La pérdida de peso continúa asociándose, casi de forma automática, a una fórmula aparentemente sencilla: ingerir menos calorías de las que se gastan. Este planteamiento ha impulsado durante años el uso de aplicaciones de conteo, básculas de cocina y dietas estrictamente medidas. Sin embargo, la nutricionista y dietista María Merino cuestiona esta visión reduccionista y advierte de sus límites cuando se aplica sin contexto ni perspectiva.
La especialista, divulgadora y creadora del proyecto Comiendo con María, ha reabierto el debate con un mensaje que ha generado una notable repercusión en redes sociales. En un vídeo publicado en su perfil de TikTok, Merino afirma con rotundidad: “Estoy harta de que se reduzca la nutrición a una cuenta matemática de comer menos y moverse más”. En este sentido, aclara que el déficit energético es necesario para perder grasa, pero insiste en que no siempre es imprescindible contar calorías para conseguirlo.
Desde su experiencia profesional, Merino señala que el problema no es el concepto de déficit calórico, sino la forma en la que se ha popularizado. El control constante de cifras puede derivar en ansiedad, obsesión y culpa, especialmente cuando se convierte en el eje central del proceso. Según explica, muchas personas terminan desconectándose de sus propias señales de hambre y saciedad, lo que dificulta la adherencia y deteriora la relación con la comida.
La nutricionista defiende un enfoque más amplio y sostenible en el tiempo, basado en hábitos que permiten alcanzar el déficit de forma indirecta. Priorizar la calidad de los alimentos, respetar la regularidad de las comidas y tener en cuenta factores como el estrés, el descanso o los cambios hormonales favorece resultados más estables. Un planteamiento que, según subraya, no solo ayuda a perder grasa, sino que también protege la salud mental y el bienestar emocional a largo plazo.
La pérdida de peso continúa asociándose, casi de forma automática, a una fórmula aparentemente sencilla: ingerir menos calorías de las que se gastan. Este planteamiento ha impulsado durante años el uso de aplicaciones de conteo, básculas de cocina y dietas estrictamente medidas. Sin embargo, la nutricionista y dietista María Merino cuestiona esta visión reduccionista y advierte de sus límites cuando se aplica sin contexto ni perspectiva.