La dermatóloga Lidia Moroñas ha puesto el foco en uno de los errores más frecuentes en el cuidado de la piel. Según explica, el factor que más envejece el rostro no es el sol ni el tabaco, sino mantener una barrera cutánea alterada. La experta recuerda que la piel es el órgano más grande del cuerpo y que su equilibrio es clave tanto para la salud como para la apariencia.
En este sentido, subraya que la dermis actúa como la primera línea de defensa frente a la contaminación, los microorganismos y otras agresiones externas. Por ello, una rutina adecuada no solo cumple una función estética, sino que resulta fundamental para prevenir el envejecimiento prematuro y evitar que la piel se deteriore con mayor rapidez.
En un vídeo difundido en redes sociales, la especialista explica que muchas pieles apagadas o irritadas comparten el mismo problema. “Las que veo en consulta tienen un factor común: una barrera cutánea dañada”, señala. Cuando esto ocurre, la piel pierde agua, se inflama y reacciona con facilidad, lo que se traduce en tirantez, rojeces, textura irregular y falta de luminosidad.
Por último, Lidia Moroñas insiste en que trabajar la barrera cutánea transforma por completo la calidad de la piel. En este proceso, aclara, no siempre es necesario usar más productos. “A veces no es cuestión de cantidad, sino de elegir los cosméticos adecuados al estado real de la piel”, concluye la dermatóloga, destacando la importancia de una rutina adaptada y consciente.
La dermatóloga Lidia Moroñas ha puesto el foco en uno de los errores más frecuentes en el cuidado de la piel. Según explica, el factor que más envejece el rostro no es el sol ni el tabaco, sino mantener una barrera cutánea alterada. La experta recuerda que la piel es el órgano más grande del cuerpo y que su equilibrio es clave tanto para la salud como para la apariencia.