Es noticia
Mariel Buqué, psicóloga: "La alfabetización emocional es dar voz a las necesidades y pensamientos de un niño"
  1. Bienestar
Herramienta clave en la crianza

Mariel Buqué, psicóloga: "La alfabetización emocional es dar voz a las necesidades y pensamientos de un niño"

La especialista en trauma intergeneracional ha explicado por qué considera que la alfabetización emocional es uno de los mayores regalos que un padre puede ofrecer a sus hijos

Foto: La psicóloga Mariel Buqué, especializada en trauma intergeneracional. (YouTube: Mel Robbins)
La psicóloga Mariel Buqué, especializada en trauma intergeneracional. (YouTube: Mel Robbins)

La forma en la que los adultos acompañan las emociones durante la infancia tiene un impacto directo en el desarrollo psicológico y relacional de los niños. En un momento en el que cada vez se habla más de salud mental y bienestar emocional, la psicóloga Mariel Buqué ha puesto el foco en una herramienta clave que marca la diferencia desde edades tempranas.

Formada en la Universidad de Columbia y especializada en trauma intergeneracional, Buqué ha abordado este asunto en una conversación en el pódcast de Mel Robbins, donde ha explicado por qué considera que la alfabetización emocional es uno de los mayores regalos que un padre puede ofrecer a sus hijos. Para la experta, educar emocionalmente no consiste en evitar el conflicto ni en hacerlo todo perfecto, sino en enseñar a los niños a identificar, expresar y gestionar lo que sienten. En palabras de Buqué, “la alfabetización emocional es dar voz a las necesidades y pensamientos de un niño”, una idea que atraviesa toda su intervención.

Durante la charla, la psicóloga subrayó que muchos adultos arrastran dificultades para identificar sus propias emociones precisamente porque nunca aprendieron a nombrarlas. Por eso, insiste en la importancia de empezar desde la infancia, ayudando a los niños a poner palabras a lo que les ocurre. Uno de los pilares de esta alfabetización emocional es el lenguaje. Buqué señaló que aprender a decir “me siento triste”, “estoy enfadado” o “tengo miedo” permite a los niños comprender mejor su mundo interno y comunicarse de forma más sana. “Nombrar tus emociones es lo primero”, explicó.

La especialista añadió que este aprendizaje no se produce solo a través de explicaciones, sino, sobre todo, mediante el ejemplo. Cuando los adultos verbalizan sus propias emociones cotidianas, ofrecen un modelo claro y accesible para los más pequeños.

Otro aspecto central que destacó Buqué es la capacidad de los adultos para reconocer errores frente a los niños. Pedir perdón, explicar qué ha pasado y reparar el daño no debilita la autoridad, sino que fortalece el vínculo y enseña habilidades emocionales esenciales. Según la psicóloga, mostrar que los adultos también se equivocan y saben responsabilizarse de ello tiene un efecto profundo en el desarrollo emocional. Ese aprendizaje favorece que, en el futuro, los niños se conviertan en adultos capaces de reconocer fallos y mantener relaciones más saludables.

Buqué recalcó que la alfabetización emocional no va de cumplir con un ideal de crianza perfecta. Lo verdaderamente relevante, señaló, es crear un entorno donde las emociones no se repriman ni se vivan como algo peligroso, sino como experiencias que pueden expresarse y gestionarse en conjunto.

La forma en la que los adultos acompañan las emociones durante la infancia tiene un impacto directo en el desarrollo psicológico y relacional de los niños. En un momento en el que cada vez se habla más de salud mental y bienestar emocional, la psicóloga Mariel Buqué ha puesto el foco en una herramienta clave que marca la diferencia desde edades tempranas.

Salud mental HIjos Psicología
El redactor recomienda