención de este tipo de reacción alérgica consiste principalmente en evitar la exposición directa al frío, “y, en casos conocidos, esto es, una vez confirmado el diagnóstico, se pueden tomar antihistamínicos preventivos antes de enfrentarse a situaciones de riesgo”, apunta la doctora Quílez.
En cuanto al tratamiento, se basa en la prevención y en el alivio de los síntomas, algo que implica adoptar una serie de medidas. La especialista concreta cuáles son:
- Evitar la exposición directa al frío siempre que sea posible
- Proteger la piel con ropa adecuada y abrigada: guantes, bufandas y gorros
- En caso de aparición de síntomas, se pueden utilizar antihistamínicos, que ayudan a reducir el prurito y la inflamación de la piel
Si bien es cierto que el margen de actuación que tienen las personas con urticaria por frío no es muy amplio, controlarla no suele implicar por lo general mayores dificultades, según confirma la alergóloga, quien destaca que estos pacientes habitualmente aprenden a adaptar sus actividades y planes en función de la temporada climatológica.
Asimismo, enumera cuáles son las precauciones y recomendaciones más importantes a adoptar en este sentido: "intentar no permanecer al aire libre cuando hace mucho frío, priorizar actividades en espacios cerrados, utilizar ropa térmica o llevar varias capas para mantener la temperatura corporal estable y, por último, preparar medicación antihistamínica si se espera una exposición prolongada al frío".
El Confidencial, en colaboración con Quirónsalud, presenta una serie de artículos con información práctica, consejos y recomendaciones para mejorar nuestra salud y bienestar. Si tienes alguna duda sobre esta temática o quieres más información, puedes contactar con Policlínica Guipuzkoa.
Las bajas temperaturas pueden producir alteraciones en la piel de aquellas zonas que quedan expuestas a los efectos adversos de la climatología. Y una de las más típicas en este momento del año es lo que se conoce como ‘alergia al frío’, un problema que, en realidad, no es tal, como aclara la doctora Estefanía Quílez, especialista del Servicio de Alergología de Policlínica Gipuzkoa: “La llamada ‘alergia al frío’ no existe, sino que el término correcto sería urticaria por frío. Se trata de una reacción cutánea que se manifiesta principalmente con picor, enrojecimiento y habones (pequeñas ronchas) en las áreas de la piel que han estado expuestas a bajas temperaturas”.