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María Merino, nutricionista: "Cuanto más te restrinjas, más antojos y más picoteo vas a tener"
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María Merino, nutricionista: "Cuanto más te restrinjas, más antojos y más picoteo vas a tener"

La experta en nutrición explica que, en muchos casos, el origen está en errores frecuentes relacionados con la restricción, los horarios y la gestión emocional

Foto: María Merino, nutricionista. (TikTok)
María Merino, nutricionista. (TikTok)

El picoteo constante y los antojos por el dulce son una de las preocupaciones más habituales entre quienes intentan mejorar su alimentación. Lejos de ser una cuestión de falta de fuerza de voluntad, la nutricionista María Merino explica que, en muchos casos, el origen está en errores frecuentes relacionados con la restricción, los horarios y la gestión emocional.

La especialista ha analizado este comportamiento para desgranar las principales causas que llevan a comer entre horas. “Cuanto más te restrinjas, más antojos y más picoteo vas a tener”, advierte, subrayando que el cuerpo reacciona cuando percibe un déficit de energía. La restricción excesiva es el primer detonante del picoteo. Cuando el organismo detecta que no recibe suficiente energía, busca compensarla. “Esa falta de energía que le estás generando al cuerpo se va a traducir en que te apetezca comer cosas”, explica, especialmente alimentos dulces.

A esta causa se suma la falta de carbohidratos y grasas en las comidas principales. “Si yo no aporto suficientes carbohidratos y grasas, el cuerpo demanda esa falta de esos nutrientes”, señala, apuntando que por eso aparecen antojos de bollería y productos muy palatables.

Horarios irregulares y cansancio

Los cambios constantes en la rutina alimentaria también tienen un impacto directo en el apetito. Saltarse comidas o dejar pasar demasiadas horas entre ingestas favorece el picoteo. “Todo desorden de horarios en tus ingestas te va a llevar a tener picoteo y antojos”, explica la nutricionista, que recomienda establecer horarios estables.

El cansancio también juega un papel importante. La falta de horas de sueño empuja al cuerpo a buscar energía rápida a través de la comida. “El cuerpo va a intentar compensar esa falta de descanso con comida”, afirma.

Ansiedad y hambre emocional

La última causa que destaca Merino es la ansiedad y la gestión emocional. Comer puede convertirse en una vía de escape ante el malestar emocional. “La comida tiene esa función que es calmante para nosotros, nos da confort”, explica.

En estos casos, el picoteo no responde al hambre física, sino a emociones como el aburrimiento, la frustración o el enfado. “Vamos a tener picoteos y antojos para evadirnos de ese malestar”, señala. La nutricionista concluye que la solución pasa por identificar la causa concreta en cada caso y abordarla de forma adecuada. “Simplemente hay que averiguar por qué me pasa y aplicar la solución”, resume, alejándose de dietas restrictivas y apostando por un enfoque más equilibrado.

El picoteo constante y los antojos por el dulce son una de las preocupaciones más habituales entre quienes intentan mejorar su alimentación. Lejos de ser una cuestión de falta de fuerza de voluntad, la nutricionista María Merino explica que, en muchos casos, el origen está en errores frecuentes relacionados con la restricción, los horarios y la gestión emocional.

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